Nicolás Boskis es un joven argentino que cumplió el sueño del pibe: vivir de la música. Pero desde un principio, si bien toca el piano y se recibió en el Berklee College of Music de Boston, su intención no fue el clásico sueño de “pegarla” con alguna banda; para él, el principal atractivo de ese mundo estaba al costado de cada escenario, y antes de que comience el show.

Ahora, desde su departamento en Nueva York, maneja su propia productora, Owl Master Booking, con la que ha llevado artistas de la talla de Fito Páez y Jarabe de Palo a tocar a los Estados Unidos. También laburó con el brasileño Seu Jorge, a quien consiguió que el alcalde de Boston le otorgara su propio día en la ciudad. Por otro lado, está a cargo del management de Stone Giant (una de las revelaciones del último Lollapalooza) y el folkie Simón Benegas, con quien hablamos hace unas semanas.

Cumpliendo el sueño de muchos, pero desde otra perspectiva. En esta entrevista exclusiva para Indie Hoy, Nico nos da detalles sobre la génesis y el secreto de sus triunfos.

¿Cómo es que decidís mudarte e ir a estudiar a Estados Unidos?
Yo estaba trabajando ya un poco en la industria de la música… trabajaba con un productor que traía artistas al Gran Rex: Norah Jones, Roger Hudson, Gilberto Gil, Caetano Veloso. Siempre me gustó la parte de la producción, y cuando empecé a trabajar le tomé el gustito. Cuando vi cómo se armaba un show, como reaccionaba la gente ante la música… dije “esto es lo que quiero hacer”. Un productor trae artistas y los comparte con la gente. Te pone en contacto con el lado más humano de la industria, cara a cara con los músicos. Y luego ver las caras de felicidad, la gente cantando con los artistas, sentir esa alegría desde arriba del escenario… me gustó mucho esa sensación.
A los 25 años yo estaba haciendo la carrera de Gestión de Medios, que no me entusiasmaba mucho porque no tenía mucho que ver con lo musical. Y me enteré que el Berklee venía a audicionar a Buenos Aires. Dije “es ahora o nunca”, decidí audicionar y entré. Ahí entra solo el 30% de la gente de todo el mundo que se presenta, así que fue un gran logro. Tuve que dejar mi trabajo y mi relación amorosa de ocho años, y caer a un país que no conocía. Fue duro emocionalmente, pero muy satisfactorio en lo laboral.

¿Y cómo terminás más del lado de la producción que de lo musical?
Yo en Argentina había llegado a tener tres bandas al mismo tiempo, toco el piano. Pero además de querer expandir la parte musical, de acá siempre fui con la idea de hacer Music Business, hacer funcionar ambas cosas. Justamente, estudiar en Berklee es como estudiar Medicina: primero estudiás música y después te especializás en algo: Songwriting, o Film Scoring, o lo que sea. Yo quería conocer gente copada, ver cómo funcionaba la industria allá. Al toque empecé a conocer gente muy talentosa, como Sebas Fernández, de Stone Giant, y vi que le faltaba algo para explotar su talento. Con ellos empecé, como amigo, a darles una mano, y cuando la cosa estaba más sólida empecé a hacerlo más profesionalmente. No tardé en convertirme en su manager, a hacerles el trabajo de prensa, todo lo que hago ahora. Trabajo a la par con el cantante en ciertas decisiones para orientarse comercialmente y también incluso en cosas musicales. De hecho con él armamos la productora donde somos socios actualmente, Owl Master Booking. Básicamente termino del lado de la producción para ayudar a amigos; a mí me apasiona mucho ayudar a la gente y sentía que encontré la forma de vivir de la música, manejando bandas y produciendo shows. Lo que antes hacía con un jefe, pero por mi cuenta.

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¿Qué diferencias notás entre hacer este trabajo en Argentina y en Estados Unidos?
En algunas cosas es muy similar y en otras muy distinta. Se parecen mucho en que hay que romperse el culo. Si querés dedicarte a la música tenés que darle duro, chocarte contra veinte mil paredes y escuchar miles de “no”. Mucha gente escucha un par de “no” y ya se frustra. Acá lo importante es ser perseverante, humilde, y darle para adelante, confiando en tu trabajo. No se puede triunfar si no confiás en lo que hacés. La mayor diferencia es que allá la industria está mucho más marcada. Si vos en Argentina decís “me dedico a la música” la gente piensa que tocás la guitarra en un barcito. Sólo el que sabe de la industria sabe que hay mucho más. En EE.UU. la industria se toma más enserio, tiene más forma, está más segmentada la parte de quienes hacen composición, los que son agentes, los cazatalentos, los promotores, etc. Los roles están más claros y se respetan. Acá también existe eso, pero mas tirado de los pelos, además de que no es tan fácil crecer sin contactos, sin estar cerca de un cierto círculo cerrado.

¿Qué tiene Estados Unidos para ofrecerle a los músicos argentinos?
Uno no se lo imagina, pero allá hay muchísimo público para las bandas que cantan en español. Hay mucha gente de toda Latinoamérica en el exilio, que se van a vivir en el exterior para hacer una pasantía, o a vivir, o estudiar. Hay un montón de bandas que giran allá, yo de hecho llevé unas cuantas, y la gente los va a ver. Imaginate que te vas de tu país, extrañás de donde venís, a tu familia, todo, y te cae Fito Páez, Jarabe de Palo o Andrés Calamaro a tocar a donde estás. Vas a verlo sí o sí. Porque te transporta a tu casa sin tomarte un avión. Vas, te juntás con un público que tiene más que ver con vos, con el que compartís muchas cosas. Personalmente me pasa que estando en Boston pongo un tema de Los Piojos y me agarra una melancolía increíble. A Jorge Drexler, de hecho, se lo dije cara a cara: “tu show me hizo sentir en casa”. En definitiva, lo que EE.UU. tiene para ofrecer es eso, ir de gira y tocar en un teatro lleno.

¿Cómo fue entrar al line up del Lollapalooza con Stone Giant?
Hace tres años yo había empezado a machacar mandando mails a la gente que organizaba el Lolla en Argentina, muchos mails, todo el tiempo. En un momento recibí un “sí, puede ser”, pero quedó ahí. Mientras los Stone Giant estaban grabando su disco en Nueva York, yo me escapé para ir a un congreso de la industria: el Billboard Touring and Conference. Ahí me topé con un ex-profesor de mi facultad al que le prometí que le íbamos a pasar ese disco, ni bien esté terminado. Y así fue. Dos años más tarde, me contacta y me dice que le había mostrado el disco a los organizadores del Lollapalooza de Chile, y les había encantado. Ese fue el primero en confirmarse, y después se sumó Argentina. De alguna manera era como volver a casa victoriosos luego de cinco años afuera. Volver a nuestro país nada más y nada menos que al Lollapalooza.

¿Realmente conseguiste que Seu Jorge tenga su propio día en Boston?
Esa fue una de las producciones más importantes que hicimos. Yo me entero que Seu Jorge había firmado un contrato por 20 shows en 10 noches en Nueva York. Sí, dos por día, generalmente los clubes de Jazz funcionan así allá. Como Boston está ahí cerca, quisimos traerlo. Lo hicimos por nuestra cuenta, porque la facultad no quería saber nada con organizar un show en sólo tres semanas. Fuimos, alquilamos un teatro y terminó siendo sold out. Seu Jorge es actualmente uno de los artistas más importantes de Brasil. Y así terminamos consiguiendo que el alcalde de Boston declare por decreto que el 12 de febrero sea el “Dia Seu Jorge” en la ciudad, lo que tuvo una prensa gigante. Vinieron los del gobierno al show a darle la plaqueta. Imaginate cómo estaba él, un brasileño que tiene su propio día en Estados Unidos. Y esa alegría se sintió en el show, que tuvo una energía impresionante y el público explotó. En Brasil fue noticia en todos los diarios, y llegó a la tapa del Boston Globe (el diario de la peli Spotlight).

También en Boston trabajaste con Fito Péez…
Sí, hizo un show de sólo piano y voz que la rompió. También logramos que se le de un premio de reconocimiento a la trayectoria y su carrera en Latinoamérica. El “Latin of Master Music Award”, la primera vez que se le daba a un músico sudamericano. Fue un show para el recuerdo. La gente estaba contentísima, después de eso nos paraban en la calle para agradecernos por traerlo y “hacerles sentir a Argentina más cerca”. Como te dije, escuchar esas canciones en el exterior tiene otro color. Lejos de tus costumbres, amigos, familia, tu equipo de fútbol… puede doler bastante, y las canciones te trasladan. No solo elegimos artistas porque sabemos que van a vender entradas, sino porque somos verdaderos fans y es increíble ver la sonrisa de la gente, y de los músicos, desde un costado del escenario. Es muy difícil que hoy en día la gente deje de concentrarse en el celular, Internet, la tele, para ver y vivir un show de 90 minutos. El show en vivo es irrepetible, único. Una experiencia que está atada a cómo está el artista, la acústica, el público. Se genera una energía especial. Dejé mucho de lado por la música, y aún así no lo cambio por nada en el mundo.

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¿Volvés seguido a Argentina? ¿Cómo ves la actualidad musical acá?
En Argentina hay muchas cosas para hacer, con Owl Master Booking estamos empezando a mirar más qué es lo que podemos hacer en nuestro país. Cuando estuve acá por las fiestas y luego en marzo por el Lollapalooza, varios amigos me hicieron escuchar bandas que, la verdad, me volaron la cabeza. Hay una movida muy fuerte en todo lo que es el indie; mucha música, y productoras que están surgiendo, y festivales naciendo, y cosas así. Hay otra cosa para remarcar, y quizás alguno me odie por decir esto, pero para la industria es muy importante ser una persona sana y humilde. La del rockero que se chupa y está todo tirado y con el ego por el techo, ya no va. Mi consejo como manager es que si te querés dedicar a esto, lo tomes como un trabajo, y no una joda con amigos. Todas las mañanas me despierto y trabajo en mantener la banda unida, hablar con la prensa, armar la logística, y demás. Es muy placentero trabajar con una banda de buenas personas, humildes, y sanas. Cuando es lo contrario, lo único que se logra es cerrar puertas. Vivir de lo que amás es lo mas lindo que hay en el mundo. No hay palabras para explicarlo. Yo me despierto todos los días con una sonrisa de oreja a oreja. No pienses en la plata, si hacés bien lo que amás, la plata va a venir. Pero es importante que te organices y que perseveres.

¿Qué planes tenés para el futuro?
Ahora luego del Lollapalooza los Stone Giant pegaron onda con Jesse Hughes, de Eagles of Death Metal. Yo estoy armando una gira para Simon Benegas por EE.UU y Canadá. Lo mismo con Stone Giant entre junio y julio. Y estamos viendo si llevamos a Yann Tiersen a Boston más adelante. La posta es eso, sentarse a planificar el año. Me di cuenta que en la industria es muy importante planear todo con antelación. En mi caso yo no trabajo para una compañía o un sello, yo soy el dueño de todo lo que hago. Y si no te organizás y sos constante, no avanzás.

¿Alguna recomendación para los que emprenden en este rubro?
El secreto acá es acostumbrarte a que cuando te dicen “no”, seguro tenés otra puerta abierta en otro lado. Luego de que nos hayan negado muchas cosas, tuvimos la motivación propia para lograr cosas increíbles, como el Día de Seu Jorge. Por eso es importante saber que el “no”, puede cambiar con el tiempo. Yo fui a Berklee con un objetivo claro: conocer gente, ver cómo funcionaba la industria, y comenzar a trabajar sin relación de dependencia. Por suerte lo pude lograr, conocí gente de la puta madre, de todas partes del mundo, que se dedican a todo: ingenieros, músicos, profesores. Hace un año y medio vivo en Nueva York y soy muy feliz.

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