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Cazadores de sonidos es el estudio que tiene en el barrio de Caballito. Ahí nos recibió Pablo Coniglio, que parece que no le bastara con tener más de 20 años como bajista de Shaila y productor musical, sino que desde 2012 también se embarcó en una fiesta llamada Los Olestar. Formada junto a dos compañeros de Shaila (Yasser en guitarra y Guido en batería), más el Muñeco y Darío (cantante y bajista de Emotive respectivamente) sumando al “animador” y as del güiro Julián, estos hombres del punk y hardcore punk le dieron una vuelta de tuerca a los ritmos tropicales para acercarlos a un público totalmente ajeno a este género. Los Olestar las llevan a otro nivel, al pogo, a los mash-ups con riffs de temas súper conocidos, de artistas como The Offspring, Blink-182 o Nirvana, sin dejar de lado el tono festivo característico de las cumbias y los cuartetos de nuestro país.

¿Se viene el nuevo disco de Los Olestar?
Sí, estamos terminando el tercer disco. Faltan grabar algunos coros, percusiones y vientos. Lo grabamos de una manera que la mezcla va a ser rápida porque es un disco sencillo comparado con los anteriores que tenían muchos arreglos. Queremos que se luzca un poco más la voz del “Muñeco”, nuestro cantante, así que seguramente lo terminemos en un mes y medio.

¿Canciones de qué artistas tropicales eligieron esta vez?
¡Hay de todo! “Amor en La Salada” de Rocío Quiroz tiene un mash-up que está buenísimo… no lo voy a contar, pero es extremo, es casi como que está metido en otra canción. “Cerveza” de Ráfaga, “Desesperado” de 1 De Kal, “Cumbia de los trapos” de Yerba Brava. También está “Paisaje” de Gilda, “Te vas a arrepentir” de La Nueva Luna, “Una calle nos separa” de Néstor en Bloque, entre otros. Para este disco nos costó mucho elegir los temas, por eso tardamos tanto tiempo. En el primero quemamos muchas naves de temas muy famosos, en el segundo decidimos hacer temas como “Porque te tengo que olvidar” (José Feliciano) que son canciones muy buenas pero no tan famosas y para este disco decidimos trazar una línea media.

¿Tienen buena recepción de estos artistas? ¿Se los hacen llegar antes de la salida de un disco?
En el primer disco no se lo hicimos llegar a nadie y todos nos contestaron. A todos les gustó. Algunos vinieron a cantar en vivo con nosotros como Néstor de Jambao, Antonio Ríos, Alcides… Nadie nos dijo nada negativo, todo positivo. Todos nos twittearon o nos mandaron mensajes privados. A ellos les sirve para llegar a otro público y por el tema de los derechos de autor, pero más por la llegada y la apertura. Se sorprenden porque nosotros lo hacemos con respeto, no suena a burla.

¿Pasó Ciro Pertusi por el estudio?
Vino a cantar en “Desesperado”. Tenemos gente en común, lo conocemos pero no tenemos relación de amistad, así que le escribí a esta persona y le dije “no quiero que Ciro nos diga que no, preguntale vos” y Ciro dijo, “no les puedo decir que no, ¡sí!” Para él venir acá fue como … no es que vino a grabar con una banda fan de él, sino que se sintió rodeado de colegas. La pasamos bárbaro, estuvo buenísimo y se fue contento.

¿Alguna vez declinaron alguna canción por el contenido de su letra o eso no influye?
Nunca nos pasó que no lo hiciéramos por la letra, más que nada siempre fue porque no gusta la canción o porque no salía. Cumbia villera nunca hicimos, aunque “Cumbia de los trapos” es medio así, pero la canción es muy naif, habla de las banderas de la cancha. No hacemos temas con connotaciones sexistas ni de drogas, solamente “cerveza”, pero bueno… ¡es la cerveza! Hay determinada bajada de línea, yo respeto que cada uno diga lo que quiera, pero no sé si la compartimos.

¿Ya tienen el nombre del disco?
Todavía no lo tenemos. Había una idea con un arte de tapa y un posible nombre pero lo desechamos. Tiene que ser como un slang actual, así como fueron Te re cabió (2014), En la pera (DVD de 2016) o el último EP que se llamó EP tacular (2017), que para mí es el mejor título de todos.

¿Te sentís cómodo en el doble rol de productor y músico?
Hoy me considero más productor que músico, es lo que hago todos los días de mi vida, producir música. Grabé muchísimos más discos como productor que como músico. Debo haber producido más de 60, más allá de que dentro de esos discos muchas veces oficié de músico tocando guitarras o bajos, o cantando, o componiendo parte de las canciones, siempre me siento más en el rol de productor.

Y dentro de ese rol de productor, ¿en cuántos proyectos estás trabajando por estos días?
Ahora estoy grabando y produciendo el disco de El extranjero, la banda del “Bochi”, bajista de Massacre. También estoy terminando el disco de una banda chilena. Hay como 5 proyectos al mismo tiempo y tengo que entrar a producir dos más; en junio me voy a Río Gallegos a grabar dos discos. O sea, ¡estoy a full! Ser productor no es solo saber manejar los aparatos o los equipos de violas y tener un buen criterio a la hora de producir y grabar. No voy a decir psicólogo, pero es también saber manejar la situación: un disco es una expresión artística, es emocional, entonces hay un montón de cosas subjetivas que suenan sin que suenen. Un disco no tiene que estar solo bien tocado o bien cantado, tiene que tener una cuestión de ejecución y eso se logra generando un clima en el cual vos te des cuenta qué precisa el músico, qué te puede ofrecer y hasta donde.

¿Cómo ves la escena punk / hardcore punk en la actualidad?
El mérito de las bandas de nuestra escena fue poder haber estirado algo que debería haber sido mucho más corto, para mí por lo menos. El punk y el HC punk tienen algo que los hace únicos, que se puede ligar solo con el reggae: son más que estilos musicales, son una filosofía de desarrollo personal. En otros estilos yo no veo eso. En el new metal, ¿qué cultura de vida hay? Ninguna. Yo me crié con la cultura del punk, es mi idiosincrasia. Bandas como Eterna Inocencia, Smitten [al momento de la entrevista, Smitten seguía funcionando pero días después anunció su separación] o Asphix tienen ese plus, ¿entendés? Se justifica que les vaya tan bien. Si lo que decís como banda lo decís de corazón y lo pensás realmente, y si lo tocás (no importa si bien o mal), es un plus muchísimo mejor que 20 años con un profesor de música.

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Los Olestar se van a estar presentando el próximo 5 de mayo en Tucumán, el 6 en Jujuy y el 11 de mayo vuelven a Buenos Aires para tocar en Zorba de José C. Paz (Av. Pres. Hipólito Yrigoyen 1081).