Las sombras presenta el viernes 27 de julio su segundo disco, Crudo, en el Teatro Margarita Xirgú. Un show que promete sorpresas con cosas nuevas para asombrar a todas aquellas persona que disfrutaron del sonido de la banda pampeana hace unos meses en Niceto, y a las que se lo perdieron, darle mucho más.

Crudo es un disco compuesto por siete canciones en el que la banda encuentra un sonido mucho más intenso y oscuro, donde oscila una melancolía poética con unos estruendosos golpes de sonido que comprometen mucho más al instrumento. Algo un poco menos pesado que su primogénito, pero mucho más elaborado y ferviente. El sonido de una generación está comprometido a hacer cosas nuevas y Las sombras es una banda que tiene mucho para decir a través de sus canciones.

¿Qué diferencias encontraron con el primer disco al momento de producirlo?
Nicolás: El primer disco había sido grabado de una manera, no casera, porque teníamos un estudio en casa, pero de una manera más intuitiva si se quiere, porque aparte la banda recién empezaba y estábamos en búsqueda de un sonido en vivo.
Manuel: En el primer disco realmente la cosa fue más espontánea, no hubo una búsqueda profunda de lo que queríamos hacer, sino que éramos nosotros y las cosas que salían dentro nuestro. En este disco sucedió diferente porque sí lo buscamos.
N: No nos quedamos con nada, uno siempre trata de hacer cosas nuevas. Metimos ritmos nuevos, letras diferentes, sonidos de guitarras más limpios, bajos más definidos, la cuestión fue como pulir más todo. El primer disco está sobrecargado de reverbs, que a mí me encanta, pero en este nuevo no es tan así.

¿Por eso el nombre Crudo entonces?
M: Sí, por todo esto que estamos hablando justamente. Sin mucha vuelta, más que nada por la esencia natural, o tratar de ser lo más natural posible.

¿Y en las cuestiones líricas cómo se arreglan entre ustedes?
N: La composición la hacemos entre todos. La idea parte de unos acordes y una letra que alguien propone, pero después nos gusta hacerla todos juntos. El que más escribe letras es Manu, porque hace buenas letras.
M: Igual estamos todo el tiempo en diálogo, pensamos las frases juntos, cada uno da la devolución de lo que se le ocurre y termina siendo algo donde todos metemos un poco la mano.
Lulo: Es la gracia nuestra, que no tenemos que perder. Meter la mano en lo del otro y que cambie y que sea del conjunto.
M: Somos de una manera de ser en la que estamos abiertos a que el otro venga y diga lo que piensa. Sea algo bueno o sea una mierda. Estamos todo el tiempo predispuestos a escuchar al otro. Capaz que en otra banda no cae tan bien eso, pero nosotros funcionamos así.
N: El planteo de la banda fue así de entrada. En otros proyectos puede ser distinto, como que haya alguien que ya tenga todo y junte músicos para tocar sus canciones ya preparadas y listo.
L: En nuestra banda no hay líderes y aprendimos mucho en este nuevo disco. Antes era más caótico todo; ahora si bien hay roles distribuidos, nos entendemos y le damos espacio al otro. En el primero nos peleábamos todo el día en cierta manera, pero ahora es mucho más metódico.

¿Cómo es La Pampa en cuanto a movida cultural?
M: La escena de La Pampa es una escena con mucha historia pero un poquito estancada. Pocas son las bandas que salen del circuito, que es variado en cuanto a géneros y bandas porque hay un montón de cosas, desde bares y lugares que se arman movidas, productoras jóvenes que están haciendo cosas muy buenas, pero ahí, esa es la cuestión.
N: Nosotros en realidad nos formamos en Buenos Aires, hay un sentido de pertenencia en una poética si se quiere, pero la banda se formó acá y es más porteña que pampeana. Por ahí algunas cuestiones líricas. Y el sentido de pertenencia quiere decir el haber nacido ahí y tener determinada personalidad que hace también a la música.
M: La escena musical de La Pampa empieza a finales de la década de los ’80,’90 y siempre lo que había era como más folclore, algo de tango, pero básicamente, las bandas o los nombres que se escuchaban empiezan en esa época. La música que se escuchaba quedaba rodeando el metal o el punk, había bandas que tocaban grunge. Después cuando nosotros empezamos a tocar, la cosa empezó a mutar, empezó a haber música alternativa y pop; hay un par de bandas dando vueltas y hay gente de 45, 50 años, que han tenido su propia banda y van a los recitales a escucharnos.
L: Hay muchas bandas, bandas de groove, bandas de metal, hay mucha movida, pero mucha movida local.

Foto: Juana Solassi

¿Creen que todo esto de tener que irse de la provincia está cambiando generacionalmente?
M: Para mí ese paradigma de venir a Buenos Aires ya se está cayendo. Hay bandas que lo están logrando.
L: Yo creo que las bandas que lo están logrando también es porque tienen una cuestión demográfica importante y tienen otra edad. Manejan los medios y las redes de otra forma y tienen mucha gente. Nosotros no podemos estar en La Pampa haciendo esto.
M: Es verdad eso, depende mucho de las movidas de las provincias, porque quieras o no el lugar donde uno está hace que las cosas sean diferentes. Córdoba por ejemplo es otro lugar grande y un montón de bandas cordobesas han logrado eso. Yo creo que a La Pampa le falta un poco, pero que puede ser cuestión de tiempo. No sé si llega mucho material de bandas pampeanas a Buenos Aires.

¿Y cuando vuelven a La Pampa y tocan ahí cómo se los recibe?
L: Hicimos la presentación del disco ahí y estuvo buenísima.
N: La hicimos en Jockey, que es un boliche mítico de allá. Es un lugar grande donde han tocado todas las bandas que van a la provincia, desde las más importantes a las menos.

¿Cómo empezó su relación con Mario Breuer?
N: La relación con Mario que tuvimos al principio fue a raíz de que nosotros tocamos en el Music Wins, donde nos vio en vivo y le gustó mucho y enseguida nos escribió. A partir de ahí empezamos a hablar por internet hasta que tuvimos una reunión y decidimos hacer el disco con él, la parte de grabación y la parte de mezcla en el estudio MCL, donde trabaja. Es un tipo con mucha experiencia.

¿Cuánto influyó el trabajo de Mario? ¿O no intervino en decisiones grandes?
L: Es bastante mínima. Mario lo mezcló, pero el arreglo de los temas y las composiciones es todo trabajo nuestro. El sonido no difiere mucho de cómo se grabó a cómo terminó siendo el resultado.
M: Sí lo que él nos dijo fue una manera de buscar y lograr lo más óptimo de nuestras ideas. Nos recomendó que empecemos a grabar los ensayos y luego escucharnos, empezar a hacer autocríticos con lo que cada uno hacía con su instrumento y la relación entre cómo todos sonábamos. Con eso fue muy quisquilloso y logró metérnoslo en la cabeza.
L: Nos metió la idea de que el disco suene como suena en la sala, ensayar mucho y lograr pulir todo. Que cuando se entre a grabar salga solo el tema y no se tenga que agregar mucho aditivo que quite la esencia del tema.
M: Nunca lo habíamos hecho así y descubrimos también una manera de hacer las cosas, en un punto era completamente efectivo. Se notaba y había un cambio. No es lo mismo cuando vos te escuchás y tenés la idea en tu cabeza.

¿Cómo funciona el sello Queruza?
M: El sello surgió más o menos a la par de cuando nosotros empezamos a tocar, organizaban fechas y festivales. El sello está constituido por Luis Balcarce. Lo bueno que tiene el sello es como una marca personal y musical, donde las bandas que están dentro no son como cualquiera, tienen una cuestión más clásica, tienen tango, tienen folclore, tienen su marca de identidad musical y eso está bueno, a mí me parece que es un sello con muy buen criterio.
L: Nos brindan una estructura que a nosotros nos sirve mucho. Nosotros nos preocupamos por tocar y componer y ellos nos dan otro tipo de mano.

¿Qué influencias forman a Las Sombras?
M: Crecimos más o menos todos escuchando las mismas bandas. Al principio fue un rock clásico de los ’70 y ’80, pero últimamente hemos escuchado muchas bandas nuevas de Argentina y afuera que nos vuelan la cabeza. Bandas que van sacando discos y no dejan de sacar discos buenos, como que es una combinación entre lo nuevo y lo viejo. Es una cuestión estilística, una mezcla de un montón de cosas que nos gustan. Podría nombrarte tres horas seguidas bandas y bandas, pero es más o menos eso.
L: Nos gustan un montón de cosas, por ahí en el primer disco está más marcado. Pescado Rabioso, La Pesada, Los Gatos, pero nos gusta de todo… incluso Tame Impala, por ejemplo.
M: Banda de turistas, Los Espíritus, nos gustan. Son obviedades porque son bandas que le gustan a un montón de gente, pero ese tipo de música nos incitó a meternos a full también.

¿Banda de Turistas colaboró en el nuevo disco?
N: Nos ayudaron con arreglos vocales en el momento y sirvió mucho toda esa espontaneidad. Pequeños detalles que ayudaron a cambiar un poco la canción según la idea que nosotros teníamos. Nada escrito, nada premeditado.
M: Nos dieron una cuestión técnica en las voces Tomás Putruele y Bruno Albano. También hubo algunas cuestiones musicales, tiraron muchas cosas buenas, con otros puntos de vista.

Después del Xirgu, ¿cómo sigue la gira?
L: Va a seguir por todo el país, después hacemos Chile y Uruguay. La idea es llevar el disco y ver la reacción de la gente en todos los lugares posibles del país. El disco lo estamos presentando en Buenos Aires el viernes 27 de julio en el Margarita Xirgu (Chacabuco 875, CABA) y va a ser un show con un montón de sorpresas. También tocamos el 10 de agosto en La Plata y el 25 en Ramos Mejía.

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Foto principal: Gastón Rangogni.