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Desde la inclusión de sus canciones en el film Weekend hasta su más reciente disco Grey Tickles, Black Pressure, John Grant se ha convertido en un exponente de la cultura gay. Un día antes de que abriera el Arena Heineken del Festival BUE, pudimos pasar a su habitación de hotel en Recoleta para hablar de amor, cultura argentina, activismo gay y su fascinación por los idiomas.

Cambiando de inglés a español constantemente, con su remera de Piccadilly Records (mítico sello de Manchester nacido a fines de los ’70) y aún en pantuflas, este músico estadounidense que ahora reside en Islandia (su contextura cuasi vikinga tiene dónde sentirse cómoda) no parece ser de esos a los que nos molesta hablar en las mañanas.

¿Es esta tu primera vez en Argentina? ¿Venís desde Islandia?
Así es, un vuelo directo de 13 horas.

¿Qué hacés en el avión para matar el tiempo?
Usualmente veo películas, si es que hay algo bueno. Pero no había nada interesante esta vez. Vi un poco de Independence Day: Resurgence porque pensaba que al menos iba a ser entretenida, pero no fue el caso. Horrible. Me encanta la primera Independence Day, ¡esa sí que es entretenida!

Un clásico, claro.
¡Sí! Bueno, también me gusta leer, y a veces hago música. Intento con algo nuevo en la computadora, escribo otro poco. Esta vez conocí a alguien en el avión que era interesante para hablar, así que hablamos bastante y no fue pesado ni nada, fue lindo. Y dormí mucho en este vuelo.

Tenés suerte de poder dormir en aviones, entonces.
Sí, en estos vuelos largos como Argentina, China, Japón o Australia trato de viajar en Business Class, si es que puedo. Si no, no puedo dormir. (Hace una mueca de estar completamente duro y recto) Así no puedo dormir.

La verdad que no entiendo por qué, después de tantos años y mejoras tecnológicas, no mejoran los asientos en los aviones.
Porque nos quieren maltratar. ¡Nos quieren castigar por darles toda esa plata, es ilógico! *risas* No tiene sentido.

¿Hace cuánto que estás viviendo en Islandia?
Hace cinco años.

¿Estabas en Berlín antes?
Estaba yendo de un lado a otro, en realidad. Estaba viviendo en Gotemburgo, Suecia, después en Berlín con un amigo, también tenía muchas cosas en Londres, así que iba y venía entre esos lugares. Me estaba cansando de estar siempre con gente, pero en Berlín estuve solo 6 meses y siempre estaba durmiendo, por estar cansado de las giras. Estaba viajando mucho en esa época. Ahora también viajo mucho, pero en esa época no estaba tan acostumbrado.

¿Tenés alguna fascinación con los países nórdicos? ¿Por qué fue Islandia el destino?
El primer idioma que aprendí fue alemán y pasé mucho tiempo en Alemania, allí me fasciné especialmete con la cultura escandinava, me encanta. Y los países son tan increíblemente hermosos. Para cuando volví a Estados Unidos, en el ’94, el único lugar que conocía por fuera de EE. UU. era Alemania. Después estuve un par de veces en Ucrania y Rusia porque estaba estudiando ruso. Así que no tenía muchos lugares visitados… Después me empecé a interesar en el español, cuando estaba de vuelta en EE. UU., cuando me compré un libro con “los verbos y las formas de los verbos” (lo dice en español) y empecé a hablar español con mis amigos mexicanos. Trabajaba mucho en restaurantes y siempre hay muchos mexicanos trabajando en restaurantes. Así que ellos fueron los que me enseñaron, nada de profesores. Nunca tuve instrucciones, siempre fue mirando películas o leyendo libros sobre la gramática. La gramática es muy importante para mí, y muy interesante. Bueno, por todo eso es que tengo este acento muy mezclado.

Bueno, ya viste que en Argentina usamos mucho el sh y las y.
Yo, parrilla, pesadilla, está lloviendo. A mí me gusta, tiene una entonación muy italiana. Es una mezcla de italiano, francés. Sabía que al hablar con mis amigos mexicanos estaba aprendiendo un tipo de español particular porque muchos de ellos no estaban educados, usualmente venían del campo, pero como ya había aprendido alemán y ruso, sabía de diferentes registros en el lenguaje. Entonces, sabía que también era muy importante conocer “ese” registro del lenguaje, porque todos son muy importantes. Los educados son muy importantes y los no-educados también. Todos lo son, y está bueno tenerlos a todos para mezclarlo y producir tu propia personalidad con un sentido del humor. Como ves en mi cara, con mis ojos saltones, me apasionan muchos los idiomas. Y me gustaría llevar mi español a un nivel más alto, todavía lo estoy intentando, comprando libros…

Acá en el barrio hay buenas librerías.
¡Sí, fui a esa grande!

¿El Ateneo?
Sí. Es muy linda, pero me parece que no es muy buena. ¿No sabés de alguna enfocada en gramática española?

No, la verdad que no.
Es que no tenían ni un solo libro de gramática. Estaba gritando “¿DÓNDE ESTÁ LA GRAMÁTICA!?

¿Te gustan las películas argentinas también?
Me gustan, pero no conozco tantas. Empecé a ver cuando llegaron allá algunos hits populares como Nueve reinas. Mi favorita hasta ahora es La mujer sin cabeza, que creo que es exquisita. Es hermosa.

¡Todas las películas de Lucrecia Martel lo son!
¿Cuál más hizo?

La niña santa, La ciénaga, ¿te suenan?
No, creo que no. Empecé a ver El marginal, una serie televisiva basada en una prisión argentina, en algo llamado “villa”. Y bueno, hay un ex policía que está infiltrado y trata de conseguir información. Después vi Relatos salvajes, fantástica. Plata quemada. Me acabo de comprar Pichuco, parece buena. ¿La viste?

No, no la vi.
Parece buena, creo que es sobre tango, este tipo: (lee la contratapa): “Un profesor de la escuela de música popular de Avellaneda, con ayuda de sus alumnos, se encuentra digitalizando cerca de cinco mil arreglos manuscritos originales que se conservan hasta hoy de la orquesta de Aníbal Pichuco Troilo.

Un compositor muy conocido de tango.
Sí… conozco a Piazzola también. Me encanta el tango.

Es muy de Buenos Aires…
Es muy de Buenos Aires. Siento que no conozco mucho de Argentina. Digo, sé que es un país hermoso. Siempre quise ir a la Patagonia, parece increíble. Pero acá también es increíble, incluso los árboles son hermosos.

¿Te quedás tiempo suficiente como para recorrer?
No… dos minutos. Y sé que este es el país del tango y del fútbol, ¿y qué es lo otro que tengo que hacer para ser un hombre en Argentina? ¡Son tres cosas!

Mmm… ¿una buena parrilla?
¿Hay algo así como cowboys? Por toda la industria de los caballos y la carne. ¿Como vaqueros?

¡Ah, los gauchos! Sí, es un personaje más bien rural y de otros tiempos.
La gente es hermosa acá también, eso es muy loco. Creo… supongo que para vos es bastante normal, ves gente todo el tiempo. ¿Viajás mucho?

Menos de lo que me gustaría, como todos creo. Pero cuando vuelvo, es cierto, siempre pienso en que me gusta la gente de Argentina. A pesar de los malos modos que tenemos.
La gente parece muy imperativa y nadie se corre en la calle. ¡La gente se pone en tu camino! Por ejemplo, estaba en la librería y vino alguien a tomar un libro de un estante que yo estaba viendo y a leerlo ahí mismo… pero como viajo mucho, ya sé que es diferente en cada país, y acá creo que la gente no respeta el espacio personal. ¿Estás de acuerdo?

Sí, es un poco así.
Pero es así en muchos lugares. En EE. UU. somos muy extremos pero en el otro sentido: tenés que dejar un montón de espacio personal. Por ejemplo, cuando vas a Islandia por la primera vez te puede parecer muy rudo porque la gente no dice “por favor” y “gracias” como los estadounidenses. O los británicos… “oops”, “sorry”, todo el tiempo.

Ese es un buen dato para saber, me muero por ir a Islandia.
Bueno, cuando vayas a Islandia avisame y te paso unos tips. Es increíble. Vivo en Reykjavik, donde vive el 60% de la población… y en el país somos como 300 o 350 mil… es un sueño. Un sueño bueno, no una pesadilla *risas* Me acuerdo la primera vez que conocí a alguien de Argentina hace unos años, él decía que su esposa fue a Alaka, y yo le decía ¿Alaka? ‘Sí sí, Alaka’… Era Alaska, se estaba comiendo las eses, como hacen en la República Dominicana o Cuba. Hay tantos acentos diferentes en Latinoamérica.

Sí, por eso te decía que el español de Argentina te va a servir nomás en Argentina.
Sí, si les hablás a los argentinos en español ese es su único español, ¿entendés? *risas* Pero los castellanos son muy orgullosos también acerca del español, y sobre cómo hay que hablarlo.

“Nosotros lo inventamos, nosotros ponemos las reglas”
Supongo que tengo una mixtura en mi voz porque aprendí español de mis amigos mexicanos, como te dije, y también mirando películas de Almodóvar, ese acento de Andalucía me encanta… es muy bonito, ¿no? Entonces como que elijo… los castellanos siempre dicen que tengo entonación mexicana “que no me dices así, que no me…”. Y los puertorriqueños, ¡qué energía!

Hablando sobre música…
Ah sí, interrumpime tranquilo y mandame a la escuela para hablar de español.

¿Te acordás cuál fue tu primera canción de separación que compusiste?
Probablemente fue “Queen of Denmark“. Escribí muchas canciones de separación para relaciones imaginarias, por ejemplo cuando era más joven siempre me enamoraba de heterosexuales y fantaseaba con tener una relación con ellos.

Típico.
Sí, lo sé. Y después tener el corazón roto cuando no era recíproco ese amor. Siempre había un amor, un amor “amistoso”, pero no el amor sexual, y por eso me ponía mal. Y era un poco ridículo porque no había una relación en sí, entonces estaba lamentando algo que nunca existió. Creo que “Drug” (de mi otra banda The Czars) pudo haber sido la primera. Tenía este dealer de cocaína viviendo conmigo y estaba muy enamorado de él, y él de mí también pero no en modo sexual. Solo me amaba como persona. Ahí escribí “Drug“, que creo que es como una canción de separación pero era para una relación que nunca existió realmente. Creo que la primera canción que era la más de separación, entonces, fue “You Don’t Have To“, que está en Pale Green Ghosts pero fue escrita antes de “Queen of Denmark” y habla sobre recordar caminar de la mano, uno al lado del otro, sacar a pasear los perros e ir por largas caminatas al parque… salvo que nunca tuvimos perros y nunca fuimos al parque. Es sobre “recordar”, y sobre cómo recordás las cosas diferente a lo que realmente fueron, sobre cómo glorificás cosas que fueron malas, a veces. Sobre cuán rotos estamos los humanos cuando hablamos de amor. Porque siempre estamos hablando del amor, pero la mayoría de las cosas de las que hablamos cuando hablamos de amor… no es amor. El amor es algo que se desarrolla, no nace de la noche a la mañana. Es algo que activamente hacés a lo largo de los años. Las amistades son diferentes, se desarrollan con los años porque es algo que uno siente natural, pero en las relaciones que tienen sexo involucrado, estamos haciendo un esfuerzo. Queremos que pase algo, o que deje de pasar algo. Y creemos “este es el amor de mi vida”, pero la mitad de las veces estamos equivocados y ni siquiera sabemos qué es lo que queremos. Creemos saber lo que queremos y no lo sabemos. Obviamente hablo desde mi experiencia, pero hablás con cualquiera, en cualquier parte del mundo, y la gente pasa por la misma mierda. Creo que todo se trata de trabajo y respeto. Cuando te enojás con la persona que amás y con la que estás, creo que tenés que hacer de cuenta de que son extraños en la calle y que querés conocer e impresionarlo. Así creo que se pueden tratar correctamente, porque constantemente estamos queriendo saber todo sobre el otro. Y después usamos esa información sobre nosotros para destruirnos el uno al otro cuando las cosas no van como quisiéramos. Creo que eso es lo mejor que uno puede hacer. Y yo lo hice, cometí esos errores varias veces. “You Don’t Have To” habla de eso y creo que es mi mejor canción de separación.

¿Cuál es tu position respecto al activismo gay? ¿Creés que tu trabajo ya es un modo de ser activista?
Pareciera serlo, por las reacciones que recibo de la gente. Creo que es un tipo de activismo.

Creo que cuando estás públicamente fuera del clóset, ya es un modo de activismo.
Pienso lo mismo, es eso. Ser abierto, ser vos mismo y honesto respecto a lo que sentís. Es importante hablar sobre temas como la religión, HIV, sexo… porque creo que los homosexuales estamos tratando de dar una imagen muy positiva sobre eso. Hay gente que anda diciendo que no es natural, que está mal tener relaciones no tradicionales. Entonces los gays tratan de dar una imagen perfecta de sus relaciones, cuando no lo son. Pero tenemos los mismos problemas que todo el mundo, por eso necesitamos hablar con sinceridad de lo que nos pasa.