Los Rusos Hijos de Puta
Fotografía: Jimena Sala

Buenos Aires, martes 7 de julio del 2015. 19:30 horas. Una puerta de chapa contra una pared de ladrillos. El timbre no funciona. Ya es el cuarto tabaco. La dirección parece estar bien. Llega Santiago Mazzanti (bajista de Los Rusos Hijos de Puta) y entramos. Ladran Sancho, cuartel general de Los Rusos es aparte un bar y centro cultural. Hay una obra de teatro en ensayo por lo que no podemos hacer mucho ruido. Santiago llega medio estresado. Hace dos días llegó de unas vacaciones por el exterior para visitar a su familia. “Me vine ahora porque presentamos el disco la semana que viene”, me dice. Le confirmo que el show es este viernes. El patio de Ladran tiene un aire extraño, hay una escalera de dos hojas en el medio con un cartel que pide que no movamos la lona. Miro hacia los costados y no veo nada que se parezca a una lona. Las mesas de madera nos sirven de escenario para comenzar la charla. Llega la banda. Primero Julián (El Ruso) y luego Luludot (La Rusa). Florencia no llega todavía. Estamos en la previa al último ensayo antes de presentar su nuevo disco La Rabia que sentimos es el amor que nos quitan. La presentación es éste viernes 10 de Julio en UniClub junto a las bandas Krupoviesa y Mi Amigo Invencible. Se nota una ansiedad, una leche enorme, unas ganas de pisar nuevamente un escenario. Ese lugar donde se sienten realmente libres. El disco es una excusa, esto es algo más grande, es la celebración de una armada de Rusos que va más allá de los cuatro integrantes que están arriba del escenario. Una responsabilidad muy grande. “Se vinieron todos vestidos de chilenos” dice El Ruso todavía frustrado por la final. Pero la rabia impulsa y la banda tiene muy claro su camino. Lejos de su imagen pública nos encontramos con una sorpresa: Una banda cada vez más cerca del amor, que de la rabia.

Están creciendo y recibiendo mucho amor. Pero está La Rabia, ¿quién les quita el amor?
Julián: La gilada.
Luludot: El mundo nos quita el amor. La sociedad, el capitalismo.
J: La gente mala.

Sin embargo están compensando con lo que reciben.
J: Eso siempre, por suerte.
L: Es de donde nos aferramos.
J: Es mutuo. Hoy el Chino de Cadena Perpetua puso que le recomendaran bandas porque iban a tocar a Córdoba y le recomendé a una banda de amigos que nos hicimos allá. Eso nos pasa mientras vamos viajando por los lugares. En Uruguay estuvimos en el Contrapedal Fest y en las provincias de Argentina pegamos buena onda con bandas de todos lados. Yo ahora tengo amigos en provincia que antes no tenía.
L: No es porque piensan como nosotros sino porque están despiertos.
Santiago: No es que pensamos igual, cada uno se diferencia pero es como te relacionás con toda la movida que hay. También está la movida copada y la que no. Lo bueno y lo malo.

En su caso pasó algo muy raro. Les empezó a ir mejor primero en México y luego en Argentina. ¿Cómo compararían ambas escenas y públicos?
J: El público de allá es, como dicen ellos, bastante chingón.

¿Qué vendría a ser eso?
J: Se ceba.
L: Copado.
J: Te piden fotos, autógrafos. Eso es lo más raro. Pero son re pogueros. Acá también hay bastante pogo. No sé si hay mucha diferencia.
S: Esas cosas son más de la idiosincrasia de cada país. El circuito allá es más grande porque son 250 millones de habitantes. La infraestructura es más grande.
L: Además no tuvieron un Cromañón. Entonces tuvieron un crecimiento más prolongado en el tiempo.
S: Aunque ellos tuvieron un tema en Monterrey. La escena musical de la ciudad casi desaparece porque los narcos estaban como locos y mataron a mucha gente. Cuando fuimos nosotros a tocar la primera vez a Estudio Nodriza estaba reemergiendo la escena.
J: Hace poco Pablito de 2 Minutos, que es amigo de la banda, vino a ensayar y nos contó que a un amigo de Monterrey lo habían amenazado de muerte. Él le dijo que se fuera porque lo iban a matar y lo hicieron boleta. Pero hay más infraestructura, no tenés que pelear por los pagos. Igual siempre fuimos una banda que nunca pagó por tocar, ni vamos a pagar.
L: Allá se acostumbra pagar un cachet. Del manejo de la entrada y la puerta se encarga el lugar. A vos te pagan, casi siempre, un fijo, un “fee” le dicen allá. Entonces ya sabés que vas a ir y, a diferencia de acá, capaz que te dan cinco lucas por un show. Y no es que sos Natalia Oreiro en Rusia o que sos re conocido. No es que seamos súper conocidos allá pero tienen esa facilidad. La gente está más acostumbrada a pagar entradas de 60, 80 o 100 pesos capaz. No discuten tanto, acá la gente todavía está reacia a pagar.

¿Por qué creen que pasa eso?
J: Acostumbramiento.
L: Un poco acostumbramiento y un poco desmerecer. Es pertenecer a lo que te dicen que vale o no vale. La gente se la juega con los prejuicios. “No, una banda del under, no, no vale 80 pesos. Con 80 pesos me tomo una birra.”
J: Y después van y pagan platales para ver a los Stones. No digo que no lo valgan pero…
S: En el Mandril vos estás en la puerta cobrando y te empiezan a pedir que les dejes la entrada más barata. Capaz que se la peleás y los convencés que te paguen. Pero dan la vuelta, le piden al de la barra un fernet y le pagan 80 pesos sin problemas. Ahí está el acostumbramiento. Nosotros tenemos que ser los primeros en defender las puertas a la hora de tocar. No pagar para tocar es un ejemplo. Poner valores acordes también. Todo bien con hacer shows gratis pero si nosotros no enseñamos el valor de lo que hacemos con amor, estamos cagados.

Es revalorizar un poco la música
L: Por supuesto, ¿si no de qué vivimos? De la venta de discos ya no se vive. Afortunadamente existe internet y la descarga gratuita para que podamos tener acceso a todas las cosas.
S: Es ponerle el mismo valor.

¿No creen que Internet se convirtió en un arma de doble filo?
J: Sí.
L: No, está re bien, la música tiene que ser gratuita si viene del más allá. Antes que los idiomas, es uno de los primeros lenguajes, no nos corresponde, no nos pertenece. Es de la humanidad.

¿No creen entonces que le haya jugado en contra a la música y haya favorecido al acostumbramiento?
L: No. Es distinto, porque pertenecer al show es el acceso a algo. Como pagar la birra es el acceso al estar ebrio, pagar la entrada es el acceso al show.
J: Aparte, ¿cómo no te voy a cobrar una entrada si yo cargo los equipos, armo la prueba de sonido y gastó en ensayos para hacer un buen show? Lo hacemos porque queremos y nos gusta que vaya gente pero es parte de reeducar a la gente. Con respecto a la música me parece que estamos en los albores de un nuevo entendimiento. Nosotros bancamos el free download. También tenemos plataformas donde vendemos los discos porque cada plataforma tiene acceso a un público diferente. Somos conscientes de que tenemos que estar en todas las movidas. Pero estamos recién como en el año 1901.
L: Y es nuestro trabajo. Es una manera de bancarlo y no tener que laburar de otras cosas que no nos gustan.

Van a presentar el disco. Fue su primer trabajo en un estudio de grabación profesional, grande y con una productora atrás. Venían de grabar pocos temas de una manera más casera. ¿Cómo sintieron el cambio?
S: Fue acorde a todo eso, se agigantó la banda en todo. Se agigantó en composición y en ajustes. Todo se potenció de la misma manera.
L: Sí, lo produjimos con consciencia.
J: El primer demo lo hicimos básicamente para salir a tocar.
L: Este disco desde cero ya lo pensábamos en como lo íbamos a grabar. Lucy (Patané) estuvo ahí, Lucy estuvo también en el demo como productora también. El segundo paso fue todos juntos nuevamente. Ella nos sugirió grabar en ION y pensamos de que manera grabarlo, que es lo que queríamos. Después de estar tocando sabíamos que el fuerte de la banda era el vivo y queríamos captar esa sensación. Grabamos con consejos para que suene como tal. De hecho hay un par de canciones que hasta la voz está grabada con todo ahí, no estaba separada.
J: Además entre disco y disco pasó un año. Tuvimos un montón de shows y descubrimos a la banda finalmente. Lo que transmitíamos y lo que queríamos transmitir en el disco. A veces pasa que vas a ver una banda porque te re ceba el disco y cuando los ves nada que ver. Pasa. A mí me pasó con los Chilli Peppers. En vivo son otra cosa los locos. Nosotros queríamos esa crudeza. Acercar el vivo al disco y atraparlo ahí. Creo que lo conseguimos.

Cada grabación es como entrar a una clase. Es aprender. Si tuvieran que rescatar la máxima enseñanza de esta grabación, ¿cuál sería?
L: Hay que tener Fernet.
J: Prepararse. Producir el disco. Esa es la mayor enseñanza de querer atrapar la canción. De manejar variables que antes no manejabas.
S: Y aprender a escuchar la canción desde otro lado. Cuando la estás tocando o la estás componiendo estás en un plano mental. Cuando lo estás grabando lo estás escuchando desde otro lado. Tenés que ceder parte de tu relación con la canción para alejarte y verla.
J: Ver dónde suma y dónde resta. Y donde resta ver cómo hacer para hacerlo sumar.

¿La producción la hicieron en conjunto?
J: Sí, los cinco. Hubo mucho laburo acá (en la sala de ensayo).
S: Hubo toda una previa de producción. Una vez que teníamos eso salimos a buscar un productor. Ya sabíamos quién era porque era ideal para nosotros. Ahí empezó el trabajo en conjunto.
Florencia: Lucy ya conocía los temas desde adentro. Esta vez pudimos elegir qué temas queríamos que estén. El anterior fue un “Bueno, esto es lo que tenemos”. Los elegimos y Lucy conociéndonos armó un plan de grabación en base a lo que estábamos buscando.

Supongamos que Los Rusos Hijos de Puta son superhéroes, como los Cuatro Fantásticos. ¿Quién sería el enemigo?
L: El Dinero. O todo lo que representa esa frivolidad.
J: Todo lo que nos saca el amor.
L: Si, sería eso, luchar contra la frivolidad, contra el materialismo.
F: No sé si el dinero, sería el sistema.
L: Lo que representa.  Para no decir el capitalismo que ya está pasado de moda.
F: El sistema en el que estamos inmersos.
J: El que te hace correr atrás del billete. En ese medio se denigra a la gente. La gente se desvive por boludeces, compra la vida modelo.
L: Nuestro aliado número uno sería hacer las cosas por amor, por pasión, lo que nos gusta. Y nos enfrentamos a lo que te somete en éste sistema. El hecho de seguir al dinero porque se supone que, nos engañan, precisamos dinero. En realidad precisás una birra, necesitás una casa. Lo que necesitás son otras cosas, no dinero. La gente confunde, se extravía y deja de hacer cosas por amor y empieza a hacerlas solamente por dinero. Ahí la gente empieza a hacer las cosas mal porque las empieza a hacer sin amor y sin ganas. Desde ahí es todo una cadena de mierda, de barro y de caca, en la cual nos regodeamos y andamos comiendo basura de la calle.
J: Se conforman. Están los que no aceptan y están los que aceptan.

Sin embargo hay como una movida, una Resistance en la escena a esto.
F: Yo pensé que nos ibas a preguntar cuáles éramos de los cuatro fantásticos.

También
F: Santi es el que se estira, vos (Ruso) sos el de fuego, vos (Rusa) sos la minita de la burbuja de protección y yo sería la roca.
L: ¿Y me quedo sola?
F: No, nos protegés a todos.
L: No entiendo.
F: Sos invisible, emo.
L: Sola, en su burbuja.

Como decía, hay toda una escena que está creciendo que comparte esos valores.
F: Es un casamiento.
L: Es como hablábamos el otro día con Panessi. Hay algo. Creo que tiene que ver con que hay algo para decir. Hay varias personas que están sintiendo esta incomodidad. Por ahí diez años atrás estaba más adormecida. Se está empezando a romper el cascarón. Hay mucho periodismo joven que tiene la posibilidad de dar un discurso en revistas, de música sobretodo, que es lo que nosotros conocemos. Por ahí no tanto en teatro o en otras corrientes. Donde más lo vemos es en eso y coincide con que hay un micrófono, un altoparlante que es el medio de un mensaje. Ahí hay algo para decir. Me parece que en eso comulgamos todos. Hay mucha ebullición de algo.
J: Se expande para todos lados. Como una fuerza centrífuga. Porque vos venís a tocar acá (Ladran Sancho) y los dueños son gente joven. Por ejemplo Flor es una de las dueñas. En Mandril, Santi lo mismo, es una cooperativa de gente joven. Ya nos entendemos, ya sabemos. Venimos del menemismo, venimos de un montón de cosas que no queremos, no es por meternos en política, pero venimos de décadas frívolas. De cosas como que para hacer tu música tenés que llevar el disco a una discográfica y que te lo escuche Afo Verde. ¡LAS BOLAS! Lo grabo en mi casa el disco.
L: ¿Cómo se llama el que hace orquestas también, el de Bajofondo?
J: Santaolalla. Yo me acuerdo que una vez, Santaolalla no sé a que batero echó de una banda porque no entraba.
L: De Árbol.
J: Sí. Yo si voy a grabar con Santaolalla y me dice que Flor, La Rusa, Santi o yo no podemos grabar le digo: Santaolalla metete la barba en el orto, nosotros somos cuatro. Qué me vas a meter a  un batero sesionista. Vamos a grabar así a destiempo, como sea, o con la guitarra desafinada. Eso está bueno, eso se hizo en la movida independiente y se pagó un precio muy alto para llegar que fue la tragedia de Cromañón. Pero ahí se abrió la cabeza. Los pibes empezaron a tocar en lugares chiquitos porque los bares estaban todos cerrados.
F: Ahí fue el auge del cajón peruano y la maldición del ukelele y la melódica. Hace tiempo que me quiero hacer una remera que diga BASTA DE NYLON pero creo que ahora ya casi no hace falta, me alegra mucho la vuelta de la distorsión.

La vuelta de la distorsión viene por…
F: Por la vuelta de los lugares.
L: Que Macri se empecina, él y la rata, el hijo de puta que le sigue, Larreta que seguro van a seguir.
F: Si no son ellos van a ser otros. Siempre va a haber alguien que se va a empecinar en cerrar espacios.
L: En coartar tus libertades. Porque supuestamente abren escuelas y toda esa mierda donde se machaca a la gente pero en los lugares donde estamos todos, sí, fumando porro. O investigando o mirando las estrellas pero elaborando pensamiento. Eso es lo que no quieren. Que la gente esté libre.

Digamos que hay una cultura oficial que te imponen desde chico.
J: La escuela. Si a los tres años te meten en un jardín y salís a los 25 a trabajar.
S: Pasa que ahora el gobierno que tenemos es mega mercantilista. Adentro de la caca, del mal, está es la caca más grande que hay.
J: Charly decía que las mejores canciones le salieron cuando era joven y ahora las utiliza de grande. Cerati dijo lo mismo. Ahí te das cuenta que los años de formación, donde uno elije, donde uno está más despierto son cuando estás con el sentimiento a flor de piel. Ahí es donde te meten veinte años a estudiar, a achatarte, a darte “valores”. Y vos decís: “loco, no sé si los quiero”. Yo si el día de mañana tengo un hijo lo voy a mandar a la escuela probablemente, porque quiero que aprenda un par de cosas, pero lo quiero acompañar. No quiero que el pibe me venga a pedir una PlayStation 12 mil millones de veces porque la tienen todos los pibes. Es difícil igual.
L: Es que en realidad la escuela es un entrenamiento para ir a trabajar todos los días. Te entrenan de chiquito a levantarte temprano y cumplir ocho horas.
F: Es el adoctrinamiento.
J: De hecho el otro día tuve una pesadilla. Estaba en la escuela de nuevo en una clase de matemáticas. Soñé eso, me levanté aterrado.

Por ahí va la libertad, ¿no?
S: La libertad está ahí para que la agarres, si vos no la agarrás, estás durmiendo.
J: La libertad es un monstruo al que hay que abrazar.
L: Cuando estamos adentro del vientre de nuestra madre ahí somos libres. Una vez que nacemos, nos quitan toda esa libertad y a partir de ahí es nuestra obligación encontrarla.
F: Si vos le llevás eso a un terapeuta, te internan.

No necesariamente, Heidegger decía que el ser es arrojado a un mundo que ya está interpretado previamente.
L: Bueno, como hablábamos el otro día, entonces es un poco antes del vientre materno.
J: Como escena creo que ya no nos subestimamos tanto y estamos siempre buscando cosas nuevas.

Pero la música es una parte de algo mucho más grande.
L: Trasciende lenguajes y fronteras, atraviesa a la humanidad.
J: Creo que la música está pasando un momento excepcional que no lo veo quizás en el teatro o en otras ramas. No veo algo tan formado. Sigo viendo ciertas banalidades y egoísmos que a la música ya no. Por todo lo que nos pasó, a nosotros nos pasó lo de Cromañón, no al Teatro Colón. Sin desmerecer al Teatro que es mágico. Pero también desde la música aprendimos de eso.
S: También en la música hay más gente. Es más masiva la música que la danza o el teatro.

El disco se editó en España y México. ¿Cómo llegaron a editar allá?
F: España fue hermoso. El 21 de diciembre del 2013, última fecha del año en el ZAS, hermoso lugar que esperamos que vuelva.
L: Una de las primeras fechas de Krupoviesa.
F: Estábamos tocando. Fue el domingo de los Sifonazos. Como hacía mucho calor compramos sifones y se los tirábamos a la gente, fue hermoso. En eso vemos que había un chabón, que estaba adelante, re sacado. Nadie conocía al petizo ese. Al día siguiente nos escriben: “Que tal chavales mi nombre es Borja. Soy de Social Club, son la banda de rock más grande del mundo. Y estaría cojonudo que tengamos una charla y bla bla bla”. El lunes estamos acá, Ladran (Sancho) cerrado y sin luz por los cortes de verano. Estábamos todos acá tomando birra y el chabón nos cuenta que tiene un sello allá. Que nos quiere editar y que nos quiere llevar. Ahí empezamos un idilio de amor. Primero nos editó en vinilo allá. Un vinilo hermoso de 7 pulgadas dorado que es una gema. Es un fetichista. Ahora edito en cassette La Rabia, así que bueno. El loco está casado con una argentina y se venía a Buenos Aires para las fiestas y como ya nos había escuchado, porque en México habíamos sido bastante reconocidos, se mandó al show de una. En México nos editó Intolerancia. A partir del festival Marvin. La primera vez ellos vinieron a vernos en un show pegamos buena onda y dijeron: “bueno chicos, vengan”. Joya.