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Mitú, además de ser un dúo electrónico con un carácter selvático marcado y contar con una propuesta sonora vanguardista en Latinoamérica, es un dúo que para los que los hemos tenido de cerca, plantea una dicotomía clara: La del carácter de sus discos y lo que entregan cuando se suben a tarima. Y es que sus canciones de estudio, que en su mayoría suenan a un ritual de beats, tambores alegres y sintetizadores en pleno litoral, suelen diferenciarse de sus presentaciones en vivo que parecen más una fiesta de techno estallado hasta el amanecer repleta de estímulos visuales y baile intenso.

Tal vez por eso es que al verlos por primera vez, muchas personas que conocieron la música de Julián Salazar (ex Bomba Estéreo) y Franklin Tejedor en discos como Potro (2012) y Balnear (2014), no entendían muy bien a qué fiesta estaban entrando. De ahí la importancia que en el 2015 publicaran Siempre, un EP mucho más oscuro y experimental que sus predecesores, más situado en el plano de la electrónica global que de las sonoridades africanas y caribeñas que puso sobre la mesa una nueva faceta de los tracks de Mitú.

Desde entonces se han tomado su tiempo para producir nueva música y ahora, firmados por los gigantes de la electrónica sudaca ZZK Records publicaron Cosmus, un disco que reúne las dos facetas de la banda en once canciones. Temas como “Melgar”, “Fiebre”, “Siempre” y “Coctel” regresan las voces de las cantaoras acompañadas de beats y sintetizadores lisérgicos y relajados a la fórmula mientras que otros como “Pyra”, “Nave” o “Fin” nos transportan a esa pista de baile technera y desenfrenada, sello del Mitú en vivo.

En medio de la gira de promoción de su nuevo disco que los llevará por varias ciudades de Latinoamérica y Europa, tuvimos una breve charla con Julián para hablar del momento sonoro que vive Mitú, los referentes en Cosmus y su llegada a ZZK.

Algo muy importante en esta nueva etapa que atraviesa Mitú fue su entrada a un sello de la importancia de ZZK, la meca de la electrónica sudaca. ¿Qué sienten ahora que están en las “grandes ligas”? ¿Influenció eso en la línea sonora de Cosmus?
Nos sentimos muy bien de estar con ZZK, pero el trabajo del disco no tiene nada que ver con pertenecer a un círculo artístico. Es algo completamente independiente y no tiene un objetivo más allá de ser la música que queremos hacer y queremos oír.

En gran parte de su set en vivo y en lo que fue Siempre, se siente este elemento technero fuerte, que incita al baile de una manera muy intensa. Ahora siento que con sencillos como “Melgar”, “Cóctel” y “Fiebre” regresa la voz de la cantaora y este aire tropical con el que los conocimos. ¿La apuesta fue regresar o seguir explorando el Mitú de Balnear y Potro?
Pasamos por momentos diferentes constantemente, entonces hay temporadas en las que sale hacer un tipo de canciones que de cierto modo tienen paralelos con trabajos anteriores, pero en ningún momento se nos viene a la mente planear lo que vamos a hacer pensando que hay que seguir un camino determinado. La idea nuestra a la hora de hacer música es siempre representar el momento por el que estamos pasando.

Aunque cambien sonoramente, el discurso de lo que representan siempre es el mismo.
Supongo que sí. Hay algo dentro de uno que guarda una constancia a lo largo del tiempo y a pesar de que tomes diferentes rumbos con la música, detrás de todo eso, hay un mismo discurso. Algo que al final la verdad no varía mucho, es el mismo contenido expresado de formas diferentes.

¿Cómo se dio el famoso “ritual de cuero y máquina” en la producción de Cosmus? Me imagino que cinco años después de lanzar su primer disco hay dinámicas que han cambiado…
Si, después de cinco años las cosas cambian. Ahora mismo no tenemos tanta percusión acústica, estamos trabajando con percusión electrónica básicamente. Es una aproximación muy original la que hace Franklin con los pads electrónicos.

Un elemento que me llamó mucho la atención es que nombraran a una canción “Melgar”, el balneario de tierra caliente más querido por los bogotanos que ahora también es un track sobre desamor. ¿Fue algún tipo de reivindicación de ese lugar? ¿Por qué Mitú habla de Melgar?
El nombre de Melgar simplemente salió como el nombre de sesión que se le dio a la canción mucho antes de tener letra, como que la música sonaba a algo que se puede oír cuando andás por esos lugares de tierra caliente del interior del país. Al final todas las canciones del disco quedaron con el nombre de referencia de las sesiones de grabación.

Sin duda Mitú ya es una banda con una proyección internacional tremenda e incluso antes de presentar el disco en Colombia, van a estar por Perú y México. ¿A qué tarimas están apuntando a llegar con Cosmus?
Vamos a tener un buen tour justo con la salida del álbum, esperemos que podamos tocar en muchos lugares con el nuevo disco y el nuevo show que estamos preparando con la salida de este.

Foto principal: Andrés Alvarado