Fotografía: Txema Novelo
Fotografía: Txema Novelo

Desde hace casi una década, un dúo de argentinos radicados en Europa se ha dedicado a un proyecto artístico -principalmente conocido por su faceta musical- al que bautizaron Mueran Humanos.

Alimentada por el talento de Carmen Burguess (ex Mujercitas Terror) y Tomás Nochteff (ex Dios), su propuesta ha recorrido ciudades del viejo continente presentado la ferocidad de su sonido e induciendo a la hipnosis y al baile a aquellos espectadores del otro lado del Atlántico. Sobre el escenario ella toca el sintetizador y él se encarga del bajo, ambos cantan recitando sombrías historias en su lengua materna. Fuera de la tarima los dos continúan consagrados a su labor creativa, no solo como músicos, sino también incursionando en diversas técnicas de artes plásticas y visuales (dibujo, collage, pintura, video y fotografía). Su historia conjunta empezó en Barcelona durante 2006, y desde 2008 se encuentran radicados en Berlín, visitando ocasionalmente su natal Buenos Aires.

Tuvimos la oportunidad de conversar con ellos respecto de la evolución de su proyecto, su visión acerca de algunas situaciones en el ambiente cultural y nos confesaron cómo vivieron ciertos momentos neurálgicos a nivel personal, así como también compartieron sus planes venideros.

¿Cómo ha sido el proceso de abrirse paso en la escena berlinesa durante estos años?
Tomás: No lo sé, hacemos lo único que sabemos que es tocar. Pasamos completamente de hacer sociales y lobby porque no nos sale. Simplemente tocamos mucho en vivo al principio, luego menos pero en mejores fechas. No encajamos en ninguna escena, somos una anomalía, lo sabemos y nos gusta.

¿Estuvo en algún momento en duda la decisión de cantar en español o se sintieron tentados a hacer canciones en otro idioma?
Carmen: Nunca existió tal “decisión”. Cantamos en español porque es lo que nos sale naturalmente. Sobre todo a mí, porque Tomás sí hace temas en inglés a veces y le sale muy bien, así que es posible que algún día hagamos algo en inglés u otro idioma.

¿Qué novedades encuentran en cuanto a organización y métodos de autogestión en el ámbito cultural europeo?
T: No veo novedades, es todo lo mismo. Pero el underground funciona mejor. En parte es porque el Estado no lo hostiga, al contrario muchos reciben ayudas de él. Eso, y en general hay mucha más plata. Es lo mismo pero mucho menos sacrificado. En Buenos Aires todo cuesta mucho más pero también tiene su gracia eso, materializar algo es mucho más épico. Mucha gente en Europa y especialmente en EE.UU. ve esto como un trabajo, como un negocio, algo que al menos a mí y a mis amigos argentinos nunca se nos pasó por la cabeza. La primera vez que en Europa alguien me preguntó por mi “carrera musical” me quedé mudo, sólo pude contestar la verdad: que yo no tengo una “carrera musical”, nunca pensé en esos términos. Todos crecimos leyendo historias de sacrificio y lucha de grupos del underground en Europa y EE.UU. pero cuando vas a esos lugares y ves cómo funcionan te das cuenta de que es una exageración, un mito. En realidad tuvieron todo mucho más fácil. Por dar un ejemplo, si leés la historia del hardcore americano siempre hacen hincapié en que la policía los hostigaba y los perseguía, pero cuando lo pensás no es nada comparado con cómo la policía hostigó a los punks argentinos. Ellos dicen “Oh, íbamos a los shows en el auto cargando nosotros mismos los equipos” y uno piensa: ¿Qué auto? ¿Qué equipos? ¡Nosotros no teníamos ni auto ni equipos! La policía no se limitaba a cancelarnos el recital, entraba, nos llevaba presos y nos cagaba a palos. Con la perspectiva de haber girado por el mundo hoy no me parece que la historia de Black Flag sea más épica que la de Mujercitas Terror, Olfa Meocorde, Los Pillos o quien fuera en términos de la hostilidad con la que tuvieron que enfrentarse. Pero tampoco hay que hacer una bandera de eso, siempre hay alguien que está más jodido que uno, imaginate si hubiéramos nacido en Irak, con las bombas volando sobre tu cabeza. O mismo en Argentina pero en condiciones de extrema pobreza y violencia, como hay mucha gente. Lo que importa al final es la obra.

¿Recuerdan el momento en su vida en el que supieron que querían dedicarse al arte?
C: Sí. Yo hice una especie de juramento por escrito y me filmé la mano al escribirlo. Fue durante un momento en el que andaba todo el tiempo con una cámara, antes de dejar Buenos Aires.
T: Yo me independicé relativamente chico, a los 16 años, el mismo año que me subí a un escenario por primera vez. Vengo de una familia normal de clase media, no teníamos problemas económicos, pero aunque mis padres eran jóvenes, cultos y de izquierda yo chocaba totalmente con ellos porque odiaba la vida burguesa, la sociedad, el colegio y cualquier autoridad. Me cortaron totalmente los víveres porque ya no sabían cómo contenerme. Así que a los 16 empecé a trabajar, dejé el colegio y a los 18 ya estaba viviendo solo y tocando en Dios. Estaba totalmente convencido de que la música que quería hacer y el mensaje que quería dar no iban a dar dinero nunca así que trabajar y tener mi banda en paralelo era la única realidad que veía. Sin embargo con el paso de los años esa doble vida se me fue haciendo cada vez más insoportable, sentía que estaba viviendo en una mentira. Lo que había visto como una rebelión me empezó a parecer que en el fondo también era una forma de conformismo. Hasta que en un momento dejé de un día para otro lo que se consideraría un “buen trabajo”, un alquiler “bueno”, una vida entre muchas comillas “burguesa” por la incertidumbre total. No podía volver a lo de mis padres y no veía alternativa posible en Buenos Aires así que aproveché que un amigo que estaba en España me pagaba un pasaje para que fuera a visitarlo y no volví más. Por supuesto seguí trabajando por varios años, de cualquier cosa, lo menos posible, porque algo tenía que comer, pero con el objetivo de dejar de hacerlo en algún momento y en cuanto pude lo dejé. Unirnos con Carmen nos dio mucha fuerza y dirección, nos convertimos en una especie de ejército de dos personas.

Siempre he sentido en su música una fuerza bastante bestial acompañada de un ambiente onírico ¿Se sienten más inspirados por la realidad o por los sueños y lo subconsciente?
C: Yo más por lo subconsciente y por los sueños, pero también por la realidad a veces, recuerdos y observaciones, etc. Lo importante es poder sentirse inspirado.
T: Hay un punto o un momento donde todo se junta y se confunde y ahí puede ser que esté más la inspiración para nosotros. No opondría los sueños a la realidad, los sueños son parte de la realidad. El mundo interior de una persona es tan real como lo que la rodea. Me parece que nuestras canciones aluden a los dos mundos y al conflicto entre esos dos mundos. No es un grupo enteramente etéreo y onírico. Y esa fuerza o rabia que nombrás viene justamente de vivir y lidiar con la realidad.

¿Cómo y con quién trabajan en el acompañamiento visual de sus presentaciones?
T: Con nadie, lo hacemos nosotros pero a veces nos ayuda algún amigo. La idea original de la banda era ocuparnos de todo nosotros. Es más, la idea excedía la de una banda de música, lo veíamos más como un techo bajo el que poner cualquier cosa que hiciéramos. Nos fuimos decantando a la música de forma natural. Con los videos se ha dado que personas que les gustaba la banda y hacían videos se ofrecían e hicimos cosas en colaboración.

¿Se encuentran componiendo o grabando nuevo material? ¿Algunos detalles que puedan brindarnos al respecto?
C: Nuestro segundo disco está terminado y masterizado. Lo grabamos nosotros en casa y lo mezclamos con nuestro amigo Boris Wilsdorf. Suena mejor que el primero. Jochen Arbeit (Einstürzende Neubauten) grabó en varios temas y quedó muy bueno. Se destaca bastante más nuestro uso del sampler, cosa que se ve en vivo pero no se refleja tanto en el disco anterior que es más bien limpio. Tendrá una portada hecha especialmente por mí, como las otras. Tiene un poquito más de énfasis en lo electrónico, que está usado a nuestro modo. Saldrá en todos los formatos y es posible que sea este año pero no podemos anunciarlo. Desde que empezamos a grabarnos solos el año pasado no paramos y venimos acumulando material, así que ya estamos trabajando para el tercero.

¿Tienen planeada alguna presentación en Buenos Aires?
T: Planeada no, pero tratamos de ir todos los años, así que seguramente tocamos ahí antes de fin de año.