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Este jueves 28 de septiembre, La Otra Cara de la Nada presenta su primer disco, Sobre Premios y Tormentas, en Niceto. Los chicos de Misiones, instalados ya hace más de un año en Buenos Aires, vienen en ascenso: con un disco prolijísimo, producido por ellos mismos con la ayuda de Ignacio Castillo de Temporada de Tormentas, que le aporta al indie local el encanto melancólico del post-rock, suman cada día más y más reproducciones, likes y asistirés. Huellas de presencias digitales que se convierten en espectadores físicos, hipnotizados por el magnetismo poderoso de su show en vivo.

Antes de su presentación, charlamos con Ignacio del Pórtico y Bruno Gross (voces y guitarras, los dos) sobre su disco, venirse de Misiones, crecer y el rol de la música en tiempos socialmente convulsionados.

Sobre Premios y Tormentas es su primer disco oficial. Lo escucho y se me vienen muchas referencias: Smashing Pumpkins, American Football, The Cure. ¿Cuál es la formación musical-emocional de La Otra Cara de la Nada?

I: Desde un principio escuchamos bandas de esos géneros: post-rock, math rock, emo. Bandas como Smashing Pumpkins y Explosions in the Sky estuvieron muy presentes desde la adolescencia. American Football no sé si fue una referencia concreta, pero siempre nos gustó ese estilo noventoso del post-grunge. Nos curtimos mucho con todo eso.

B: Cada uno tiene sus variantes, pero el punto donde todos nos uníamos a la hora de producir el disco era el post-rock: Explosions in the Sky, Foals, Radio Dept. También El Mató.

Es como si fueran temas que quedaron de los 90 pero atravesados por un sonido contemporáneo. ¿Qué cosas toman de los noventa y qué cosas toman de la actualidad?

B: Lo noventoso está en la rigidez, en lo estructural y en lo compositivo. Eso tenía que ver con el momento en que fueron concebidos los temas. Pero como pasó un tiempo entre que los compusimos y que tuvimos los recursos y los criterios más afilados para grabar, los terminamos produciendo con otra mirada. Los teñimos de un audio contemporáneo. Si el disco hubiera salido en ese momento, sonaría completamente distinto.

I: Claro. El contexto también afectó. Al principio estábamos en Posadas y allá no había buenos estudios. Tampoco había productores que curtieran la misma que nosotros, o ni siquiera una actual.

B: No había data ni de infraestructura ni de figuras que pudieran orientarte. Ignacio grabó su disco solista allá pero completamente solo. Con la banda teníamos una búsqueda más pro; su disco suena bien por él mismo, pero no hubo alguien que le pasara una data, él no tuvo a quién pedirle ayuda. Nosotros como banda tampoco la teníamos allá: no había un mentor que te ayudara ni a maquetear los temas.

Nos metemos con Misiones. ¿Hay una escena de bandas que esté haciendo cosas a pesar de que falte estructura?

I: Sí. Esto no lo digo de creído pero realmente creo que con La Otra Cara impulsamos bastante eso. Antes había bandas alternativas pero muy diferentes, bandas que se quedaron en los 90, gente más grande que hacía Noise, que no tenía nada que ver con lo que se escucha ahora.

B: Independientemente de lo que tocasen, más allá de su género, eran bandas que tampoco se las veía buscando una profesionalización.

I: Nosotros empezamos a tocar a los 14 y ya desde chicos armamos un ciclo artístico que se llamaba Patio Sonoro junto con nuestros amigos de La Playa de Luvert. Empezamos invitando a todos nuestros amigos y cada vez se sumaban más personas. Me acuerdo de gente del palo del metal que siempre nos consideraban caretas o pibitos que de repente decían “che, La Otra Cara, respeto”. Para el 2014/2015 Patio Sonoro mutó en Muelle Sonoro, que lo hacíamos en la casa de un amigo que tenía un muelle contra el río que miraba a Paraguay. Ahí ya tocábamos los temas de este disco y empezamos a hacer giras: vinimos a Buenos Aires por primera vez y tocamos con El Mató, Tobogán Andaluz y Mi Amigo Invencible. También llevábamos bandas a Misiones: con Tobogán y Mi Amigo Invencible hicimos intercambio, y además vinieron Riel, Caretas del Arte (Chaco), Libélulas…En ese momento ya era una concentración de gente bastante zarpada. Cuando tocó Riel metimos 300 personas, que para Posadas es un montón. Teníamos 16 años y estábamos a cargo de todo.

Después de eso creamos Celiac Discos con Lucas Lichowski, un amigo que había laburado en productoras y se copó con nuestra propuesta, y nos quiso ayudar fuera de lo musical. Ahí se empezó a formalizar todo. Aparecieron más proyectos como Elefantes en Valdivia, Lechuza de Fuego, Nubes en el Cuarto. Hicimos un Festi Celiac, en la casa de un amigo, con dos escenarios y tocaron 8 bandas. Fue la consagración de la escena. Después de eso nos vinimos a Buenos Aires.

Foto: Gina Torchia

¿Por qué decidieron venirse? ¿Qué los motivó?

I: Avanzar. Ganas de avanzar. Sentimos que estar en Posadas era estancarse.

B: Queríamos grabar el disco también.

I: Además es algo que todos flasheamos, a nivel personal. Venirte a vivir a Buenos Aires. Un cambio de vida re zarpado, que está bueno vivir. Más que nada para nosotros que tenemos un ritmo particular, que perseguimos un estilo de vida con la música, que buscamos crecer musicalmente y aprender. Fue eso más que nada el motivo, las ganas de tocar más y crecer más. En 1 año y medio acá recibimos un montonazo de data. En Posadas con Internet podés crecer, pero hay un techo. Es muy chico. Te cansás. Tenés que organizar absolutamente todo. Venir acá es darle 100% de atención a la música. Nos mudamos a esta casa que tiene un estudio; estamos todo el tiempo conectados con la música.

Fueron una pieza clave en la creación de una escena siendo muy chicos. ¿Cómo sienten que los posiciona eso hoy, a la hora de encarar las cosas?

B: Venir a Buenos Aires con todo este antecedente nos enseñó que las cosas se pueden lograr pero solo si las perseguís y laburás un montón de verdad.

I: Nunca nada nos cayó del cielo.

B: Eso lo tenemos muy claro. Todo lo que hacemos lo encaramos sabiendo que nada nos cae del cielo. La mayoría de las cosas van a salir en algún momento pero si no aflojamos.

I: Queremos hacer cosas nuevas, queremos tocar en todos lados, en donde sea. Y es lo que vamos a hacer. Estamos decididos a hacerlo. Todo nos motiva a eso y nos lleva a eso y no va a haber nada que se interponga.

Las veces que los vi en vivo se notaba una conexión muy especial. Realmente se sentía que eran 5 personas que estaban entregando todo. ¿Cómo sienten el vivo? El momento de subirse al escenario, cualquier escenario, ¿qué significa para ustedes?

I: Cada vez es mejor. Siempre tuvimos esa actitud de subir al escenario y generar algo que no sea estático. A mí las cosas cuando empiezan a ponerse muy lentas o muy quietas me empiezan a irritar. Además siempre mamamos mucho esta data del emo, bandas como Fugazi que ves sus vivos y decís wacho, qué locura. Nos motiva sacar a la gente del lugar de la comodidad. La gente normalmente está ahí, mira de lejos, piensa “mirá que lindo que tocan”. Nosotros queremos que esté pasando algo de verdad, que ese momento que se genera sea único.

Si tuvieran que elegir 3 elementos de su música que sientan que los diferencia de otras propuestas del indie local, ¿cuáles serían?

B: Las 3 guitarras, las 3 voces y los pasajes instrumentales.

I: La influencia del post-rock, mezclado con la canción, creo que nos diferencia mucho.

Coincido en que las 3 voces es algo muy característico suyo. También la claridad de las letras. ¿Hay una búsqueda particular en esos dos aspectos, un rol específico?

I: En cuanto a las letras, creo que es algo que va surgiendo a medida que la canción se compone. Siempre tratamos de representar lo que nos pasa, dejarlo claro. Creo que es eso más que nada. A las tres voces nunca les buscamos un rol, simplemente es algo que pasa y es divertido porque suele terminar en algo raro.

B: Después de escuchar cómo quedaron las voces en el disco, quisimos imitarlo en el vivo, que siempre habían estado un poco más relegadas. Ahora están más presentes y eso fue un cambio re bueno.

Los arreglos de voces y violas suenan muy prolijos. ¿Qué tanto laburo de producción le dan? ¿Es algo que simplemente sale o lo buscan conscientemente?

B: Los temas surgieron de zapadas en la sala. Zapábamos y ordenábamos las cosas que nos gustaban. Ahora estamos con otra visión. Cuando hicimos el cover de Los Dinosaurios para el compilado de Yolanda Discos fue distinto. Nos juntamos y empezamos a definir, a decir “che busquemos una guitarra que suene así, que la bata suene más así”. Hubo una búsqueda con una intención muy marcada antes de sentarnos a grabar.

I: Esto de buscar las cosas es algo que estamos empezando a hacer. Ahora nos podemos producir mejor; antes tocábamos con los amplis hasta la pija y salían los temas. Recién escuchábamos los temas de verdad cuando grabábamos las maquetas. Lo que estamos haciendo ahora tiene más que ver con cómo se hacen las cosas hoy en día. Estamos todos flasheando mucho con la producción, estamos más metidos con el mambo.

Hablando de Los Dinosaurios, ¿qué significa ese tema para ustedes?

I: A la hora de elegir ese cover veníamos de un par de días de hablar mucho de la cuestión social. Yo venía re encabronado, y todavía no había pasado lo de Santiago. Ese tema nos gustaba por la idea de generar una conciencia.

B: Estábamos entre Los Dinosaurios y Trátame Suavemente. Elegimos Los Dinosaurios porque teníamos ganas de hacer algo con contenido, algo comprometido con lo social.

¿Sienten que hay una nueva camada de bandas que se está reconciliando con el rock nacional clásico?

B: ¿Musicalmente o en actitud?

Las dos cosas.

I: Musicalmente no creo que haya muchas cosas ahora que suenen al rock nacional clásico. Sí, Bocci tiene cosas de Fito…

B: Y Usted Señálemelo ocupa ese lugar medio Soda…

I: También, pero creo que las contás con la mano. En la actitud, igual, creo que sí y me parece que tiene que ver con el contexto social. Venimos de años mucho más tranquilos comparado con lo que está pasando ahora. Se está revolviendo la mierda. Nosotros nos sentimos bastante comprometidos con lo que está pasando. Creemos que hay que dar un mensaje, creemos que todo está muy mal y que en la música se ignora mucho lo que pasa. Hay como una tibieza a la hora de hablar sobre las cosas. Yo siento que lo social es algo que nos atraviesa y me resulta imposible que eso no se refleje en nuestra música.

B: No creo que todas las bandas tengan que ser políticas, o tengan que tener un mensaje explícito. Pero no está bueno caretearla: no estamos separados de lo que pasa. No está bueno cuando personalidades que tienen mucha presencia en las redes ignoran completamente lo que está pasando. No digo que dejen mensajes a favor o en contra de algo todo el tiempo, o que hagan canciones políticas, pero me parece muy careta cuando alguien ignora lo que sucede en el lugar donde vive.

Foto: Josefina Blattmann

Volviendo al disco. Crecer es un concepto que se respira a lo largo de todos los temas. ¿Qué tanto sienten este disco como una expresión de sus momentos personales?

I: Este disco es un resumen de toda nuestra adolescencia: nuestros primeros amores, nuestros amigos, y sí, nuestro crecimiento. El disco refleja mucho los cambios y las cosas que le pasan a uno en la adolescencia, cuando todo te pasa por primera vez.

B: Organizar todo, moverse, salir a tocar a cualquier lado… escucho todos estos temas y me lleva a todos esos años. Algunas letras son muy personales, pero también hay cosas que hablan de los cinco, de experiencias que son muy grupales, sentimientos que compartimos entre todos.

¿Sobre Premios y Tormentas es una referencia a Sobre Héroes y Tumbas, la novela de Sabato?

I: Sí. Germán (bajista y cantante) trajo la idea de hacer una referencia tanto a Sobre Héroes y Tumbas como a Los Premios (novela de Cortázar). Al principio nos gustaba simplemente como sonaba, pero después entró el concepto: tocamos hace 6 años, armamos una movida en Misiones, nos vinimos a Buenos Aires. Vivimos un montón de cosas. La relación que tenemos entre todos, el compromiso, grabar el disco… es una tormenta. No por algo negativo, sino por la cantidad de cosas que pasan y se mueven. Y al mismo tiempo toda esa tormenta nos devuelve premios, nos da un flash muy lindo, y nos permite hacer un disco que nos encanta. El disco es el premio de la tormenta de todos estos años. Nuestro autoregalo.

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La Otra Cara de la Nada presenta “Sobre Premios y Tormentas” en Niceto Club este jueves 28 de septiembre. Más info acá.

Foto de portada: Josefina Blattmann