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Pyramides toca este viernes 9 de marzo en una fecha muy especial junto a Riel. Celebran el año de su gran primer disco Vacíos y Variables, un disco sólido que pisa con fuerza y le da una nueva perspectiva a una escena que, como un abanico, se abre en distintas posibilidades. Pyramides hace del postpunk algo siempre contemporáneo.

Hablamos con ellos y nos contaron un poco sobre la historia de la banda, de cómo fue cambiando desde que Facundo Romeo grababa en solitario, hasta que se fueron sumando integrantes: uno de ellos es su hermano Alonso en bajo, también Jonathan Chendo en guitarra y Andrés Centrone en batería.

¿Cómo empezarían describiendo este período donde la banda fue creciendo?
Facundo: Nosotros nos juntamos a fines del 2015, durante el 2016 tocamos como locos y entonces lo que queríamos para el 2017 era exactamente lo que fue. Tocar en lugares donde se pueda lucir más el sonido del disco y con bandas que también eran amigas, pero como por ahí uno estaba pagando el “derecho de piso”, para decirlo mal y rápido…
Alonso Romeo: Claro, porque tocamos con bandas que ya vienen tocando hace un montón y de repente nosotros éramos los nuevos. A fines del 2015 nos juntamos y a los dos meses ya estábamos tocando en vivo y a los cuatro meses ya estábamos preproduciendo el disco que terminó saliendo en el 2017. Toda esa jugada del 2016, tocar y producir, fue un período intenso y hacernos el espacio en esta escena en la que casualmente terminamos.
F: Empezamos tocando con bandas punk, más del lado post-punk, hardcore, un par más rocanroleras onda New York Dolls en La Cultura del Barrio.

Ustedes le dan el lado post-punk a toda esta movida. ¿De dónde viene?
F: Es cierto que empezó de nuevo a nombrarse más. Con La Cultura del Barrio pasó que conozco a los pibes antes de que exista La Cultura. Yo estaba todos los fines de semana viendo bandas ahí; entonces fue el primer lugar que se nos ocurrió para tocar un montón. Una fecha cada tres meses seguro.
AR: Antes tocábamos con Juvenilia, Di Giovannis, Mujercitas Terror. La cuestión también se abrió porque justo cuando yo entré en la banda, también entré en Temporada de Tormentas y la banda ya estaba medio metida en la escena indie. Ya había tocado con Riel, Bestia Bebé, y Las Ligas Menores. Con los chicos de Temporada nos conocemos desde que tenemos quince años, Facu antes tocaba con ellos, eran Sweater hace diez años. Yo había estado dos años de viaje, cuando volví empecé a estar en las dos y a conocer la escena en carne propia. Creo que eso hizo que Pyramides se desvíe un poco sin nunca abandonar La Cultura.
F: También hay que ser sincero. Yo vi una comunión muy grande, en La Cultura del Barrio es genial la hermandad que hay y siempre es un lugar al que vamos a volver porque nos vio nacer, pero nosotros también queríamos llegar a más gente. Queríamos tocar en otros lugares donde por ahí toda esa movida no contaba con eso, o no sentía ganas.
AR: Había un poco de pica entre ciertos públicos de algunas bandas, pero la gente de La Cultura siempre son los primeros en recibir a todos, cualquier tipo de comunidad, estilos, movidas, géneros y en promover la diversidad en un núcleo.
F: Realmente nos sentimos muy cómodos al saber que apuntamos a algo más profesional, con un buen sonido, tratar de siempre ir subiendo unos peldaños aunque sean chiquitos. Ir sonando mejor, poder tener un sonidista, un iluminador, alguien que se encargue de las visuales.

El primer EP, que de EP no tiene nada porque dura como 45 minutos, ¿lo grabaron en cassette?
F: Yo había vuelto a la casa de mis viejos y había una compu en el living donde grababa. Me iba a laburar a la tarde y cuando volvía no podía creer lo que escuchaba, me olvidaba y entonces me sorprendía. Ahí fue cuando empecé a improvisar voces arriba, llegué a tener como veintipico de temas y empecé a editarlos bien y a subirlos. El disco se fue subiendo de a partes. Primero el 1 y el 2, a la semanas estaba el 3 y el 4, así hasta que llegó a 12. Por eso fue EP. Algunos amigos me empezaron a decir de juntarnos a tocar eso. Ahí era todo más grunge, post-punk; teníamos un batero que era re Dave Grohl, el bajista re punk y después apareció Juan Ignacio Rodriguez, que ya había tenido un sello solamente de cassettes. Estaba frenado y decidió volver, pidió ponerle al sello Poco Proporcional, justo como una de las canciones de Pyramides. Obvio acepté. Reabrió el sello y la primera edición fuimos nosotros, después lo mando a Alemania que también hay un sello similar y se editó allá. El cassette lo grabamos acá con Di Giovannis y terminó allá. Fue muy loco, nosotros ni lo habíamos planeado.

Foto: Aarizona

¿Cómo trabajan las canciones entre ustedes?
F: Me gusta sentarme a improvisar y después pasárselo a los pibes y que me digan si les gusta o no. Después nos vamos a la sala y le empezamos a dar otra forma mientras va evolucionando. Para el disco nuevo ya hay un montón de temas que hicimos así.

¿Ya hay disco nuevo?
F: Estamos en eso. Ya vamos a arrancar a pre-producirlo. Los temas ya están, ahora es el momento de juntarnos de nuevo con el productor y empezar a cortar cabezas de temas, intentamos también darle lugar a la improvisación, ponerse la guitarra y darle Rec a ver qué sale. Cuando salió Vacíos y variables yo ya estaba componiendo otros temas. Entre un disco y otro hubo un proceso en el que tuvimos que acomodarnos, por eso ahora queremos sacar el nuevo para pararnos fuerte otra vez y que no se nos acumulen los temas.

¿Cómo vienen preparando esta fecha en el Caras y Caretas?
AR: Es un mimo a nosotros mismos. Es como festejar todo lo que nos dio este disco que se recibió muy bien. Yo sigo sorprendido con las reseñas y las cosas que se dijo. No es que no le tenía expectativas al disco, sino que nos hace muy bien que la gente diga que le gusta el primer disco que grabamos como banda. Además, el Caras y Caretas es un lugar que suena bárbaro, es un hall hermoso en el que que se puede dar un show con todas las letras.
F: El lugar también tiene como ese aura que no es para tocar todo el tiempo. Vas a tocar una vez al año, es un lugar especial porque uno le da el concepto. A nosotros nos gusta pensarlo para que llegue con mucha gráfica, una propuesta diferente, temas nuevos que nunca tocamos en vivo.
AR: La única vez que tocamos todo el disco entero fue en la presentación y fue justo en el mismo lugar.

Riel es la banda invitada y Mora además canta un tema en el disco.
AR: A ella la invitamos a cantar porque desde que conocemos a Riel siempre hubo la mejor onda. Tocábamos en Espacio Cultural Mi Casa, otro de los lugares que nos acunó. Cuando recién empezamos a tocar los prototemas que terminaron siendo los de Vacíos y variables, desde el comienzo de 2016, venía Mora y nos decía que le encantaba y a nosotros nos re gustaba que a ella le gustara. Ahí empezó la amistad. Los quisimos invitar como una hermandad, no sólo musical sino amistad genuina.
F: De hecho esperamos que Mora participe en el disco nuevo también. La maqueta de esa canción es un bajo con una batería y una voz en inglés y terminó siendo el tema más complicado de tocar en vivo. La transformación que sufre desde que los tenemos nosotros, pasa por el productor y sale, es abismal. Por eso yo escucho los temas ahora y me re copan pero también sé que cuando pasen por el filtro del productor me van a gustar mucho más.

¿Y qué pasó cuando se encontraron con un Niceto lleno de gente como en el IndieFuertes?
F: El año pasado abrimos para Bestia Bebé, yo estaba re nervioso. Y en cambio en esta, que había mucha más gente, estaba más suelto. No lo podía creer, estar tocando y levantar los ojos y ver que estaba lleno, siendo nosotros los que cerrábamos… parecía un antes y un después.
Andrés Centrone: Cuando empezamos a tener una sala fija cambió todo, porque empezamos a tener nuestro centro de operaciones. Después hicimos un par de shows en Paraguay y nos sirvió un montón cambiar y ver que otra gente también estaba re metida en los temas. Todos los años, cuando arrancamos, nos proponemos subir un escalón y eso ya te sienta en una base para después seguir subiendo más. No nos quedamos, nos proponemos objetivos y los vamos cumpliendo. No dormimos, cada vez queremos más. El día que yo entro a la banda, entra Alonso también. Yo ya había escuchado el cassette y me había gustado. Me parecía un sonido muy distinto a todo lo que había acá. Me llevaba a mi adolescencia. A lo que yo escuchaba cuando iba a Cemento, a la primera época de Todos tus Muertos.
F: Uno cuando participa de la movida tiene que realmente estar presente, no sólo en el sentido de tener una buena propuesta, sino también en el hecho físico. Si yo quiero que me vayan a ver, también tengo que ir a ver bandas. Estamos presentes en el sentido que conocemos gente de toda la movida y eso hace que todo se abra un poco más. Conocés gente que está en la misma sintonía que vos y empezás a trabajar juntos. Así pasó lo de Mora, también lo del productor.

Foto: Ionipel

¿Quién les hizo el diseño visual del disco?
F: La pintura la hizo Irene Royo. La seguía por Instagram y una vez le pregunté si le interesaba hacer la tapa, le mandé unas propuestas y nos quedamos con una. Después nos juntamos con Anabella de Las Ligas Menores, que ella fue quien hizo toda la parte del diseño. Después justo me hicieron escuchar El Último Vecino, le pregunté a Irene si los conocía y justo eran amigos. Entonces cuando ellos venían a Perú, se nos dio la idea de traerlos. Ya teníamos la fecha reservada en Espacio Cultural Mi Casa y no teníamos con quién tocar.

Estuvo increíble esa fecha.
AR: Fue muy loco, porque vimos el line-up del Otro Río, en Rosario, y no sabíamos que iba a estar El Último Vecino. Una banda que a nosotros nos encanta y le preguntamos si había chance que se vengan dos días antes a hacer una fecha en Buenos Aires.
F: Quedó la mejor onda, una buena amistad. Fue todo con la mejor, los fuimos a buscar al aeropuerto, se quedaron acá en mi casa, los llevamos a recorrer la ciudad. Fue re lindo porque a mí me gustaría que me traten así también, como nos trataron en Paraguay. Cuando vos vas a algún lugar y te tratan re bien, después tenés que estar a la altura de cómo te trataron antes. Les tiramos los colchones y tomábamos cerveza, yo tenía que ir a laburar y ese mismo día me echaron.

¿Cómo funciona el sello Fuego Amigo Discos?
F: Tiene como 130 discos en 8 años, más o menos. Hay muchas bandas buenas, está Césped, también está Mi amigo invencible, Temporada de Tormentas. Es todo muy a pulmón, son tres chabones que editan lo que les gusta. Es un sello autogestionado como ejemplo a seguir en Argentina. Es un sello que no para. Hace poco nos consiguieron un estudio para grabar un tema inédito para ir haciendo un adelanto del disco. Los chicos del Otro Río [Polvo Bureau] también. Yo tengo 30 y soy de otra generación, escuchaba en cassette, pero a los 19 años descubrí que podía grabar en mi computadora y de ahí no paré. Ahora viene pegando fuerte lo de grabar uno mismo y poder tener el disco. Antes una banda tenía que tomar el paso de pagar un estudio; ahora si está la idea, la hacés en tu casa. Después también viene una generación más chica: Simón Poxyran, Ignacio del Pórtico, Luca Bocci, y ellos también vienen con el “Do it yourself”, de personas como Mac DeMarco que tiene una gran impronta en poder hacer las cosas uno solo. Así que ahora hay un conjunto de energías que hace pensar que sí se puede. El mató está por todos lados y su sello Laptra sigue siendo independiente. A eso es lo que hay que apuntar.

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Foto principal: David Valcarcel.

Pyramides se presenta este viernes 9 de marzo en la Sala Caras y Caretas de San Telmo (Venezuela 370, CABA) junto a Riel. Más información.