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La voz de Mike Hadreas, el músico estadounidense de 35 años conocido como Perfume Genius, se escucha suave pero segura. Sabe lo que quiere decir y cómo. Con No Shape, su último trabajo de estudio, muestra cómo se consolidó esa confianza que fue ganando a lo largo de su carrera. Entre risas, pocos son los momentos en los que pueden notarse aunque sea los vestigios más tenues de esa fragilidad que caracteriza su música. Con una fortaleza relajada, logra construir una historia que acompaña y complementa todo lo que transmite en lo que hasta ahora es una carrera en constante ascenso.

Felicitaciones por tu nuevo disco. Vengo siguiendo tu carrera desde el principio y, aunque cada álbum es un paso adelante, No Shape está en otro nivel. ¿Cómo te sentís con respecto a tu último trabajo en comparación a todo lo anterior?
Estoy más que orgulloso. Nunca antes había estado tan involucrado en cada parte del proceso, desde las canciones hasta el arte de tapa. Estuve haciendo esto el suficiente tiempo como para prestarle atención a los más mínimos detalles. Además, mi confianza también creció lo suficiente como para poder escribir otro tipo de canciones. Ya no sólo cuento historias. Aprendí a amalgamar tanto las letras como la música para comunicar lo que realmente quiero. Trabajé muy duro para llegar a donde estoy y estoy muy orgulloso de eso, pero el cambio más drástico se dio porque ya no tengo miedo. Adquirí una libertad inusitada a la hora de escribir y me alegra haber podido dejarme llevar ante todas las nuevas oportunidades que aparecieron en mi camino. Uno sabe que mucha gente va a escuchar su trabajo y empieza a sentir la presión pero no podés dejar que eso te afecte.

Hay una fuerza y una belleza especiales en tu música, que parecen venir de un lugar de dolor y sufrimiento, lo cual es particularmente relevante en los tiempos que corren. ¿Fue una decisión consciente mostrar esa faceta en tus nuevas canciones?
Sí, creo que siempre hice la música que necesitaba en el momento. En los dos primeros discos necesitaba volver al pasado para sanar mis relaciones y a ese yo más joven. Pero ahora priorizo cómo me siento en este momento y la importancia de darse cuenta de todas las cosas que están bien, lo cálido, lo estable. Aprendí a hablar de lo bueno, y siento que eso es lo que más ayuda a las personas como yo que pueden estar escuchando.

Para cualquier persona queer, encontrar una voz tan fuerte como la tuya que cante desde un lugar de empoderamiento es inspirador y no carece de importancia. ¿Alguna vez pensás de qué maneras tu obra puede afectar la vida de, por ejemplo, un muchacho gay de 13 años?
Definitivamente escribo con la esperanza de que eso va a pasar. De esa manera se empieza. De alguna forma siento que escribo todas las canciones que me gustaría haber escuchado cuando era más joven. Toda esa gente que viene a hablarme después de mis shows, que me cuentan sus problemas, que se acercan para decirme que tal o cual letra los ayudó en una situación difícil o que sólo vienen a darme un abrazo y a decir “gracias”, ese es el público que tengo en mente a la hora de escribir.

Alan”, la canción que cierra tu último disco, me sorprendió más que ninguna otra. Hace unos días, me levanté al lado del chico con el que estoy saliendo. Escuchamos ese tema juntos y de alguna manera me sentí a salvo. Creo que es de suma importancia tener un referente que pueda mostrar historias queer que huyan de lo trágico y tengan un final feliz.
Gracias por compartir esto. Lo necesito. El mundo no está bien. Necesitamos toda la bondad, la amabilidad y la magia que podamos darnos entre nosotros para juntos hacerle frente a tanto odio sin sentido. En este disco, por ejemplo, quise escribir canciones de amor no convencionales. La mayoría de las canciones de amor hablan del comienzo o del final de una relación. En este caso quise ahondar en lazos estables de varios años y mostrar que ahí también está esa magia.

Tu novio además forma parte de tu banda, ¿no?
Sí, por suerte lo puedo llevar a todos lados.

¿Cómo viene la gira hasta ahora?
Estoy aprovechando los pocos días de descanso que tengo antes de volver a tocar. Me gustaría poder ir a Argentina pronto. Todavía no tenemos nada confirmado en América del Sur pero ganas no faltan.

Nos encantaría recibirte. Creo que necesitamos un show como el tuyo. Ahora estás girando con serpentwithfeet, otro artista queer. ¿Lo elegiste vos personalmente?
Sí, escuché su álbum y me voló la cabeza así que lo arrastré a mi gira. Todo el tour está siendo algo mágico gracias a su presencia.

Hablando de giras, ¿cómo se traduce tu música en los shows en vivo?
Intento llevar al escenario lo mismo que siento cuando escribí esas canciones que estoy tocando, conectar con esa parte rara, dramática y espiritual que invoco cuando compongo. Soy una montaña rusa de emociones. Hay canciones muy tranquilas y simples, pero otras rozan una complejidad que cuesta transmitir en vivo.

De hecho, hay una intimidad algo extraña pero a la vez un aspecto muy dramático en tus discos. ¿Cómo hacés para dar todo eso en el escenario?
Me sale naturalmente. Ruego que el público esté abierto a recibir todo eso que quiero dar. El trabajo real lo hacen ellos. Puedo entrar y salir de distintos planos emocionales bastante rápido. No sé lo que eso dice de mí pero es real. Sólo intento que cada show sea un viaje y que los demás estén dispuestos a acompañarme. Doy lo que yo mismo busco cuando voy a un recital. Me gusta gritar, llorar, sentir todo con mucha intensidad. Eso es lo que tengo en la cabeza cuando toco. Quiero que la gente se vuelva con eso a sus casas.

También quería hablar sobre lo femenino en el mundo de Perfume Genius. Encontrar la belleza tanto en la fuerza como en la vulnerabilidad. Tu música parece trascender tu propio cuerpo y tu género. ¿Cómo es tu relación con la dicotomía masculino-femenino?
Solía estar muy confundido al respecto. No me sentía particularmente volcado a ninguna de esas dos direcciones y eso me hacía sentir perdido, como si no perteneciera en ningún lado ni pudiera hacerlo jamás. Pero ahora eso no me molesta. Siempre vi mi fuerza y mi coraje como parte de mi femineidad, aunque la gente viera eso como una debilidad. Uno tiene que aprender a transformar la debilidad en fortaleza.

En este disco incorporaste el poder de todas esas figuras femeninas fuertes, desde Patti Smith y Kate Bush hasta Tori Amos y PJ Harvey. ¿Fue intencional?
Amo a todas esas mujeres que nombraste. Ellas y muchas más son artistas que escuchaba cuando era chico. Cada vez que alguna sacaba un nuevo disco era un acontecimiento casi mágico. Me encerraba a escucharlos semanas enteras. Hoy siento la suficiente confianza, dado que ya tengo varios años haciendo esto, como para hacer uno de esos discos. Quiero que sean un viaje, un mundo nuevo en sí mismos. Mi objetivo es hacer música para que quienes la escuchen hoy salgan en unos años a hacer ellos mismos discos así.