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En el marco del Festival BUE, último gran evento de un gran 2017 plagado de visitas internacionales, Baxter Dury hizo su debut en el país y se tomó unos minutos para charlar con Indie Hoy, luego de bajarse del carrito de golf que conducía. El artista inglés es el hijo del punkrocker Ian Dury (1942-2000), compositor del himno “Sex & Drugs & Rock & Roll”, frase muy repetida incluso por quienes desconocen el track, aunque este es tema prohibido en las conversaciones que mantiene con la prensa. “Me aburre hablar de mi padre” es la respuesta más amable que se le puede sacar al respecto. Previo a su show, tuvimos un pequeño ping pong detrás de escenarios:

Primera vez en Argentina, ¿cuáles son tus expectativas?
Ehm, no tengo idea aún… Estuve dando vueltas por ahí, se siente muy sudamericano, es emocionante. Veo mucho movimiento, pero no, nunca me senté a pensar qué esperaba, solo me subí al avión y vine.

¿Escuchaste algo de Argentina en particular? ¿De su público tal vez?
No, nada. Pero tengo como un presentimiento, gente muy entusiasta diría, no sé, aunque la verdad imagino que nadie nos conoce acá (sonríe).

Los Rolling Stones han dicho que somos el mejor público del mundo, y no son la única gran banda que ha hecho comentarios al respecto…
¿De verdad?, ¡qué loco! Bueno, ojalá así sea. Igual somos una banda tranquila. Y sigo pensando que nadie nos conoce (risas), supongo que veremos.

¿Y escuchaste algún/una músico/a argentino?
No sé, tal vez, quizás no de manera consciente, a veces suenan cosas de todo el mundo pero no le presto tanta atención, sé que debería. De nombre seguro que no conozco ningún artista, ¿tenés alguien en mente?

Bueno, Gustavo Cerati, antes de partir, grabó con The Police una versión en español de “Bring On The Night“. También colaboró con Roger Waters, ¿te suena?
¿¡De veras?! Ay, no estoy seguro, pero debería escuchar, en serio. Para serte honesto, me entusiasma la idea, el tema es que cuando estás en tu propia burbuja no te enterás de nada ¿sabés? Vivo en Inglaterra, y estás como “oh, estoy Inglaterra”, y no mirás a ningún otro lado, pero es una pelotudez; estamos “atrapados culturalmente”. Igual a veces tenés que ir a un lugar para realmente entender cómo funciona la música. Cuando solo la escuchás sin asociarla a un lugar no es lo mismo.

Foto: Matías Altbach

Vamos a tu música. ¿Qué pensás a la hora de componer?
La verdad no pienso, solo soy, o mejor dicho me dejo ser. Sí trato de no sonar igual a nadie, aunque tenga muchas influencias, pero quiero mi propio sonido. Quiero ser yo, con todo lo que eso implica, lo bueno y lo malo.

Entonces vayamos al último disco, el cual por cierto, está muy bien. Prince of Tears tiene muchas voces femeninas, que vos compusiste, con las que creás un diálogo; también hay una suerte de historias. ¿Qué buscabas con todo esto? ¿Son autobiográficos esos relatos?
Las voces son solo un recurso que utilizo, como si fueran un instrumento más, para aliviar al oyente del timbre de una sola voz y generar como otro espectro de sonidos. Las historias no son autobiográficas, o sea, están teñidas de mi persona y mi experiencia, pero yo las veo como las narraciones de distintos personajes que evoco o bien genero desde cero.

Vamos a cerrar con algo más personal: cuando tenías 9 años la banda Madness te cantó el feliz cumpleaños en vivo en un concierto; contanos una anécdota de tu juventud, de antes de ser un músico consagrado…
Uh, hay tantas. Dejame pensar… Bueno, lo primero que se me viene a la mente es que de chicos solíamos tocar un montón de instrumentos en casa, sin importar quién fuera a quejarse. Tenía un órgano Hammond y una batería, y la policía caía todo el tiempo a silenciarnos a pedido de algún vecino. Nosotros además estábamos fumados, pero nunca nos molestaron por eso. Llegaron a conocernos tan bien que los esperábamos con el té y unos sánguches, y se quedaban un rato.

Gracias Baxter, vamos a sacarte unas fotos y te liberamos para tu show.
¡Uh sí! Dale. ¿Cómo se llamaba el artista, Gustevo Sirati?

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Foto principal: Matías Altbach.