migue la ola

En una de las últimas tardes soleadas, resabios del verano que aún quedaban, pudimos charlar a solas con Migue, cantante, guitarrista y compositor de La Ola Que Quería Ser Chau, una banda que se formó para hacer lo que ellos mismos denominan como “Pop cortado a Cuchillo”, durante casi una hora y pudimos hablar de todo: desde su infancia y sus primeras influencias musicales, hasta la actualidad con sus tantos proyectos y hasta nos dimos un espacio para jugar y hablar de un futuro, tanto de él como compositor y músico, como también de La Ola.

¿Cómo fue tu primer contacto con la música? ¿Cuándo agarraste una guitarra por primera vez?
Guitarra agarré recién a los 15 o 16 años. Pero tengo el recuerdo de haber hecho de chico algunas canciones, por lo general letras o melodías. A veces iba al baño, me miraba al espejo y me ponía como a decir algunas cosas. Con mi hermana, hacíamos canciones que hablaban sobre mi abuelo o cosas así, todas canciones sobre la nada, sin base rítmica ni melódica. A los 12 años empecé a escuchar música más formalmente, pero lo que había en casa. Mi hermana tenía unos cassettes de Attaque 77 y mis viejos escuchaban más que nada Palito Ortega y toda esa de la nueva ola de los sesentas. Esos sonidos fueron los que más me influenciaron de chico. También me regalaron un disco de los Hanson que me marcó mucho, se llama Middle of Nowhere.

Comparando cuando escuchabas de chico Palito Ortega a hoy, ¿la música significa lo mismo para vos?
No, definitivamente no. La ruptura musical me llegó a los 16. Fue cuando conocí a Nirvana o a Sonic Youth, hasta ese momento era algo más parecido a un pasatiempo.

¿Cómo aprendiste a tocar la guitarra? ¿Fuiste a un profesor?
Fui a un profesor pero solo una clase, que valía cinco pesos, pero dejé porque no me gustaba tanto el contenido teórico. Pero de ahí me quedé con la hoja que tenía todos los acordes.
Después aprendí con la revista “Power Music” que te daban cuando ibas a comprar púas en las casas de música.

¿Y cuando fueron surgiendo las primeras canciones más formales?
Tardé en hacerlas. Pero de a poco nos juntamos con un amigo y hacíamos canciones, aunque no expresaban nada muy profundo. Tampoco tenía nada que expresar. Vivía en una burbuja que estábamos mi amigo y yo y no nos vinculábamos con el mundo en general. Cuando nos empezamos a relacionar más con ese mundo exterior empezaron a aparecer sentimientos adentro mío y ya componía cosas más personales, que al principio eran bastante experimentales.

Esos sentimientos que aparecían, ¿los bajabas a una canción como una catarsis?
No solamente es una catarsis, no es solamente un vómito, algo que necesitas sacar de adentro. Para mí es una forma de vida. La educación que me dio Nirvana, sentirlo a Kurt muy cerca me dio una educación emocional que capaz no tuve con mi familia, por diferencia generacional. Fui descubriendo las cosas que me gustaban solo. Entonces, el hecho de hacer música es un camino muy personal, por eso la abrazo, no con egoísmo, pero soy muy aferrado, porque lo siento muy mío. En un momento era lo único que tenía, mi música y mi forma de vivir, que era como vivía yo y la forma de sentir las cosas.

Entonces vas a seguir componiendo música muchos años más…
Nunca me imaginé muy viejo. Espero que sí. No es una elección para mí. Hacer música es algo que no puedo evitar. Yo tengo una especie de fé o de devoción de que realmente es algo que sucede solo. Así que me imagino haciendo música, de alguna manera soy un empleado de mí música.

¿La primer banda que tuviste cuál fue?
Se llamaba Happy Loosers y yo solo tocaba la guitarra. Ahí las canciones eran más serias que todas las otras que te decía. Experimentaba mucho grabando en cassettes en casa, me gustaba hacer eso. Después conocí a Leandro y a Martín, que compartíamos los mismos gustos musicales, hoy tocan en un grupo que se llama Escuela de Trance. Me contactaron para tocar la guitarra en Maldito Maniquí, y ahí mezclamos las canciones que hacían ellos con las mías. Eso fue increíble porque fue la primera vez que me sentí en mi propio mundo y que compartía lo que yo hacía en mi casa, solo. Lo que pasaba es todos hacíamos canciones, pero no duró mucho. Yo decidí que quería hacer mi propio camino, necesitaba vivir la experiencia de tocar en vivo, la experiencia física y tangible, y ver que sentía mi cuerpo con eso para empezar a conocerme.
Ahí fue cuando me junté con Nicolás y con Marina, e hicimos la primer formación de La Ola Que Quería Ser Chau.

Eran tres entonces, bastante distinto a lo que es ahora.
Sí, esa formación duró un año aproximadamente. Después conocí a Rocío y ella empezó a cantar y a tocar el bajo. Nicolás paso a la guitarra en ese momento. Ahí sacamos Películas Caseras, un disco de cinco canciones y lados B que teníamos.
Nico y Marina se fueron, y quedamos solos con Rocío. Ahí grabamos un EP que se llamó Ojalá Que Este Verano No Nos Maten, que tiene un par de canciones que eran nuevas.

El sonido de su disco La Fuerza del Cariño es muy distinto al de los EPs.
Sí, es un poco más limpio.

¿Y te gusta cómo quedó?
Si, me gustó la experiencia. Fue como un capricho de grabar un disco largo y que suene más limpio. Imaginate que los discos que yo escuche, que te nombraba antes, son discos que están grabados con una producción con cierta proyección más comercial, y eso me gusta, como concepto sonoro. Y me gusta jugar con eso. Como también me gusta jugar con lo lo-fi, y grabar en casa, una cosa que suena horrible. No creo en el crecimiento lineal y acumulativo. Yo voy a seguir grabando en casa, con mi micrófono, aunque tenga cinco estudios de grabación. Eso no quita que un día pueda ir a Abbey Road y grabar ahí.
Me gustó jugar a grabar prolijo, y hacer algo pretencioso. Jugar, digo por romper con la idea del sonido indie y del lo-fi.

¿Van a grabar un disco nuevo?
Sí. Y vamos a intentar grabar bien, pero con menos pretenciones. Vamos a respetar el puesto de cada instrumento. Tratamos que el concepto sonoro del disco, sea bastante fiel a lo que vaya a ser la reproducción en vivo, no como con La Fuerza del Cariño, que es un producto de producción.

¿Es dificil llevar las canciones de este disco al vivo?
Imaginate que lo hicimos como un rompecabezas. Las baterías están programadas, todo tiene un clic perfecto, casi inhumano. No tiene el calor de lo que es grabar todos juntos tocando. Es un disco frío, pero me gusta jugar con eso, porque hoy la música comercial no tiene mucho sentimiento, es un plástico, una fórmula que está plasmada con una manera. Y creo que tengo muchos sentimientos o cosas para expresar y disfrazarlas en algo que parezca más frío de contenido o superficial. Eso lo uso mucho con las letras, capaz que cosas que son re profundas, pero en la letra suena como una pelotudez o sonsas, pero es un trabajo muy consciente, me gusta generar ese impacto. Estoy eligiendo hacerlo así, cuando podría hacerlo de cualquier otra manera.

¿Cuántos cassettes de La Fuerza del Cariño te quedan?
Unos 15, ponele.

Entonces, hay doscientas ochenta y cinco personas, con un casete, justo en estos tiempos. ¿Era mucho más fácil editarlo en ese formato?
Era más barato y también más fácil, porque la fábrica nos quedaba a diez cuadras. Solo había que llevar el máster y el tipo lo hacía en una semana. También nos queríamos burlar un poco, porque el disco se iba a escuchar igual.

¿Qué es “A Re Discos”?
Es otra manera de jugar con lo que es la difusión. En realidad es un blog que vamos subiendo canciones con Joaquín y tratamos de generar un concepto en cada cosa que hacemos. Hace mucho que no grabamos y subimos nada pero nos gusta experimentar con cosas más electrónicas, algunas cosas medio absurdas como el cover de El Mató. La idea es esa, tener la libertad de compartir cosas que en otro contexto no podemos, mezclar y fusionar cosas. Hicimos algunas presentaciones con esas canciones bajo el nombre de “Adán y los dos negros”, poníamos las pistas y nosotros cantábamos arriba.

¿Y qué tal la respuesta del público con eso?
Esto lo hicimos cuando yo iba a tocar en Ciudad Emergente. No me había gustado la actitud de la organización que ponía a los cantantes al lado de una fiesta electrónica a todo volumen, y como no quería que pasara eso, le pedimos a dos amigos que se pongan unos pasamontañas y se queden al lado, mientras hacíamos el primer tema. Entonces, salimos con Joaquín que tocaba la melódica e hicimos una canción, cuando terminamos y estábamos por empezar la segunda subieron nuestros amigos e hicimos un acting de que nos echaban, fuimos atrás del escenario y nos cambiamos las máscaras y salimos. Pusimos play a las pistas y salimos a cantar. Fue un impacto extraño para la gente, pero nosotros le pusimos actitud. Pudimos expresarnos de la manera que nosotros queríamos.

¿Cómo se dió la participación de Leo García en el video de “Ojalá que este verano no nos maten“, que además se lo nombra en el mismo?
Los chicos que estaban armando el video, quisieron ponerlo, y buscaron la manera de contactarlo. La canción en sí, no es un homenaje ni tributo consciente. Él vino a grabar un día, lo llevamos en un auto, y trajo la peluca, la ropa y se copó y estuvo con nosotros a compartir un momento y conocernos. De ahí él tuvo la intención de editarnos el disco, pero no se pudo. Después nos invitó a tocar un par de veces con él, y nos vimos algunas otras.

Un amigo me dijo, una vez que tocaron en vivo, que vió una banda enojada, que se contraponía con la imágen que tenían físicamente, ya que estaban vestidos con ropa de colores, con stickers pegados, y eso. ¿Estás de acuerdo con esa afirmación?
Entiendo que cuando grabamos hacemos que todo suene lo más cálido y sensible posible. El vivo es más catártico, lo siento mucho, puedo parecer enojado. Además, tenemos un espíritu más punk, es un poco más ruidoso y me interesa seguir pudiendo mezclar esas dos cosas, algo más melódico en el disco y más crudo en un show. Estoy preocupado cada vez más igual, en sonar mejor, cantar mejor y que salga lo mejor posible.

Una vez te escuché decir en una entrevista que no te copaba tocar tanto en vivo, ¿sigue siendo así?
No, ahora me gusta más. Viene más gente a vernos, y gente muy joven, alegre y feliz…

Te escuché decir que querías armar como una subsidiaria de La Ola: vos componer los temas y tener una banda contratada para que toque todo eso en vivo…
Eso sería lindo. Me siento más como productor que como músico en vivo. Creo que tengo más capacidad para pensar y cranear la música que para ejecutarla. Espero seguir creciendo y estar en el lugar más sincero, no quiero repetir la fórmula para hacer canciones. No quiero jugar a algo que no pueda hacer, personalmente. Estoy abierto a que las cosas cambien.
Esto es algo que me gustaría hacer, ponele en diez años, si no me siento fresco para hacer mi música en ese momento.

Juguemos un poco a que eso se hace realidad, ¿dirigirías el vivo en este caso, o les dejarías libertad a los músicos para que toquen tus temas como a ellos les parece?
Me gustaría tener suficiente plata para que sean mis empleados. Que se lleven su parte, pero si su trabajo es tocar de una manera, debe ser así, como les digo yo.

¿Y si te pica el bichito de tocar en vivo qué vas a hacer?
Y sí, supongo que voy a tocar la guitarra en alguna canción. Aunque me gustaría más que nada ver como público las canciones de La Ola.

¿Harías pogo con alguna canción tuya?
Si… qué difícil elegir… creo que haría pogo con “Canción Robada“.

¿También querés seguir tocando como Los Migues?
Si, Los Migues es como las divisiones inferiores de la La Ola. A veces toco solo u otras veces viene Joaquín que hace coros y toca la melódica. Me doy la libertad de jugar y hacer lo que quiero y cosas más espontáneas que por ahí no haríamos con el grupo. A veces hago covers, como uno de Flema que se llama “Te Querré“, uno de Quemachoches que se llama “Oh Nena” o una de una banda de cumbia de los noventa que se llaman Los Mohicanos. Me gusta expresar más lo que tenga que ver con mi momento particular.

Cambiando de tema, ¿cómo ves a la escena indie de acá?
No sé bien lo que es eso, sé que tiene que ver con un sonido. Antes estaba más al tanto de esas cosas. Ahora no lo vivo tanto. Yo suelo tocar con bandas con las que me llevo bien con ellos como personas. Por eso trato de generar mi propia escena. Igual veo bien que la gente vaya conociendo este tipo de grupos y que se generen nombres de escenas.

¿Qué es La Ola Que Quería Ser Chau? Si le tuvieras que decir eso a alguien que no tiene idea de quién sos vos, ni la banda.
Yo lo que trato es de hacer feliz a lo que me rodea y hacerme feliz a mí mismo con lo que tengo alrededor. Podría decir que es un grupo de música simplemente, pero en el fondo es algo más amplio, como una amistad anárquica, con una energía que va moviéndose. Las personas no somos personas, somos entes que vamos rotando, tanto los que tocamos como la gente que viene a vernos. Como una comunidad desorganizada. Se trata de compartir, yo siento así la vida y la comunicación con otras personas. Si alguien no nos conoce, le diría que nos escuche, que lo pruebe y nos venga a ver. Hay gente que no le gusta nuestra estética o el glitter que tiramos cuando tocamos. Yo llevo al extremo las cosas, y si a alguien no le gusta, no me importa, por eso intento ser lo más sincero posible, no me quiero forzar para agradarles a los demás ni que los demás se fuercen para agradarme a mí.