Foto: Antonella Manacorda
Foto: Antonella Manacorda

Si bien sabemos que Maxi Trusso es nuestro, quizás lo que conocemos de él sea el resultado de las muchas experiencias artísticas que tuvo alrededor del globo. Es un ser internacional en muchos sentidos: nacido acá, se nutrió de los años que vivió en Italia e Inglaterra y ofició de DJ por toda Europa en los ‘90, cuando de alguna manera eso era aún una novedad. También formó el dúo Roy Vedas, que supo pegarla con un tema que los llevó hasta Turquía a telonear a los Stones. Habla perfecto español, pero la voz de tenor que lo caracteriza también canta perfecto en inglés e italiano.

Con Maxi ya instalado en Argentina, hace ya unos años que somos nosotros quienes tenemos el privilegio de encontrar sus melodías en cada radio. Experimental, mutante y aventurero, pero con un sello único, Trusso puede multiplicarse y desplegarse en incontables formatos y géneros que, según él, “están todos abarcados e integrados en la música pop”. Es por eso que ahora, con un nuevo single recién lanzado y su cuarto disco fechado para el primer semestre del 2016, el artista vuelve a esgrimir su paleta de colores musicales y nos muestra una nueva faceta.

Taste of Love” es el corte de difusión que ya se hace escuchar y al que Maxi define como “un tema simple y bailable, una canción que sigue el sonido del disco anterior, pero que se identifica al nuevo trabajo por ser sencilla y sin pretensiones”, tal como indicó en exclusiva a Indie Hoy. El track cuenta con la participación del bajista y productor italiano Luca Vicini.

Luego del éxito del extremadamente bailable y hitero S.O.S (2014), este nuevo álbum -cuyo título tentativo es Last Call– no representará un cambio rotundo en el concepto pero será de alguna manera un retorno de Trusso a sus raíces un poco más relajadas y experimentales, sin abandonar el marco “radial” que lo hace conectar más directamente con su público. “Va a tener una gran variedad de ritmos y emociones, pero la premisa es buscar un sonido sencillo”, detalló el músico. En sus primeros discos se recorría sin miedo por una fusión que iba del bluegrass al electropop pasando por un folk de corte indie y el más clásico rockabilly. A algo así apunta el nuevo álbum: melodías con una rica diversidad de recursos sonoros, pero sin abandonar la simpleza, y poniéndose como premisa alejarse, aunque sea por momentos, de la faceta bolichera.

Para esta tarea sumó dos nuevos integrantes a su backing band, que con ahora seis músicos comienza por estos días a recorrer la costa Argentina y el Uruguay, en un tour veraniego que desembocará en el lanzamiento del disco, a finales del próximo marzo. “Quise agrandar la banda para poder tener más posibilidades, más puntos de vista, poder jugar con más sonidos y llegar a otras partes”, indicó el artista pensando tanto en el trabajo de estudio como en los conciertos, donde ahora buscará sonar más como una banda más “orgánica, real, sin límites”.

Y es que desde un evento en la playa hasta un escenario del Lollapalooza, Trusso siempre es efectivo y cae bien parado; algo digno de alguien que no es sólo un gran hacedor de hits y melodías (y música, en general) sino un entretenedor hecho y derecho. “El público acá vive el momento y quiere que lo movilices. Los argentinos son muy cálidos y familiares: entre la gente veo a personas de todas las edades, que se entregan y te acompañan”, contó Maxi. Con sus últimos logros (“Nothing at All”, “Nobody is Lonely”, “Same Old Story”) su máquina de hacer estribillos pegadizos con mucho beat parece estar más aceitada que nunca: “no existe una presión por hacer un nuevo hit, porque de hecho nunca sabés cuándo estás componiendo uno”, explicó. “Cuando compongo trato de hacer lo que me gusta y de que esté bueno lo que estoy haciendo. Salen varios temas y después vas viendo qué tema querés destacar, o lo terminás de descubrir charlando con los músicos, con los productores, con la discográfica, vas tanteando”.

Así, con años y kilómetros de experiencia, sigue demostrando que puede surfear la cambiante marea del mercado. Ya sea en Europa o en América Latina, haciendo colaboraciones, discos propios o música para películas, Maxi Trusso ya lo vio un poco de todo. ¿Pero cuál es la actualidad de ese mundillo del que aprendió durante décadas? “Ahora hay una herramienta que es Internet, para el que quiera hacer lo que sea que se proponga, está ahí, y nos abrió una puerta a todos para conocer muchas cosas. Eso hizo que la gente se anime mejor a probar cosas nuevas”, nos cuenta dejando en claro que, por lo tanto, son también los artistas los que pueden animarse a hacerlas. Y él mismo es, también, un explorador de lo que suena actualmente: “Escucho todo, le presto atención a lo que estén pasando por la radio, las cosas nuevas que van saliendo, y de eso me quedo con lo que me gusta. No hago distinciones, últimamente estuve escuchando, por ejemplo, a los Arctic Monkeys, pero también a Major Lazer. Si no, también escucho mucha música vieja, y siempre están los discos que escucho mucho desde chico y a los que siempre vuelvo”, explicó.

“Maxi logró que la gente le preste atención a su talento, y ahora se puede tomar el atrevimiento de hacer algo que le guste, divierta, y disfrute defender en vivo”, nos comenta uno de sus músicos. Y sin dudas, el trabajo de Trusso vino, va y viene no sólo entre épocas y contextos sino lugares del mundo, géneros y sonidos. Ahora, ya instalado no solo en el país sino en nuestros corazones, se prepara para concedernos nueva música; y es nuestra experiencia la que nos dice que sin dudas nos traerá gratas sorpresas.