Catnapp, una de las exponentes de música electrónica más importantes de Sudamérica, pasó el verano en Argentina dando shows y disfrutando de su país antes de volver a Alemania, donde vive hace ya algún tiempo. Desde la salida de su último EP Back, su nombre se ha vuelto más fuerte en la escena y ha logrado girar por varios países europeos.

Con una fusión de estilos muy poco vista en la escena local, Amparo sigue creciendo despacio pero seguro. Indie Hoy tuvo la oportunidad de hablar con ella sobre sus futuros proyectos, las diferencias que encuentra en la escena alemana comparada con la de nuestro país, sus colaboraciones y muchísimo más.

Pasaron cuatro años desde la salida de tu último disco y la salida del nuevo EP Back. ¿Cómo creés que ha evolucionado tu música en todo este tiempo? ¿Te parece que el hecho de vivir en Alemania y girar por Europa ha influenciado en la manera que componés y en el proceso de este nuevo material?
Sí, seguro. Desde que llegué a Alemania descubrí un montón de cosas que antes no conocía. Uno de los motivos de ir para allá fue el querer experimentar cosas nuevas y tener nuevas fuentes de inspiración, conocer otra gente y lugares donde se haga música de otra manera, de producir y de crear distinto. Entonces, llegué acá y me metí en los clubs, la música que sonaba era a veces la misma pero en otros momentos una cosa completamente novedosa. De repente encontrás que estás ahí con un grupo de chicos de Berlín u otro lado haciendo una canción, chabones que están empezando a hacer música. Me di cuenta que allá nacen muchas cosas de las que yo escucho, ¿entendés? Era ahí donde se estaban creando y tuve la oportunidad de escuchar todo eso en crudo, era la fuente de la música que yo escucho. Me influenció un montón en mi manera de producir, en la forma de estar más relajada y poder sentarme a producir algo sin estar tan estresada como en Argentina. Llevás un ritmo de vida donde te dan mucho más espacio de hacer las cosas más chill y tenés un lugar acorde para poder crear. El disco anterior había sido súper tranquilo, como mas dark y personal, canciones que hablaban de temas más profundos y los anteriores a ese eran fiesteros, sobre minitas, pibes, chapar, alcohol, etc. Esa transformación repentina de lo más hardcore a lo más personal hizo que me calmara. Para este EP extrañaba el bass, las cosas más heavy, extrañaba estar tocando y que la gente grite y salte como me pasaba al principio, fusioné lo que absorbí en Berlín, en los festivales y clubs, con lo de antes y salió este nuevo trabajo.

La primer canción del EP que grabaste fue “Come”, junto al productor mexicano Gabo Barranco. ¿Cómo fue el trabajo con él? ¿Cómo fue que esa canción se transformó en el punto de inflexión para grabar el resto del material?
Yo no sabía bien qué hacer, estaba buscando un sonido y no lo encontraba. Fui a la Red Bull Academy en Chile, donde lo conocí a él y era el ultimo día para entregar un proyecto que teníamos, cada grupo tenía que entregar lo que había hecho durante los cuatro días que duró el evento, yo tenía algo de lo que no estaba muy convencida y de repente sale él del estudio y me pregunta si quiero grabar unas voces, ahí fue cuando me mostró la base de “Come”, re quise grabar vocales sobre eso. No solo me salvó de esa sino que me hizo arrancar un EP. Pasé casi de entregar un tema que no me gustaba a hacer algo que me encantó. El tipo tenía prácticamente toda la base hecha, grabamos unos synths y nada más, me encerré a hacer las voces en un toque y listo. Por suerte fluyó y entregamos eso. Después estuve banda de tiempo produciéndolo en mi casa de Berlín, cambiando algunas percusiones y esas cosas. Fue una masa hacerlo, a partir de ahí empecé a grabar todo el resto del EP, fueron saliendo las canciones una por una.

Estuviste de gira por países como Austria, España, Alemania mismo, Inglaterra y Rumania. ¿Qué te llevás de la experiencia de hacer una gira tan grande por Europa?
Tuve una gira anteriormente más chica, esta vez fue más grande. En la primera, que fue en 2012 aproximadamente, estuve por Suecia, Alemania y España. Ahora que ya vivo allá es mucho más fácil. Tengo base en Berlín, entonces voy a un país distinto cada fin de semana pero siempre vuelvo a mi casa. Es muy loco porque de repente flasheás que Rumania es una cosa y vas y te encontrás con algo totalmente diferente, la gente tiene una recepción que no esperás. Tienen muy buen estilo para vestirse y están abiertos a escuchar nueva música, por ahí no tenían idea lo que hacía pero se acercaban y les interesaba. Realmente eso me sorprendió de esta gira, me encantó.

¿Qué diferencias encontrás en la escena alemana haciendo comparación con la argentina? ¿Estar allá te permite hacer las cosas de otra manera?
Para empezar, Berlín es la capital del tecno y de la cultura musical, más que nada electrónica pero también son muy abiertos a escuchar lo nuevo, constantemente se hacen cosas nuevas ahí. El país está mucho mejor económicamente entonces se puede dar el lujo de invertir en la cultura musical, en los clubs, bancar artistas con becas o visados, se les da más importancia a los proyectos, el Estado te da plata. Todo el ambiente esta puesto de manera que vos podés desarrollarte mucho mejor artísticamente. Desde el vamos te sale más barato comer sano y a partir de eso estás mejor de salud, mejor de tu cabeza. Al estar mejor mentalmente estás más predispuesto a hacer algo y crear mejor. Desde la base está todo mucho mejor. El trato en los clubs cuando te contratan es mucho más respetuoso y se nota que les importa más el bienestar del artista, mas allá de que tienen más guita para pagarte un mejor hotel y todo eso. Acá la cultura y la educación en los años llevó a que la gente sea de cierta manera, que no te quieran pagar nunca, que no les importe si tenés algo para tomar o no. Allá se fijan demasiado en que vos estés bien, por ejemplo siempre tenés que facturar, es mucho más prolijo y organizado. La calidad del audio en los clubs es muy buena, así sea el más chiquito de la ciudad.

¿Sentís que la escena argentina ha avanzado desde que te fuiste o sigue igual?
A ver, mmmm creo que sigue igual. No noté nada diferente, ni para bien ni para mal. Cambió el gusto principal de la gente, cuando yo empecé a tocar el bass era furor, ahora no tanto. Lo que más me sorprendió fue que en mis shows este verano toda la gente era de mi edad, fue como que crecieron a la par conmigo.

Te cansaste de los sellos discográficos y decidiste abrir el tuyo propio, Napp Records. ¿Qué te motivo a crearlo? ¿Cuáles son los beneficios de desarrollarte de una manera independiente?
Puedo hacer lo que quiera cuando quiera, que en realidad no es tan así, ya que tenés que tener una estrategia de marketing (risas). El punto de inflexión fue una mala experiencia con un sello de Estados Unidos que prometió el cielo y la tierra, y de un día para el otro se esfumó todo. Yo estaba a cinco días de irme a Londres para tocar en un festival como artista de este “gran” sello y mi nombre desapareció del cartel de la nada. Sin ningún tipo de aviso ni respuesta de ellos cuando les escribí. Fue horrible, mi peor experiencia a nivel emocional y profesional de toda mi carrera. Ese día morí, estuve todo el día llorando tirada en la cama mirando películas y comiendo. Después me levanté con una energía y ganas de romper todo y ahí fue cuando dije “lo hago”. Cuando algo te defrauda te hace replantearte todo, te preguntás si es una mierda lo que hacés, si te retirás de la música, si te suicidás, si me voy a vivir al Himalaya o qué hacer. Es que estás ahí cerca de algo tan grande, casi que lo tocás y de repente desaparece, no fue nada fácil. Me deprimí mucho pero tengo un mecanismo de supervivencia que me hace agarrar todos los problemas y transformarlos en energía. No es que odio todos los sellos pero esta mala experiencia hizo que tenga el poder de crear algo de lo cual me siento orgullosa, poder decidir y también traer otros artistas que puedan ser tratados como merecen y no pasen lo mismo que me tocó pasar. Puedo darme el lujo de hacer más o menos lo que quiero dentro de los tiempos razonables para el marketing. Tengo libertad sobre los artistas, puedo ayudar a chicos para que tengan difusión, por ahí hacen música más rara y en Argentina no se les da tanta bola porque no es rock nacional y nunca van a llegar a ningún lado. Hay una fuerza que no sé quién la hace para que solo se escuche rock nacional. Hace poco me enteré que un sello buscaba nuevas estrategias para que el género no se siga disipando, nuevas formas para que a la gente le siga gustando lo mismo. Es muy fuerte, los sellos grandes necesitan que eso siga funcionando. Llegamos a ese punto, si a otro género le empieza a ir mejor, pongamos rock nacional arriba de eso. Yo desde mi pequeña empresa quiero mostrar estos artistas usando mi plataforma en Berlín y que tengan difusión y un espacio, que lleguen a otra gente.

Muy pronto vas a editar un EP con Bungalovv. ¿Siguen trabajando en eso o está terminado?
Lo hemos terminado pero ahora lo estamos siguiendo (risas).

¿Cómo fue el trabajo con él? ¿Va a ser distinto a lo que fue Back?
Con él nos conocimos cuando vino a Berlín a quedarse y le alquiló el cuarto a la chica que vivía conmigo, cayó él con otra chica a quedarse en mi casa. No los conocía, había escuchado sobre Trueno, su colectivo, pero nada más. Salimos juntos, escuchábamos música, la pasamos bárbaro. Él me hizo un remix de un tema que nunca salió y ese remix me gustó más que el original y desde ahí se prestó a hacer más canciones. De repente teníamos cuatro tracks y salió un EP. Después de eso hubo un trabajo a la distancia, y ahora que estuvo en Argentina estuvimos haciendo un montón de cosas, me hizo la tapa del EP, filmamos un video para la canción “Mantis”, que pertenece a otro EP que hicimos juntos pero del que no puedo contar mucho. Estamos todo el día en contacto, mínimo siete veces por día uno necesita algo del otro, la mayoría de las veces yo de él (risas). Estamos haciendo fiestas también. El EP está más que nada producido por él, tiene más su onda y yo sumé las vocales, es un mix más al estilo de Pablo.

Hace un mes salió “Flame Bitch”, producido por Dabow. ¿Qué podés contarme de esa colaboración?
Empezamos a hablar y un día me mando algunas bases. En otro momento, él subió a su Instagram que necesitaba alguien para hacer vocales sobre un instrumental, me paso el track y lo amé. Quedó medio guardado por un tiempo y cuando empecé con el sello lo editamos. Filmamos el video en Berlín, el peor día de tormenta de la historia de la ciudad y la filmación era al aire libre. La grabación fue casi antes de la tormenta, se demoró dos horas porque estaba todo varado, no había taxis, súper raro que pase eso allá. No sabíamos qué hacer para llegar con los equipos hasta el lugar pero siguió en pie, no quería suspenderlo por nada del mundo. Imaginate juntar nueve personas en un mismo lugar, el alquiler de las cosas, teníamos un auto prestado, nos podíamos morir pero tenía que ser ese día (risas). Al final se logró, vino la policía en un momento a preguntar qué hacíamos y nosotros con todo el escabio alrededor contestamos que filmábamos un videoclip. Nos dejaron continuar, amo Alemania.

¿Pensaste en algún momento volver tu música más comercial, saliendo un poco tal vez de lo experimental?
Nunca estuvo en mis planes volverme comercial. Si de repente hay una canción que sale así no tengo problema en hacerlo, si me gusta todo bien. Nunca pensé tipo “de ahora en mas voy a hacer trap para pegarla”. De hecho un sello me ofreció hacer algo así, trap mas comercial pero no es lo mío, está todo bien con ellos y me parecen divertidos pero dije que no. A veces me interesa hacer más algo que sienta que pegarla, no podría meterme jamás en algo que no me representa a full.

¿Cuáles son tus planes para el 2018?
Todo el tiempo tengo ganas de grabar un álbum, estoy grabando cosas nuevas, van a salir por Napp, hay un par de secretos bajo la manga. Casi todos los planes que tengo son secretos pero estaremos de gira, por acá recién el año que viene. Planes no secretos son sacar un EP con Bungalovv, otro con un chico argentino que no puedo revelar aún, otro con una chica chilena y además sacar un disco con un estadounidense que vive en Berlín llamado Kon Kolo.

Te sientan muy bien las colaboraciones. ¿Qué diferencia hay entre colaborar con otros y hacer algo propio?
En realidad me cuesta colaborar cara a cara. Es casi imposible, me da mucha vergüenza y me bloqueo, no puedo desarrollar mis ideas porque pienso que van a estar mal o va a ser aburrido. Me gusta mucho hacerlo si me mandan la pista y me voy a mi casa y lo grabo.