Los músicos que integran Chimo han ayudado a redefinir la escena independiente de Rosario durante una década entera, pero este es el proyecto con el cual se aproximaron a la canción pop. Con su debut del 2015, Manantial, establecieron un ecosistema sonoro psicodélico, disponiendo una instrumentación abundante al servicio de las composiciones de Emiliano Ponzelli.

A mediados de octubre, lanzaron Yunga, editado por el sello independiente Polvo Bureau. Con él, disiparon toda incertidumbre que podría suscitar el desafío del segundo disco: el álbum es una de las mejores ofertas rosarinas de los últimos tiempos – una delicia en clave indietrónica.

Café de por medio, me reúno con la banda compuesta por Ponzelli, Germán “Dutch” Bertino, Valentín Prieto y Diego Picech para discutir su último trabajo en adelanto a su presentación en el festival contracultura Otro Río.

Yunga está repleto de referencias a flora y fauna, como también de alusiones a perderse y a caminos. ¿Hay algún nexo temático que unifique a las canciones?
Emiliano: Particularmente, el disco este no fue tan conceptual como el anterior. El anterior se plasmó y creó de una misma manera, lo hice yo solo en el mismo lugar y todas las letras eran de Gabriel Lovera. En este, el concepto se fue generando por sí mismo, como un ente propio que fue cobrando vida a través de la interpretación de todos nosotros. Tiene un poco de la emocionalidad, tanto de Gabi como de la mía en las letras; y del conjunto en la música. Cuando ya estaba el disco terminado, intenté de dilucidar qué habían creado todos nuestros inconscientes y un poco vincularlo con el disco anterior. Sentí que el disco anterior había sido un manantial que había brotado de mi interior, un manantial que iba a llenar o regar no se sabía qué superficies secas del cual emergió ahora una yunga boscosa y diversa. Y bueno. Yo creo que fue eso. El concepto se generó cuando ya estaba terminado el disco. Representa un poco todas nuestras emocionalidades juntas, que a la vez no son tan disímiles, entonces eso nos permite llegar con el producto final a algo que puede entenderse como concepto de algo.

¿Cómo es la dinámica interna de la banda? ¿Los rige una idea de jerarquía o los roles están más desdibujados?
E: En realidad sí. El proyecto arrancó claramente con una jerarquía porque era un proyecto mío como solista y estaba mi figura de llevar canciones. Esta segunda etapa también empezamos con canciones mías nuevas pero después me pareció oportuno que los chicos empiecen a aportar lo suyo y ahora se empezó a perder un poco la cuestión jerárquica. Si bien yo me hago cargo de algunas decisiones musicales como todo el proceso de grabación y de mezcla, creo que estamos en un momento creativo muchísimo más grupal en el que todos aportan bastante por igual.

Foto: Romina Ferreyra

Hay cosas del tratamiento sonoro de Yunga que me remitieron a bandas como Animal Collective pero al mismo tiempo es un disco muy melódico con fraseos bastante coreables. Me llamó la atención, porque hoy en día los caminos del pop y lo experimental se están cruzando mucho y hay una gran retroalimentación entre los dos géneros. ¿Cómo se sienten al respecto? ¿Ven a la estructura de la canción pop como algo que los limita o que les da libertad?
E: Yo estoy acostumbrado a la estructura de la canción pop. No siento que me limite. Siento que es como una especie de hoja de ruta. Haciendo alusión a lo que vos decís, sí. También me da la sensación que el mundo de la canción está siendo mucho más influenciado por una búsqueda de romper con el sonido limpio para generar melodías o texturas o armonías casi desde ruidos a veces. Yo creo que en nosotros se da esa conjunción porque escuchamos muchísima música pop y muchísimos años de música experimental. Nunca pudimos decir: “tenemos esta banda, vamos a hacer este estilo”. Nunca nos salió, y al no partir de un concepto estilístico siempre se nos filtran todas las influencias que tenemos. En este disco más todavía porque tiene aportes de todos.

El disco cierra con la frase “mi vida espera un impacto que despierte”. ¿Cuál fue la última banda en generarles esa clase de entusiasmo? En hacerlos decir “woah”.
E: Yo estuve escuchando muchísimo, muchísimo a Alex Anwandter el año pasado, y hacía rato que no me cruzaba algo en el mundo del pop que me de ganas de cantarlo mucho. En los últimos diez años encontré muchas cosas dentro de la música experimental que me dejaron satisfecho pero dentro del mundo del pop me estaba faltando un poco de eso y Alex personalmente me gustó mucho. Fue un impacto muy grande. Ahora estoy cantando mucho Un Planeta, la banda platense que viene a tocar acá al festival.

Están en la escena independiente rosarina desde hace muchos años y muchas bandas. ¿Qué opinan de ella? ¿Les parece un ambiente fértil y en crecimiento o creen que necesita consolidarse un poco más? Sea desde el lado de las bandas o de la presencia de un público que las consuma.
Valentín: Nosotros tres tocamos juntos en un grupo que se llamaba El Gran Diamante y lo autobiográfico en este caso suma porque con Emiliano empezamos a tocar en el 2005 y siempre estuvimos involucrados en la música experimental, como hablábamos antes. Creo que Emi siempre fue un gran melodista pero pensábamos más en el ruido y en la música más quemada. Algo de eso en Chimo todavía hay, pero de todas maneras. Yo lo conocí a Dutch en el 2009, Emi volvió de España en el 2010 y empezamos a tocar en El Gran Diamante, que era una banda que tenía la canción como punto de partida. Ahí empezamos un poco a redescubrir la cosa de las canciones que pueden hacer tus amigos y el poder de transformación que tienen. Esto lo digo porque me parece que Rosario es un ambiente muy fructífero para tener una banda debut. Vos te armás una banda mañana, podés grabar un disco en tu casa y capaz que tenés lugares donde salir a tocarlo. El problema es después: es cómo dar el paso siguiente. Sigue siendo complicado. Yunga es un disco de mucho esfuerzo, porque queríamos que suene bien. Fue difícil grabarlo y conseguir los recursos para hacerlo. Ahora estamos en una instancia dificultosa porque tenemos que de alguna manera plantearnos cómo presentarlo en vivo y defenderlo. La verdad es que en esta ciudad, la escena es muy sensible a los proyectos nuevos. Para las cosas que ya llevan un poco más de tiempo, esos apoyos y esa escena efervescente te dan un poco la espalda. No lo digo como una crítica sino que, de alguna manera, cuando un grupo arranca tiene como una especie de público medio beta tester que después se va. Lo que a mí me gusta de este proyecto es que más allá de generacionalmente estar capaz más cerca de la generación de Planeta X como Oscar Favré o gente así, a pesar de eso me parece interesante poder seguir experimentando, cambiando, y evitando esa cosa medio solemne de pensar que Rosario tiene una deuda con nosotros.

Foto: Romina Ferreyra

¿Una deuda de qué tipo?
V: Yo no creo que Rosario nos deba nada. Nosotros formamos parte de Polvo Bureau que es un sello que tiene ya casi siete años; vamos a tocar en Otro Río que tiene ya casi cuatro. Los espacios de alguna manera nos lo generamos nosotros. Hay que seguir, y hay que pensar en construir una obra y no tanto una carrera. Esta no es una ciudad para armar una carrera.

¿Cómo notan la industria a escala nacional? ¿Qué impresión les genera el fenómeno de las bandas mendocinas o de Louta que tanto se comenta hoy, por ejemplo?
V: Yo personalmente lo que más escucho es música argentina porque mi trabajo dentro del sello y del festival me obliga; y me parece impresionante la cantidad de discos que se editan. Como todo, hay algunos que me gustan más que otros. Siempre me gustan más los grupos que están pensando en hacer una obra y no una carrera. A mí eso no me interesa.
E: A mí me parece que la escena argentina está pasando un momento buenísimo. A nivel musical noto muy buenas producciones, desde lo casero hasta gente que se gasta un montón de plata grabando en un super estudio y masterizando en Nueva York. Yo personalmente estoy muy entusiasmado. No entiendo muy bien cómo funciona la movida de los pibes mendocinos. Yo a estos chicos los miro y ya me siento un viejo choto; pero sinceramente me resulta motivante lo que está pasando a nivel nacional.
V: Lo que sí me sorprende es que de hecho hasta este año no pensé que pudiese haber mecanismo de hype en Argentina de manera tan notoria, al punto de retroalimentarse y reproducirse hasta generar el tráfico.
E: Estábamos hablando el otro día de cómo está cambiando el paradigma de la difusión de la música. El mundo independiente con su emblema El Mató a un Policía Motorizado en esta década para mí no va a volver a pasar, porque está cambiando completamente el negocio de la música. Está de nuevo más enfocado en el comercio de la música y no en la auto-gestión.
V: Sí, coincido plenamente. Del modelo de El Mató quedaron ellos y creo que se replicó ahora un poco con Los Espíritus. Nosotros con Dutch ya llevamos siete años laburando en el sello, en Polvo, y nos damos cuenta de que los mecanismos cambiaron muchísimo y de que hay que estar atento a cómo son esos nuevos paradigmas porque todavía no se sabe hacia dónde va la cosa. Son fenómenos que se gestan en internet. De alguna manera creo que lo que está pasando es que ahora todo es música independiente. Todo entra dentro de ese rubro. Capaz hace diez años hubiese sido difícil pensar que nosotros tendríamos que compartir espacio con grupos como Usted Señálemelo porque probablemente hace quince años hubiesen estado en un sello grande. Lo que quiero decir es que el espacio cada vez se achica más y los grupos verdaderamente independientes tenemos que salir a competir el espacio con otros que tienen una banca más fuerte sea económica o de representación o lo que sea.
E: Yo creo que todo tiende a la cuestión de marcas. Lo estaba asociando con la cuestión política. Ya no interesa el trasfondo ideológico en la política, y en la música tampoco interesa cómo hacés las cosas aunque en su momento la autogestión, más allá de la música, defendía una manera de hacer las cosas. Ahora solamente teniendo una banda, imponiéndola como marca y teniendo un buen marketing no dependés ni siquiera de un sello grande ni de uno chico ni nada. Es defender tu marca ahí en el mercado de las bandas de la música. No sé, me parece que se vincula también con el momento político que estamos pasando.

Foto: Romina Ferreyra

Están detrás de la organización del festival Otro Río que se viene gestionando desde hace varios años. ¿Cuál es su criterio a la hora de confeccionar la grilla del festival?
V: ¿Viste el festival La Nueva Generación que se hace en Córdoba? Bueno, Otro Río vendría a ser todo lo contrario. Nosotros tratamos de hacer un festival que parezca que es un festival ultra hype pero que en realidad tocan principalmente grupos experimentales y que nunca vinieron a Rosario. El festival si bien tiene el aporte de grupos de afuera, en realidad es un festival de bandas de Rosario. El criterio para traer grupos de afuera es ese: que nunca hayan tocado en Rosario y que estén con discos nuevos. Yo creo que el plan maquiavélico u oculto que tenemos es ese: tratar de vender un festival como super moderno y después vas y te encontrás con grupos de corte experimental. Es eso de alguna manera: tratar de penetrar esa música que está afuera del circuito y encontrar manera de infiltrarla. Tratar de hacer un festival de música experimental pero venderlo como un festival de música pop.

Para cerrar, ¿qué le aguarda a Chimo en el futuro cercano?
E: Justo recién estábamos hablando de la presentación del disco porque en un principio teníamos ganas de hacerla cercana a la salida pero llegamos a la conclusión de que verdaderamente ahora con lo del festival cuesta mucho más organizar cosas, y que la gente responda en lugares cerrados. Por lo pronto vamos a programar para el año que viene una presentación con un repertorio de lo más extenso posible y con invitados. Esperamos poder mover el disco. Tenemos un sueño de llevar las canciones a Europa pero bueno, son todos proyectos. Esto recién arrancó hace una semana y estamos con la hoja de ruta semi en blanco pero con muchas ideas que esperamos concretar.
V: Hay que tener paciencia porque los discos no se terminan al mes. Parece que uno estuvo un año laburando, después lo sube a YouTube y que el disco solamente son los likes que te llegan en el día y la realidad es que hay que darle tiempo a las cosas. Hay que darle tiempo al oyente a que se acostumbre también al disco. La idea es tocarlo lo más posible. Estuvimos dos años enteros tocando con Chimo en formato de festival, tocando media hora, todos los temas enganchados. Tenemos ganas de armar un set más amplio donde podamos desarrollar el concepto sonoro del disco que es lo que siempre nos quedamos con ganas de hacer: armar algo un poco más extendido que represente mejor al disco. Vamos a ver si en marzo lo podemos hacer y si podemos hacer la edición física también. Como dice Emi, esto recién comienza.

Chimo forma parte del cartel del festival Otro Río, que tendrá lugar este sábado 4 de noviembre en Rosario, con entrada libre y gratuita. El line-up se completa con 16 bandas, entre ellas El último vecino, Mi Nave, Un Planeta, Valle y Súper 1 Mundial. Para más información, visitá el sitio oficial del festival.

Foto principal: Romina Ferreyra