odaalacontemplacion

La vida es corta y los momentos de calma, silencio y contemplación lo son más aún. Buenos Aires es ruidosa, agitada, histérica, sufre de insomnio. Pocos son los lugares dentro de la capital a los cuales podemos escapar por breves instantes para respirar profundamente y entregarnos a nosotros mismos valorando ese instante irrepetible como la más hermosa obra de arte jamás creada. Llegado ese momento -ya sea dado por un paisaje tranquilo, por música, por el estar encerrado en tu cuarto reflexionando sobre algún libro que acabas de terminar-, llegado ese estado de silencio mental en el que paradójicamente nuestra mente vuela más que nunca perdiéndose entre los laberintos interminables que la mayoría del tiempo nos asustan, si tenemos suerte podemos vernos, sentirnos, encontrarnos, ahí, enrredados entre las ramas de los árboles que crecen con nosotros encima como fruto.

“Lo auténtico se esconde en un paisaje nublado por pretensiones y miedos” dice la primer frase de la presentación del disco Oda a la Contemplación del barilochense de 19 años Marcos Raviolo. Habiendo llegado a Buenos Aires en marzo del año recién pasado, Raviolo comenzó a cursar la carrera de Composición con Medios Electroacústicos en la Universidad de Quilmes y a la par emprendió el proyecto de grabar su primer disco de manera autogestionada en su propio hogar, forma que le parece la más sincera y real en la creación de un objeto artístico. Sin ganas de esperar a tener mucho dinero en los bolsillos e ir a grabar al mejor estudio, Marcos confía en sus propias herramientas y crea Alud, sello independiente que pretende potenciar la música a partir de los recursos técnicos que se tienen y que muchas veces no son demasiados pero que usándolos creativamente pueden lograr un buen sonido y música real, con corazón y manos puestas por completo en el momento de la realización. “Sólo un empujón y se desprenderá el alud. Uniendo todo lo que se encuentre a su paso, todo lo entregado a su fuerza. Lento pero constante, melancólico y esperanzador. El frío retiene para luego ceder, la lluvia cae para escampar, cada sonido viene a molestar al aire y jugar con las sinusoides”.

“Oda a la Contemplación” cuenta con siete tracks instrumentales que incitan a la calma y que dibujan lluviosos pero cálidos paisajes. Con composiciones que van desde el año 2011 hasta el presente, Marcos Raviolo y su do it yourself nos habla de la autenticidad como valor fundamental en su obra y nos enseña la importancia de la entrega plena al instante que estamos viviendo, pues es el único realmente relevante en nuestras vidas. La música que integra “Oda a la Contemplación” parece ser un homenaje a todo lo vivo, una guitarra que recorre rincones impacientes para detenerse en el ahora y ver qué pasa, disfrutarlo, amarlo, contarlo. No hay necesidad de aviones para viajar, no hay necesidad de grandes estudios para la creación de grandes y conmovedores discos.

marcosraviolo

¿Cuándo surge “Oda a la Contemplación”?
Los temas los tengo desde hace un tiempo, más o menos desde hace 3 o 4 años. Lanzar “Oda a la contemplación” fue medio como para cerrar un ciclo porque son temas que tengo desde que toco la guitarra y que siempre estuvieron ahí pendientes. También hay un tema que compuse un mes antes de ponerme a grabar, entonces es como todo un gran trayecto. Los temas igual los pulí un poco al momento de la grabación para que pudieran entrar todos en un mismo espacio, en un mismo disco.

¿Tenías pensado de antemano un concepto o una estética que querías que tuviera el disco?
Sí, fue algo como “bueno, tengo que juntar todos estos temas que tengo y hacer un disco”. Son todos temas hechos allá en Bariloche, menos dos que lo hice acá en Capital… A excepción de esos dos, los demás son temas que hice en la secundaria, por eso digo que está bueno haberlos incluido en este disco como para cerrar un ciclo…Y la estética es más bien un homenaje a lo auténtico, a la contemplación, al estado de silencio mental y el poder estar entregado plenamente al momento.

Yo pensaba en eso, en el nombre del disco… Personalmente me parece que es fundamental el elemento de la contemplación para luego poder crear…¿Qué te llevó a titular de esta manera tu primer trabajo discográfico?
Sí, es muy importante el contemplar tanto como para procesos creativos como para todo y para cualquiera. Ese momento de silencio mental es lo que usé para componer estos temas, entonces el título va por ahí. Y bueno, “oda” porque es un tributo, una forma melódica, poética, una forma de canción, pero bueno en este caso es instrumental.

¿Y el hecho de que lo hayas grabado todo tú solo tiene que ver también con una opción de soledad que va de la mano con este silencio mental o reflexión al que te refieres?

Sí, igual a mi me gusta mucho componer con gente y lo hago, pero creo que es necesario darse ese momento… En la existencia al fin y al cabo estamos solos, y el contemplar es un estado donde se está solo pero en paz. Para mí es necesaria a veces esa soledad… También lo que pensé es que yo quería hacer de este disco un trabajo lo más auténtico posible, y cuando dije “bueno, voy a grabar el disco” a veces era más fácil hacerlo solo porque cuando quería me sentaba y me ponía a gabar un tema, a la tarde lo mezclaba y así, no tenía que andar llamando a alguien ni nada, pero ahora para la presentación quiero tocarlo en vivo con gente, que es la parte más linda.

¿Y qué onda el proceso de grabación?
La grabación fue muy linda, hacerla toda yo acá en mi casa con mis propias herramientas está re bueno. Mucha gente se traba y dice “cuando tenga plata, grabo un disco”, yo lo grabé gratis, en mi casa y con toda la creatividad y el amor posible pudimos hacer que suene bien.

Y Alud, tu proyecto de sello independiente va por ahí también, ¿no?
Sí, la idea es activar a todos los músicos que están ahí medios dormidos o que no tienen cómo grabar y que siempre posponen cuando en realidad tienen ganas de llevar a cabo sus proyectos. La onda es que sea como un alud, que vaya de a poco y vaya agarrando más vuelo. Yo tenía un micrófono de voz común y una placa de sonido que me prestaron, no hace falta tener grandes cosas para lanzar un proyecto. Están saliendo cosas re buenas, uno tiene que estar atento, y eso de hacer las cosas de manera independiente es buenísimo porque también cada uno tiene un sonido distinto porque cada uno graba con lo que tiene, con sus herramientas y es tema de uno hacerlo lo más creativamente posible.

¿Por qué la opción de hacer música instrumental?
Las palabras es un lenguaje y la música otro, y yo no quería contaminar con palabras la música. Lo instrumental brinda la opción de crear imágenes, climas, atmósferas. Igual en la edición física del disco hay un pequeño ensayo que escribí a modo de presentación.

¿Cómo definirías el sonido de “Oda a la contemplación”?
Frío, un poco azul, agudo quizás… Frío como refiriéndome a un contexto frío, de viento, de paisaje del sur.

Sí, como que cada lugar tiene su sonido y el de Buenos Aires es totalmente distinto -a mi parecer- al que está plasmado en tu disco.
El sonido del disco es medio una cachetada a Buenos Aires, es traer un pedacito de frío del sur y de calma a este lugar. El ritmo de acá es distinto, a mí me parece que es un lugar muy antinatural para vivir…Igualmente yo lo respeto, pero no es lo que más me gusta, más habiendo vivido tanto tiempo en Bariloche. Lo bueno es que quizás el ritmo de acá te incita a no estar dormido… o a no dormir (risas).

¿Y tienes un tema favorito del disco?
Me gusta mucho “Viejos fantasmas”, me gustó mucho como quedó el sonido y el concepto que tiene esa obra, es medio tensa…Le tengo mucho cariño.

3 discos que recomiendes a los lectores de Indie Hoy.
“Amigo” de Edgardo Cardoso y Juan Quintero.
“The King of Limbs” de Radiohead.
“Presente Infinito” de Cecilia Zabala.

La versión física del disco fue elaborada por Alud Discos y por Elefante Editora (http://www.facebook.com/elefanteditora) y puede ser adquirida pidiéndola por correo electrónico a Marcos Raviolo (marcosraviolo@gmail.com) o próximamente en la presentación oficial del disco (fecha por definir). Cada track fue grabado íntegramente por Marcos y masterizado por Ariel Schlichter. En el track número cuatro, “Ángeles de un Sol Brillante” colabora su hermano Fermín Raviolo en guitarra eléctrica.