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Peter Pank, artista, realizadorx cinematográficx, cantante, escritorx, docente. Hace un recorrido sobre su multifacética carrera y activismo disidente a partir del arte: “Desde el momento en que decidí encarnar este personaje andrógino sin género definido fue no solo por una necesidad personal e identitaria sino una manifestación contra la hegemonía imperante. El arte es político de una manera muy particular porque al mostrarte a través de tu obra estás haciendo una militancia desde la visibilidad sin necesidad de hacer un enunciado”. Unx iconx del under porteño oriundx de Campana.

¿Cómo era ser visiblemente distinto en los ’90?
En los ’90 si bien empezaba a haber más apertura, todavía regían los edictos policiales donde podían detenerte por 24hs para averiguar tus antecedentes o aplicarte una contravención como Escándalo en la Vía Pública. Por un lado, mi querida amiga Cris Miró triunfaba en los teatros de revista y en la TV como la primera vedette trans del país, pero por otro, las chicas trans eran perseguidas por la policía con saña. Un contrasentido, muy de esa época. Los famosos iban a los lugares under a ver a las drag queens y vivir la noche de locura y a la vez sufrías actos de violencia en la calle. Muchos temas se empezaban a tocar por primera vez en los medios pero sobre todo con un tinte sensacionalista y amarillista, haciendo hincapié en lo bizarro. Pero de todos modos que esos temas se empezaran a tratar en los hogares fue abriendo algunas cabezas para que los chicos jóvenes se empiecen a plantear su identidad de otra manera.

¿Sufriste violencia policial?
Si. En varias oportunidades. Me aplicaron los edictos policiales de 2°H y 2°F (Escándalo e incitación al acto sexual en la vía pública) por el sólo hecho de usar el pelo largo, maquillaje y aros. Las cosas empezaron a calmarse cuando los edictos fueron derogados. Pero hasta ese entonces te detenían de manera arbitraria e ibas a parar a un calabozo sucio con un borracho, un chorro o cualquiera que estuviera esperando una condena. El comisario actuaba como juez y decidía si eras culpable o no de lo que se te acusaba. Era una verdadera tortura y se vivía la diferencia con mucho miedo.

¿Sentís que el arte fue y es tu herramienta de lucha contra la cisheteronorma?
Absolutamente. Desde el momento en que decidí encarnar este personaje andrógino sin género definido fue no solo por una necesidad personal e identitaria sino una manifestación contra la hegemonía imperante. El arte es político de una manera muy particular porque al mostrarte a través de tu obra estás haciendo una militancia desde la visibilidad sin necesidad de hacer un enunciado. El arte es por sí mismo, como yo lo soy. No podría representar cosas con las que no me sienta reflejado en algún lugar.

¿Qué trabajos estás realizado en la actualidad?
En este momento estoy con varios trabajos en diversas áreas artísticas, como me gusta a mí. No puedo hacer una sola cosa. Estoy dirigiendo una versión queer de la Medea de Eurípides llamada Medea Rota con un elenco de actores debutantes surgidos de mis talleres. Sigo actuando en la obra Plagamante de Charlee Espinosa. A principios de año edité a través de Milena Caserola mi primera novela: Tarzán Boy. Y junto a mi banda de synthpop Peter Pank & Los Chicos Perdidos acabamos de lanzar un nuevo EP de descarga digital por el sello Solo le Pido a Dior, titulado Androginia Perfecta. Además, sigo dictando mis talleres de teatro para niños, adolescentes y adultos en barrios de la Ciudad.

¿Qué te inspiró a la hora de crear la canción “Homofobia“?
Cuando escribí “Homofobia” venía escuchando muchas bandas de homocore y quería contar algo así, con un mensaje antidiscriminatorio. Pero cuando empezamos a trabajar en la composición musical con Juan Pablo Malvasio, sentí que el tema era anacrónico. Hacía poco que habían salido las leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. Me parecía que ya no era importante cantar algo así porque la sociedad parecía volverse más justa. Al poco tiempo leí en los diarios acerca del asesinato homofóbico de Daniel Zamudio en Chile y me pareció que la canción seguía teniendo vigencia. Después me echaron del gimnasio al que iba con argumentos falsos y claramente discriminatorios. Lamentablemente me di cuenta de que la canción sigue contando algo que no es del pasado y que es importante seguir diciéndolo para cobrar conciencia. No creo que una canción de una banda desconocida vaya a hacer mucho por el tema, pero al menos alzo mi voz y me muestro. Es lo que puedo hacer como artista.

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Foto principal: M. Villagarcía