Al dejar atrás la puerta que va hacia camarines, automáticamente uno pierde total noción de tiempo y espacio y se ve inmerso en un mundo de fantasía y en el que todo está bien, acorde, claro a los sonidos que desplegaran los dos muchachos que en ese momento ya, y ante mis ojos, se muestran relajados y amenos en un par de sillones tan bien predispuestos como el catering que los rodea. La escena transcurre durante la segunda noche del Pitchfork Music Festival y a escasos metros de uno de los escenarios. En ese preciso momento, no reparar en los sonidos que ingresan desde el exterior en lo que será la noche más intensa, es inevitable. Cómo no hacerlo, además, cuando uno comienza a observar objetos para nada voladores pero identificables, que formarán parte de un despliegue hasta el momento no visto en el festival. La de hoy es una noche especial. Tan especial quizás como esas eternas noches en Le Baron, en las que cada uno y por su cuenta realizaba su DJ set, sin reparar aún en lo inevitable.

Fue en una de esas eternas noches en la que coincidieron con la idea de juntarse y ver qué pasaba en un estudio. De ahí en más, el desenlace. La creación de un proyecto en conjunto y la edición de un reciente disco, que, combinando sonidos de todo el mundo, sería capaz de poner a bailar a toda una nación. Conozcan a Polo & Pan o la historia de una banda con un desenlace inevitable, a cargo de sus creadores, Alexandre Grynszpan y Paul Armand-Delille.

¿Por qué Polo & Pan?
Alexandre: Esa siempre es una pregunta fácil de responder, creo. Polo & Pan surge porque tenés a un tal Paul aquí [señala a su derecha], también conocido como Polocorp, cuyo sobrenombre en este proyecto es simplemente el de Polo. Y Pan, porque yo solía hacerme llamar Peter Pan como DJ hasta hace un tiempo. Por lo que Polo & Pan se transformó en algo sencillo para nosotros a la hora de darle un nombre a un proyecto en conjunto.

Bien, el nombre deviene por una cuestión casi lógica respecto a sus proyectos solistas. ¿Pero qué fue en definitiva lo que los llevó a trabajar de manera conjunta y darle vida a este proyecto?
Paul: Éramos DJs en el mismo club y parte de la misma agencia de DJs.
A: Que se diera un proyecto en conjunto terminó siendo algo muy natural.
P: Sin intenciones especificas hablamos sobre hacer música y le dije a Alex de venir a mi estudio y hacer algo. Inmediatamente conectamos musicalmente y salió “Rivolta“. Eso fue en 2013 creo, tuvimos la canción ante nosotros, se la hicimos escuchar a algunas personas y la respuesta de todos automáticamente fue “wow, es muy cool”. Pasó todo realmente muy rápido, en ese momento no teníamos la idea de formar una banda o darle vida a un proyecto así, pero fue luego de eso que dijimos ok, hagámoslo.
A: Veníamos de dos universos musicales totalmente diferentes, y en todo momento fuimos muy respetuosos de esas diferencias. Fue así también que decidimos combinar dos mundos totalmente diferentes, que finalmente se transformarían en Polo & Pan.

Cuando hablan de universos musicales diferentes, al escuchar Polo & Pan se percibe que uno de esos universos tiene por momentos algo de bossa nova o hasta la influencia de sonidos latinoamericanos a partir de una referencia clara como la canción “Mexicali“. ¿De dónde proviene eso?
P: Las influencias latinoamericanas vinieron de Alex, que conoce bastante México y tiene una gran pasión por la bossa nova. Aunque con respecto a este ritmo debo reconocer que a mí me pasa lo mismo, soy un gran amante del género, así que fue fácil hacer algo así juntos. Por ejemplo, yo he viajado mucho a Medio Oriente, y si bien no hemos sacado demasiadas canciones con influencias orientales, probablemente se perciba en algunas de nuestras creaciones. Cuando comenzamos con el proyecto y yo estaba más abocado a la producción, Alex tomaba mucho espacio trayendo ideas. Ahora trabajamos en el mismo nivel de producción, ideas y creación. Básicamente, desde que nos nivelamos puedo traer más ideas, imponer una de ellas y trabajarla en conjunto. En fin, ya no recuerdo muy bien cuál era la pregunta, pero Alex es mas de crear canciones con un contenido musical positivo y yo soy más de las producciones profundas.
A: Él es quizás algo más introspectivo y psicodélico, y yo soy más positivo.
P: A mí me gusta complicar más las pistas, así que es una buena interacción tipo ying-yang.

Entonces, tomando estos universos tan dispares y si bien hablan de lo fácil que fue trabajar juntos. ¿Qué fue lo particular del proceso de producción de Caravelle?
A: Fue muy fácil porque ante todo somos muy respetuosos y queremos una sola cosa: El mejor sonido y la mejor identidad para este proyecto. Somos dos personas, ante lo cual, lo de generar una identidad única y particular es la idea que prevalece y se ha manifestado desde el comienzo. Es por eso que durante el proceso hablamos mucho, ponemos muchas cosas en común y podemos decidir rápidamente cuándo vamos por el buen camino y cuándo no. Cuando Polo me dice “creo que deberíamos ir en esta dirección”, voy a estar siempre 100% de acuerdo con él.
P: El modo en que trabajamos para el álbum fue duro, pero en el buen sentido. Fue realmente intenso. Contextualizando la situación, se trata de dos personas comenzando una canción y viendo hacia dónde quieren ir. De esa manera fue que llevamos a cabo y a grandes rasgos la creación de Caravelle. Con un par de “quiero ir hacia allí, quiero hacer esto”, “tengo fantasías sobre esa idea, o esta idea, o este destino para esta canción”. Así fue que escribimos y comenzamos cada canción de manera muy rápida y práctica, en lo que terminó siendo un proceso de un año, trayendo texturas y complementos a cada canción todo el tiempo. No hacíamos una canción y la terminábamos, sino que hacíamos todas las canciones juntas a través de técnicas de construcción y luego traíamos otra canción y así sucesivamente. La realidad es que fue un proceso de trabajo bastante instintivo si se quiere, en el que tomamos buenas decisiones porque sabíamos hacia dónde íbamos y lo discutíamos antes, y no importaba si era idea de Alex o mía. En todo momento lo construimos para que nos guste, de esa manera todo el tiempo podíamos ir hacia ese lugar sin perder el foco.

Polo & Pan en el Pitchfork Music Festival Paris – Foto: Vincent Arbelet

¿Que escuchan en este momento? ¿Qué les gusta?
A: Nos gusta mucho la música clásica y la música electrónica, claro.

Pero si ahora mismo desbloqueás tu celular y vas a tu reproductor, ¿con qué me encuentro?
A: Maurice Ravel, un genio de la música clásica de principios de siglo XX.
P: De los productores de música dance, tal vez mi favorito sea Red Access. Al margen, creo que nos gustan mucho las cosas tropicales y étnicas o artistas como los Pachanga Boys.

En Francia noto algo muy particular y es su amor por la música colombiana. De hecho, y sin ir más lejos, el 2017 fue el año de Colombia en Paris. ¿Perciben esa especie de pasión?
A: Sí, la cumbia. Personalmente la amamos porque nos gustan las cosas latinas. Nos gusta ese ritmo, esa especie de groove que inevitablemente te lleva al baile. De hecho suelo ir a México, y al estar tan cerca de Colombia y poder vivir en primera persona lo que es y genera ese estilo musical, no amarla es imposible. Creo que a más de uno le debe pasar eso y es por eso también que percibís acá esa especie de pasión y respeto por la música colombiana.

Diez años atrás, ¿imaginaban este presente?
A: Era imposible.
P: Siempre al menos lo ambicioné. Me vería arriba de un escenario y cosas así porque mi madre es norteamericana y siempre me habló y me dijo cosas del tipo “proyéctate a ti mismo en donde quieres estar”, y yo la escuchaba cuando era chico, y recuerdo tratar de visualizarme así. Pero estaba pensando el otro día “mierda, estamos haciendo un super tour juntos” y no nos damos cuenta, pero es un verdadero sueño. Hasta hace tres años, bah, hasta el comienzo definitivo del proyecto, un año atrás, no teníamos ni siquiera un show en vivo. Construimos todo muy rápido. Es una gran forma de trabajar la que tenemos, por lo que creo, así seguiremos.

¿Cómo es un día en la vida de Polo & Pan?
P: Ante todo, nos gusta ejercitarnos. ¿No?
A: Hacemos deportes. Yo hago boxeo, él va a tenis, después quizás nos masturbamos (risas). No, en serio, vamos al estudio por la tarde, jugamos ajedrez y tenis de mesa para tener un recreo. Y a la noche actuamos, a veces en clubs. Depende del día por supuesto.
P: De todas formas, es verdad que desde que empezamos el tour no hay demasiados días típicos. Solíamos tener nuestra rutina, y ahora estamos de gira y de esa forma nuestras semanas son muy diferentes entre sí. Está bueno por supuesto, pero creo que el ser humano necesita de una rutina, especialmente para crear. Se necesita un lugar donde las cosas pasen, tener algo así como esa burbuja, esa parte protectora donde sabés lo que va a pasar y poder crear. Por eso es que también buscamos y nos gusta eso de volver al estudio, volver a nuestra rutina después del tour y de esa manera crear nuevas canciones.

¿Cuál es su lugar favorito en París?
A: Mi mejor lugar es mi casa, con mi amor, con mis gatos.
P: El realmente ama a sus gatos. (risas)
A: Creo que es el mejor sentimiento del mundo cuando estás muy bien en tu hogar. El clásico “hogar dulce hogar”.
P: Ambos hemos salidos mucho de fiesta y tocado mucho también. Y no reniego de eso, para nada, pero ahora me pasa que estoy muy feliz cuando vuelvo al país o hago cosas más relajantes. Mi lugar tranquilo ahora es el club de tenis, donde disfruto de una pileta y un restaurant en donde puedo relajarme. Es más, puedo pasar la mitad del día allí, viendo tenis en la televisión, ejercitándome y haciendo cosas. Ese es un buen lugar para mí en este momento. Y mi casa, obviamente, pero no tengo un gato así que… (risas).

¿El futuro?
P: Quién sabe.
A: Será fabuloso. Cada día es una extensión del ayer.
P: Daremos un concierto en el espacio. No sé cuándo será, pero lo he estado visualizando y pasará.

¿En ese futuro probable e incierto, hay lugar para un show en la Argentina?
A: Realmente lo queremos, pero necesitamos argentinos que nos inviten a ir.
P: Nos encantaría ir. De hecho teníamos una presentación en mente pero finalmente no se dio.
A: Nadie nos quiere en Argentina (risas).
P: Estoy seguro de que iremos.
A: Este es un mensaje importante, así que espero lo guarden en sus mentes… realmente queremos ir a Argentina.