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“Este es mi tema favorito de Muta para tocar y nunca lo hacemos” nos comenta Mateo Aguilar, baterista de Morbo y Mambo, a mí y a su hermano, Manu, afuera de una birrería en San Telmo donde suena “Portal“, uno de los temas del tercer corte de la banda que incluye voces. “Yo re estoy para hacerlo pero a los chicos no les termina de cerrar tocar con pista”, sigue. “¿Escuchaste el ultimo de GUM?” agrega Manuel, “No, pero vi que lo estaba tocando anoche en algún lugar, no recuerdo dónde”, contesto. Los dos están cómodos y emocionados, saben que tienen un 2018 gigante por delante y la soltura y tranquilidad con la que manejan una de las partes mas formales de su profesión (como las jornadas de prensa) es un indicador de que están disfrutando al máximo el momento que atraviesan.

Los meses anteriores a encontrarnos, Morbo y Mambo giró por una gran parte del país, llevando su tercer disco a la mayor cantidad de escenarios posibles, algunos por primera vez, y unas semanas antes de que vuelvan a aterrizar en Niceto Club este 5 de mayo, hacen un recorrido sobre varios temas.

¿Muta es el mejor disco de Morbo y Mambo?
Mateo: Es el disco más conciso. Creo que es el disco con el que llegamos a la instancia de grabación con material más acabado. Los otros nos llevaron a soluciones del momento que quizás en Muta ya teníamos resoluciones. Te diría que sí porque es el que sigue siendo más orgánico y al mismo tiempo es el que traza aristas más aisladas entre los puntos.

Claro, y este tiene voces. ¿De dónde surge la idea de trabajar con vocalistas de nuevo?
Manu: La idea surge mas o menos cuando estábamos haciendo Boa, siempre pensamos o hacer un ciclo en vivo con cantantes o un EP solo con cantantes. Queríamos hacerlo que sean como apariciones, nos gustaba la idea de desfile o de coral, de distintas paletas de colores o idiomas a la hora de meter cantantes. Siempre nos gustó en ese sentido lo que hace Massive Attack o Gorillaz. Esa idea de atravesar los idiomas nos atrajo, en este disco hay inglés y castellano pero quien te quita que en otro disco haya francés o portugués .

Los tres vocalistas tienen una gran trayectoria y espalda. ¿Alguna canción fue pensada en función de quien cantaba? ¿Cómo fue el trabajo con ellos?
Mateo: En el caso de “Pomán“, de los tres temas cantados es el que mas cocinado llegó al estudio. Ya sabíamos que se lo queríamos enviar a Santiago [Barrionuevo, de Él mató], queríamos que él fuese el encargado de representar a la escena nacional en las apariciones. Hicimos toda la producción en función de que él la cantaba. En el tema con Nick Allbrook (“Portal“), teníamos la versión del tema y la letra en español. Yo la traduje al ingles y Nick la entiende, la interpreta, me pregunta y propone reformularla un poco para que se adapte a la realidad australiana. No solo en la letra, nos ayudó a ubicar un par de lugares donde no habíamos escrito nada y él nos decía: “Muchachos, esta parte del tema es esencial, es casi un estribillo que no aprovechamos” y así es como el tema se formó, hubo mano. En el otro extremo está Andres Nusser de Astro que nos pidió permiso para no influenciarse por nuestra auto referencia, escuchó solo la música y en base a eso hizo una versión libre suya. La escuchamos y dijimos “Sí, olvídate de lo que te mandamos” [risas]. Fue un abanico pero en las tres nos dimos cuenta de lo verdes que estamos a la hora de escribir, fue como una lección de songwriting.

¿Y la gente cómo lo recibió? En especial en los shows, ¿cómo se acopló Muta al en vivo? A pesar de que algunos temas los veníamos escuchando hace un tiempo.
Manu: Gustó, siempre sorprende. “Panamá” lo venimos tocando hace mas de un año, ponele. Es loco, es muy aleatorio lo que le gusta a la gente. Se me ha acercado gente a decir “‘Jungla‘ es el mejor tema del disco, ¡toquenlo!”, y es un tema que cuando la lista se agrande será de los primeros que entra. Nosotros decíamos, comparándolo con el disco, “que tema raro, ¿que hace acá?”, pero te das cuenta de que es muy subjetivo lo que sentís desde adentro de la banda.
Mateo: El factor sorpresa de no repetir géneros o formulas en los discos se aplica al show, no podemos ser Los Redondos que siempre cierran con “Jijiji“, no podemos cerrar siempre con “442“. Está bien, es el tema más fuerte y después de ese te queda todo pinchado y por eso va al final, pero hay que variar.

¿No han sentido que el formato tradicional de recital les viene quedando corto o contenido? Para mí están para tocar tres o cuatro horas sin interrupciones y a oscuras.
Mateo: Total, la dinámica tema-aplauso-tema te corta.
Manu: Sí, hay un corte pero siempre buscamos, por ejemplo, quién es el que queda libre antes al final de un tema para ver si crea una textura o algo que pueda unir con el que viene. Siempre lo quisimos hacer y pensar el show como si fuera un set electrónico. Es una cosa que hacíamos hace mucho tiempo y dejamos de hacer. Sí vamos buscando que tanto el público como nosotros, aunque sea por un rato, pierda la noción de dónde está. En eso ayuda muchísimo no cortar los temas, hacer temas largos, unirlos, pensamos muchísimo en esa gradualidad del tempo. Antes intentábamos unir el tema con improvisación y de ahí caer en el tema, siempre pendientes del tempo y los BPM, sabiendo que no pueden contrastar tanto o tener un salto muy brusco. Tambien nos damos cuenta de que en el concepto que tiene Muta, que es un Morbo y Mambo muy concreto y sólido, eso sí se puede dejar de lado y acabar los temas al corte, cuando terminan, nos gusta también ese silencio y esa sensación de “respiro” que se genera.

Hoy están muy arriba en la escena, ¿cómo hace una banda que no canta para llegar ahí?
Manu: Creo que por poder de insistencia y porque realmente somos conscientes y buscamos que los recitales generen un movimiento en la gente. Buscar lo único e irrepetible que tiene un show en vivo: esa es la idea. Generar y buscar esa catarsis de sentirte interpelado por eso que te genera la música, y solo la música, sin letra, sobre el escenario.
Mateo: Fue una manera de hacernos cargo de que somos una generación que viene con el resabio de la cultura rave, a nadie le llama más la atención un tipo con pista cantando. En ese universo de ideas, que una banda no se tome ningún reparo en la cantidad de compases que usa para generar una sensación es un terreno muy fértil pero que pocos aprovechan.

Entonces, ¿dirían que Morbo y Mambo es una banda para escuchar o para ir a ver?
Manu: Creo que si tengo que elegir prefiero que nos vengan a ver y se saquen la duda de que todo lo que está pasando es completamente real. Ha pasado también a veces que por alguna razón técnica el show no sale tan prendido o nosotros no nos conectamos y no generamos eso que buscamos, tal vez esa vez alguien se llevó una sensación equivocada y después escucha el disco y no cree que somos los mismos que vieron.
Mateo: Sí, pero generalmente es al revés. Nos queda corto el material discográfico pero hay una cuestión que en vivo hay una cantidad o masa de sonido que se te viene y es sobrecogedora, te pasamos encima, ja. Te bañamos. [Risas]

Claro, yo he llevado gente a verlos sin haberlos escuchado y después sienten que el disco no les abastece.
Manu: Ese es bastante nuestro desafío. Nos hizo abandonar material como dos veces porque no nos convencía la distancia entre lo que se lograba en el estudio a lo que era en vivo. También me parece que nos dimos cuenta de que son dos cosas distintas y entonces le dimos la profundidad que queremos al disco y no estar todo el tiempo tratando de retratar lo que hacemos en vivo, porque para eso la tenés en vivo.
Mateo: Lección de Jimi Hendrix, son dos monstruos distintos, decía.

Foto: Agostina Gladiali

La escena local atraviesa un momento clave donde surgen muchas cosas todo el tiempo. ¿Qué reflexión pueden hacer sobre ella?
Mateo: Se hizo eco la gente de que estaban pasando cosas hace varios años, pero tomaron una curva exponencial en cuanto a audiencias. Bandas como Los Espíritus, Él mató, Usted Señálemelo, Perras on the Beach, etc. Es gente que hace música muy honesta con si mismo y que lograron que eso sea vox populi. Eso es un pequeño triunfo, pero abajo de ese escalón todos los que estamos atrás tenemos alcance un poco mas esporádico en comparación al volumen y calidad de música que se está haciendo. Yo te puedo decir unas 30 bandas que iría a ver con los ojos cerrados, que escuchamos en las giras que están buenas pero que salen de Buenos Aires y van a otras ciudades con cuchillo entre los dientes, a tirar una semilla en otro lado. Hay que hacerlo siempre, pero por suerte siempre te encontrás con gente que tu música es parte de su vida. Sentir que alguien acogió tu música como suya, en su casa, ya hace que todo valga la pena.

Recientemente surgió lo del baterista de Pez. Uno entre un montón de casos que se han venido destapando, ¿quieren comentar algo al respecto? Si prefieren ahorrarse el comentario está bien.
Mateo: No. No vale la pena hacerse los boludos con esto. Yo particularmente estoy muy interpelado porque tuve una relación con una ex pareja en la que me hago cargo de situaciones que pude desactivar pero no hice por diferentes cuestiones de ambos. Hasta el día de hoy es algo que hablo con mi actual pareja e intento desentrañarlo día a día, pero no se puede esquivar el bulto.
Manu: Me parece que el rock, la música o el arte en general es un lugar que todavía está muy cuidado por viejos patrones y un silencio muy hipócrita. Los varones desde su lugar y las mujeres desde el suyo, lo tienen que empezar a hablar y destruir esos patrones, buscando un cambio de paradigma. Eso implica revisar todas las acciones que tenemos. Hay que saber ubicar cosas que son supuestos o tácitos pero que parten de una relación desigual y de poder, en la que el hombre está privilegiado y la mujer de por si está por debajo y eso es lo que tiene que cambiar. Que se destapen estas cosas es muy doloroso y decepcionante, sobre todo lo hace pensar a uno lo que hizo en su vida para aportar a este sistema. Por un lado los varones encontrar un lugar desde donde aportar a esto y las mujeres adelante, siempre.

Para finalizar, ¿qué puede esperar la gente el 5 de mayo?
Manu: De todo. Hay invitados, banda invitada. Viene Andrés Nusser a cantar su tema y algunos más que estamos ensayando especialmente para el show. Viene Goyo de Bandalos Chinos, viene la Skandaloza Tripulación de Mendoza. También tenemos preparado una propuesta audiovisual que inaugura el universo de colores, de lineas y vectores de Muta en vivo. Es una nueva apuesta.

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Foto principal: Agostina Gladiali.

Morbo y Mambo se presenta este sábado 5 de mayo en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA), desde las 20hs. Las anticipadas se consiguen mediante Ticketek. Evento en Facebook.