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Ezequiel Borra (32) tiene ese qué se yo, unos lindos ojos brillantes que insinúan las melodiosas reflexiones que vuelan justo detrás de sus pupilas.
El mundo está lleno de carteles luminosos que incitan a correr tras de cosas y juntarlas vacíamente para vernos luego metidos dentro de una caja rebalsada de objetos que no nos permiten tener conciencia de quién está a nuestro lado, dónde estamos nosotros mismos, cómo estamos, ¿estamos?. Sin ánimo de bajar línea, “¿Usted está aquí?”-título del último disco de Borra que decidió dividir en dos volúmenes- juega con la idea de la presencia ausente de nuestro ser real en el mundo, planteando de manera cuasi humorística y descontracturante la imagen de ese sueño en el que nos movemos diariamente sin saber cómo despertar, desconociendo al espíritu y poniéndole arriba deformadores disfraces confeccionados por máquinas y aceleres propios del mundo moderno.

El músico que ya cuenta con 4 discos íntegramente elaborados por él se encuentra hoy trabajando en el volumen II de ¿Usted está aquí?, placa que planea lanzar en abril o mayo del año próximo y de la que podemos conocer parte de su repertorio en los recitales que realiza constantemente en distintos rincones del país. El viernes 22 de agosto hay una nueva oportunidad para escuchar lo que Borra y sus secuaces tienen para decir, pues junto a su ecléctica banda La Sandanga Vietnamita presentarán en el Club Cultural Matienzo una noche de sincericidio musical, compartiendo todo lo íntimo de maneras bailables y no tanto. La cita es a las 21.30hrs y estamos todos invitados a salir del letargo aunque sea por un momento, al final es ése momento que estamos viviendo el que importa.

A pesar de estar algo enfermo desde hace varios días, Ezequiel recibe a Indie Hoy en su bella y acogedora casa-estudio que en vez de grandes sillones tiene el espacio ocupado por una batería cubierta por coloridos pañuelos que definitivamente le dan un toque especial al sitio. Alrededor vemos muchos vinilos, pósters copados, instrumentos varios, los rayos del sol que acompañan a una charla que junto a un rico té servido en lindas tacitas que parecen ser talladas es de esos momentos que uno quiere guardar bien en el casillero conciente y brillante del cerebro. En ese ir y venir de blablás, el inquieto músico nos contó un poco de todo, es verborrágico al hablar de su arte y nos encanta, es música para nuestros oídos.

¿Por qué “¿Usted está aquí?”?
El título juega con la afirmación pero que finalmente es una pregunta. Cuando surgió esa pregunta como posibilidad de título yo sentí que abrazaba gran parte de mis canciones. Desde el primer disco aparecen algunas ideas de las cosas que yo fui incorporando a través de algunos grupos de trabajo que tienen que ver con el sufismo y con el cuarto camino. Hay un maestro de la antigüedad que se llama Gurdjieff y básicamente lo que planteaba él es que el hombre está dormido, que el sueño de la vigilia es tan sueño como el sueño horizontal, y a partir de esa premisa se pueden hacer ejercicios que apuntan hacia un despertar y que tiene que ver con trabajar sobre los hábitos, tiene que ver con mirarse y un montón de ejercicios de presencia. Yo en muchas canciones me puse desde el lugar del hombre dormido que soy y que se quiere despertar pero que por lo general no lo consigue, pero que en el camino se ríe, entonces son canciones que tienen humor y que hablan de lo dormidos que estamos. De ahí viene el título irónico de “¿Usted está aquí?”, una cosa como ¿usted está o estamos convertidos en nuestros propios pensamientos?. No quiero que sea interpretado como una bajada de línea esto, yo no quiero enseñar nada, al contrario, quiero que se entienda que estoy desde el lugar de la víctima también… Pero bueno, poniendo las canciones con humor e ironía arriba del escenario hablando del despertar o de lo dormidos que estamos. Si hablo del despertar hablo desde lo positivo, desde la belleza, y si hablo de lo dormidos que estamos estoy hablando con ironía del negativo, del lado más áspero… En “¿Usted está aquí?” estoy hablando con ironía y creo que este podría haber sido el título de mi anterior disco, capaz hasta del primero… Aunque del primero no sé, porque era más joven y tenía más esperanza (risas)…No, no sé si más esperanza, pero habían más canciones desde lo positivo. Doy vueltas desde hace un tiempo con esta idea del “¿Usted está aquí?” y lo voy a seguir haciendo.

¿Qué tal la experiencia de grabar tus discos en tu propia casa?
Es diferente. Tuve experiencias de grabar en estudio pero todavía no edité nada de eso. Grabando en casa se ganan muchas cosas, se pierden otras también, entonces uno tiene que poner en la balanza lo que quiere y lo que le conviene. Al principio, cuando uno empieza grabando en casa como que te agarra ese fervor del audio hecho en casa y te ponés medio fundamentalista y te parece que la manera de ser auténtico es esa, pero no es necesariamente así. Yo ya grabé 4 discos, todos en casa, en distintos lugares. “¿Ud. está aquí?” Vol I. está grabado en este living y el Vol. II está grabado en distintos lugares del departamento, estamos usando todos los espacios y está buenísimo el audio porque conseguí muchos micrófonos prestados buenos, son los mismos que se usan en un estudio caro pero tengo la posibilidad de usarlos acá sin pagar por hora, entonces ganás eso, pero perdés en otras ¿no?, porque pasa un auto y sale, entonces tenés que cortar o bancártela, pero eso no te hace más auténtico… Podés estar grabando una música muy poco auténtica en tu casa y una muy auténtica en un estudio muy caro. Sí es cierto que en los estudios se usan audios muy estandarizados y ya de arranque es menos personal, lo personal va a venir después quizá en cómo lo mezcles, cómo lo posproduzcas. Cuando grabás en casa ya es personal de arranque. Creo igual que es bueno evolucionar, probar diferentes cosas…En este caso yo probé grabar en toda la casa al mismo tiempo y funciona, el audio quedó tremendo, me di cuenta que se puede. La batería está microfoneada con siete micrófonos, no es necesario hacer las cosas chiquitas, se puede lograr un audio grande en un departamento.

¿Y has producido discos que no sean los tuyos?
Sí, “Júbilo”, el último de Sofía Viola. Fue todo un romance con ella, tremendo. Fue lo primero que hice de producir un disco que no era mío y tardé dos años en hacerlo. Tal como las mías, no fue una producción normal en el sentido en que yo hice todo, desde ir a buscar lo más pequeño que se necesitaba, reparar cosas, yo toqué todo y después seleccioné invitados para que vinieran a tocar lo que yo había escrito…Es un disco mío con canciones de Sofi, o sea, es un disco de Sofi, obvio, sin ella no existiría el disco. Sin mí sí hubiese sido posible el disco, pero sería otro. “Júbilo” lo tomé como propio y lo siento propio. Después me llamaron para hacer el disco de Perotá Chingó y ellas ya tenían los arreglos, ya estaban para grabar, y yo lo que tuve que hacer fue estar en el estudio tratando de en el estudio meter mano, y eso fue especial porque si hubiese sido por mí yo hubiese grabado otro disco de ellas pero tenía que jugar con lo que ellas ya tenían. Habían muchos arreglos demasiado pretenciosos sobre canciones simples y básicamente lo que yo hice fue simplificar. Las canciones son lindas y ellas cantan bien, eso es lo que a la gente le gusta y arriba de eso estaban poniendo cosas que enseguida se notaba que era demasiado, es muy fácil quedar pretencioso arriba de algo simple. En ese disco cumplí un rol como de ‘bajar, bajar, bajar’ y provocó medio una crisis de los chicos en el estudio, estuvo buenísimo, y finalmente quedó el disco y quedó muy bien.

¿Por qué hacer esto de separar el “¿Usted está aquí?” en dos volúmenes?
En realidad los separé porque no llegué a tener todas las canciones grabadas de manera satisfactoria. Hicimos una grabación en el 2012 y de ahí saqué las seis canciones que fueron a parar en el volumen I. En esas canciones yo sentí podíamos sintetizar la idea del disco y así se dio el volumen I. Estoy contento de que se haya dado así porque ahora el volumen II se viene con otro sonido, como que evolucionó la banda. El sonido del Vol I. es más de cámara, más tranquilo, y ahora el Vol II suena más afilado de ensamble, va a sonar más fuerte de empuje de la banda, se va a notar ese cambio porque además los instrumentos son otros, suena más rockero en algún sentido. Además van a aparecer temas que ya venimos tocando en vivo. Cuando salga el Vol II. ya voy a ponerme a grabar otro…

¿Ya ya?
De a poquito estoy aprendiendo a hacer discos más rápido, lo que es un buen objetivo para mí, hacer música con un proceso más fresco. Yo siempre fui medio como el doc de Volver al Futuro: tomarme cinco años para hacer un disco que ande, filtrando todo, jugando con mil canales, con mil chiches de todo para recién llegar a algo… y la verdad es que cuando terminás eso ya no querés saber más nada. Igual está bueno, si uno escucha mis primeros discos se da cuenta de lo maniático que soy, de la cantidad de capas que tiene el disco, ese fue el tratamiento que yo escogí hasta ahora. Ya en el último disco esto cambia, ya no tiene esa obsesión que tenían mis discos anteriores, no quise meterle mil chiches, traté de ver qué era lo que necesitaba un tema y ponérselo, sin recargarlo. Para llegar a esta opción tuve que pasar por “El Placard” y por “Las cosas del mundo” que fueron discos caóticos, especialmente “Las cosas del mundo” que fueron años míos de locura, de una locura slitaria de estar acá metido sin saber si era día o noche, directamente. Ahora la vida me muestra otra cosa y mi cuerpo me lo pide, necesito hacer las cosas más rápido e igual de bien o mejor. Hoy me fijo mejor qué necesita una canción, me parece que es clave eso en un productor.

¿Y el sonido del Vol II cómo viene?
En este Volumen II me parece que van a confluir varias cosas buenas…El disco va a estar mejor grabado, tocado más fuerte, con una intención de sonar ‘más arriba’, las canciones también están como muy buenas todas, me gustan mucho, no hay canciones de relleno, son todas potentes. También tengo la idea de que otra persona mezcle mi disco, es parte del aprendizaje que tengo que hacer.

¿Qué significa para tí el estar haciendo música constantemente?
Para mí es una necesidad pero también es un carril donde me metí, una manera de expresión que no para y que tengo que suturarla. Es un placer, también, porque soy un artesano, me gusta trabajar mi artesanía hasta que esté lista. Ahora se me ocurrió también que quizá podríamos hacer algunos coros que pueden ser cantados por un grupo de viejos de un geriátrico, podría ser interesante y lindo…Si podemos llegar a algunas personas y transformar un día de sus vidas con cosas positivas está bueno. La música es eso que nos gusta y hay que tener valor e ideas para seguir haciéndola. Elegí hacer música, canciones, estamos diciéndole algo al otro y yo no quiero contar algo nada más, estoy tratando de encontrar un punto de contacto en donde tenga un sentido para el otro escucharlo, más allá del entretenimiento, y que también funcione como entretenimiento porque eso tampoco está mal, pero mi ambición va más allá del entretenimiento… “La música siempre acompaña al ausente” dice la canción de Cabrera, y es cierto, y si uno va a hacer música se supone que algo de responsabilidad tiene que tener.
Sobre la escena independiente…

¿Qué opinión te merece toda la gran movida artística autogestionada que se está dando hoy en día que además de muchas cosas ha permitido que las bandas viajen fuera del país y expandan cada vez más sus horizontes?
Me parece que hoy hay mucha fuerza de parte de muchas bandas, hay mucha música que tiene algo para decir, que tiene algo para dar y que finalmente todos se están poniendo las pilas para salir de la carpa de Buenos Aires y eso está buenísimo. No conozco demasiadas bandas pero las que conozco me gustan mucho, como Nacho (y los Caracoles), como el Gnomo, Sofi (Viola), Tomi (Lebrero), el Botis… Hay bandas que es increíble la onda que le meten, la producción que finalmente logran tener y está bueno que viajen, que viajemos porque es una manera de salir y eso te hace crecer. Yo fui una vez a Europa a cantar y me armaron una gira independiente y estuvo muy linda, funcionó, pero la onda es ir y después volver porque cuando vas una vez sola pasa poquito comparado con lo que puede pasar si seguís yendo. Yo hoy estoy en ese plan de ir volviendo a los lugares. El circuito empuja para bien, por lo menos la música que me llega a mí es buena música…Pablo Malaurie, Juanito el Cantor, Coiffeur, todos ellos me gustan, es toda gente que trabaja al mango, que graban discos cada vez mejores, que exploran un montón. Está bueno que valoremos a esos músicos acá también…

¿Y cómo ves este tema de la clausura a ciertos centros culturales?
Que haya que estar movilizándose para protestar tiene que ver en definitiva con que no están valorando todo esto lindo que está surgiendo, entonces es un poco un pedido de conciencia. Hay mucha música gestándose y el pedido es que haya un poco más de facilidades para dar a conocer esa música… Tenemos que asociarnos más con una conciencia común y que el circuito tenga adentro instalado un motor de comunidad. Cuando de repente te empiezan a cerrar los lugares y todo se complica da la sensación de que estas medidas que se están tomando hoy no están siendo tomadas desde un lugar de conexión con lo que está pasando, está como de otro lugar y es ahí cuando se sale a protestar y me parece que está bien… Ojalá los músicos pudiesen estar sólo concentrados en hacer su música y que lo que haya para decir tenga cada vez más con el positivo y no tanto con el negativo. Por suerte la manera de hablar del negativo puede ser humorística también, como lo que estoy tratando de hacer porque lo que tengo adentro tiene que ver con eso…

3 discos que le recomiendes a los lectores de Indie Hoy
“Laugh in stock” o “Spirit of Eden” de los Talk Talk.
“Cuenta y canta” de Simón Díaz.
“Frutos del silencio” y “Frutos del Silencio II” de El Chango Rodríguez, cantor, compositor y guitarrista increíble. Se hizo conocido por un tema que se llama “Luna Cautiva”. Él estuvo preso por matar a un hombre, y el tema éste que te mencioné dice algo como “acércate a la reja, sos la dueña de mi alma, sos mi luna cautiva que me besa y se va”… Se casó en la cárcel. Los temas del Chango me vuelven loco, agarra ritmos de diferentes lugares y bueno, las canciones son hermosas, es muy tierno.