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Los chilenos Astro se convirtieron rápidamente en uno de los emblemas de la nueva psicodelia latinoamericana y ni hablar de su país. A punto de visitar Argentina una vez más (tienen agendados dos shows en Buenos Aires, uno en Niceto y otro en la cúpula del flamante C.C. Kirchner) y de publicar su nuevo álbum Chicos de la Luz, tuvimos la oportunidad de hablar con Andrés sobre el crecimiento que tuvo la banda y sus integrantes en estos años, la escena latinoamericana y lo que nos depara escuchar tanto en el disco como en los shows:

Caribbean” y “Druida” son los adelantos de su próximo disco. Al escucharlos uno tiene claro que su sonido espacial, a pesar de ciertos toques evolutivos, ya tiene una marca reconocible. ¿Cómo se sienten al saber eso?
Creo que es un reflejo sano de que nuestra música responde a nuestro gusto personal y no a modas como alguna vez alguien puede haber dicho por ahí. También es bueno que alguien te lo haga saber porque te quedás tranquilo con que lo que estás haciendo tiene una línea coherente.

¿Cómo ha sido el proceso de elección de estos sonidos espaciales durante la producción del nuevo disco?
Muy sensorial, las máquinas están ahí llenas de energía listas para ser abusadas por nosotros. El proceso de sintes del disco fue muy lúdico, por lo que escoger los sonidos se hizo algo natural y carente de esfuerzo. Siempre muy entretenido tratar de llegar más allá para que sonaran a algo que ojalá no hubiéramos escuchado antes.

­¿Alguna influencia musical en esta nueva etapa que se pueda comentar?
Muchísimas cosas. Creo que esta etapa se trató de liberarse de cualquier carga anti-influencias. Lo paradójico es que es esa misma actitud la que te aleja de que las influencias afecten de manera demasiado directa o que las cosas se transformen en “citas” de otras bandas. Blood Orange, Caribou, Todd Terje, Flaming Lips, Enya, CFCF, Daft Punk y Beyoncé fue de lo más escuchado mientras trabajábamos.

Apartando la evolución musical de la banda, ¿cómo ha sido la evolución personal de cada miembro desde la salida del primer disco?
Creo que ya cada uno es menos cabro chico. Ahora ya somos un poco más adultos, vemos las cosas de manera distinta. Algunos ya ni tomamos alcohol, otros se han puesto muy profesionales. En general es una cosa de madurez.

­Siempre que uno escucha con calma las letras de las canciones de Astro, para un momento y piensa: “¡Que gran imaginación!”. En mayor medida, ¿cómo llega la inspiración para escribir tales cosas?
No se si hay tanta imaginación. Más que nada escribo (Andrés) sobre los temas que estoy leyendo. O si alguna historia mística me agrada (como en la canción “Chicos de la Luz” o en “Bardo Thodol”), la investigo en internet y me largo a escribir sobre lo que investigué, nada más. Se podría decir que me inspiro en el contenido que estudio.

­Siguiendo con las letras, las nuevas canciones hablan mucho de temas que van más allá de lo metafísico. Y el título del nuevo disco lo dice todo, Chicos de La Luz. Desde Niños Índigos, Cristal, el Limbo y hasta una pregunta que retumba “¿Quién es Dios?”. Me pregunto, ¿hasta qué punto creen en todo eso?
Creo que hay una línea que separa en 2 la profundidad de los temas que se hablan en este disco. Por un lado están las historias fantásticas, donde explotamos un imaginario (lo de los niños índigo por ejemplo), y por otro lado hay cosas con los pies muy en la tierra (como lo de la pregunta sobre dios), que básicamente son ecos sobre lo que he aprendido sobre meditación durante el último año. En profundo resumen el disco habla sobre una búsqueda de respuestas personales y de la batalla contra el conflicto de la ansiedad.

Del paraíso celestial al terrenal, así como hacen mención de Hawaii y el Caribe, ¿qué piensan de que Chile sea llamado el nuevo paraíso del pop?
De primera suena lindo, pero luego es una etiqueta y las etiquetas generan frenos, son trabas para la misma escena. No me gusta que lo llamen así. Igual creo que en verdad los artistas chilenos no se creen eso del paraíso del pop, aunque por ahí digamos lo contrario.

­Una de las canciones de Chicos de La Luz se llama como el autor del libro La metamorfosis. ¿Que libros han leído últimamente, alguno que valga la pena recomendar?
Sí, es por mi perro que se llama Kafka. La canción no tiene nada que ver con el austrohúngaro loco ese. De novelas la verdad es que no sé nada. Leo harto pero cosas de Osho y así.

En esta gran amalgama de artistas emergentes y resaltantes, ¿podrían recomendarnos alguno que crean que nadie ha tomado en cuenta aún?
No es que no los hayan tomado en cuenta, pero creo que merecen más tribuna los chicos de Salt Cathedral. Son muy cool. Balancer, de Colombia, lo mismo.

Hablando de artistas… ¿Sabían de la existencia de un rapero americano que también sale a los escenarios bajo el nombre de “Astro”?
Sí, por supuesto. Astro es un nombre muy común. Hay un canal de televisión en medio oriente, una camioneta Chevrolet, como 10 páginas de horóscopo. Creo que el chico del Rap se lo cambió, por lo mismo. Hay un loco de UB40 que también hace shows bajo el nombre de Astro. Por ahí alguien creyó que íbamos a abrirle unos shows a UB40 en Inglaterra. Falsa publicidad, pero gratis.

En breve estarán presentándose nuevamente en Buenos Aires con un público que no deja de crecer. ¿Qué nos depara este nuevo show? ¿Qué expectativa tienen al cruzar la Cordillera?
Estamos tocando varias canciones del disco nuevo ya. También la banda se hace más y más sólida en vivo. Aún hay mucho de lo antiguo que estamos tocando, pero el show está cada día más rockero, se está poniendo muy interesante.

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