Si hoy mismo un productor musical tocara timbre en tu casa y te propusiera hacer un álbum sobre tu adolescencia, ¿cómo sonaría? ¿Sobre qué hablarían las canciones? ¿Qué tipo de historias contarías?

5 años atrás, el 22 de octubre del 2012, el hoy multipremiado Kendrick Lamar lanzaba su segundo LP (primero bajo un sello de jerarquía como lo es Aftermath Entertainment) titulado good kid, m.A.A.d city. En el sucesor de Section.80, K. Dot (como lo conocen sus amigos de la infancia) convertía los recuerdos de su juventud, no sólo en múltiples nominaciones en diferentes award shows y millones de ejemplares vendidos, sino también en uno de los mejores discos de la década.

Es que habiendo crecido en Compton, donde las opciones que no sean afiliarse a una de las pandillas locales son pocas y donde las probabilidades de ser alguien exitoso son ínfimas, Kendrick tenía miles de historias para contar y más tópicos aún sobre los cuales escribir: un viejo amor (“Sherane a.k.a Master Splinter’s Daughter”); el acoso policíaco que sufren los afroamericanos en las calles de la ciudad (“good kid”); la presión social que lleva a caer en excesos (“Swimming Pools”) o a cometer crímenes en una noche con los homies (“The Art of Peer Presure”); la búsqueda del amor propio (“Real”); la violencia de las pandillas locales (“m.A.A.d city”); ambición por mujeres y dinero (“Backseat Freestyle”); el recordar a un amigo fallecido producto de un tiroteo (“Sing About Me, I’m Dying of Thirst”) y el deseo de triunfar (“Black Boy Fly”) y cumplir sueños (“Now or Never”) son sólo algunos de los temas sobre los que el entonces MC de 26 años rapeó en esta suerte de película autobiográfica.

La habilidad de Lamar para amoldar su flow y su voz a los diferentes beats del disco (producidos por Pharrell Williams, Sounwave, DJ Dahi, T-Minus, Just Blaze, Terrace Martin, Hit-Boy y Scoop DeVille, entre otros) y su capacidad lírica y narrativa para crear cuadros completos convirtieron a good kid, m.A.A.d city en un clásico instantáneo del género. Además, posicionaron a K. Dot, no sólo dentro de la elite de raperos de esta generación y máximos referentes de la costa oeste, sino también como uno de los mejores liricistas del juego (lo cual se encargó de reafirmar en To Pimp a Butterfly).

GKMC cuenta la interesante y caótica historia de un chico que intenta sortear los obstáculos que la vida y su contexto social van poniendo en su camino. A base de prueba y error, y aferrándose a Dios y su familia (dos factores que se hacen presente a lo largo de todo el álbum), un joven Kendrick va tomando las decisiones que cree adecuadas para sobrevivir a las duras calles de Compton y no terminar en los dos lugares más frecuentados por sus coterráneos: la cárcel o el fondo de una tumba.

Las escenas que Lamar describe no son un simple recuerdo de un tipo que se sobrepuso a las circunstancias y ahora recorre el mundo dando testimonio de ello, sino que narran una realidad que siguen padeciendo miles de niños que nacen y crecen en Compton. Es por eso que, a 5 años de su salida, esta obra maestra de Kendrick Lamar sigue siendo actual y lo será hasta el día en que haya un cambio radical en las políticas públicas y la mentalidad de los habitantes de esa parte del Condado de Los Ángeles.
Mientras esto no suceda, habrá muchos chicos buenos en esa loca ciudad que podrán darle play a GKMC en busca de inspiración y positivismo que los impulse a creer que hay salida.

Kendrick Lamar – good kid, m.A.A.d city

2012 – Top Dawg Entertainment / Aftermath / Interscope Records

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01. Sherane a.k.a Master Splinter’s Daughter
02. Bitch, Don’t Kill My Vibe
03. Backseat Freestyle
04. The Art of Peer Pressure
05. Money Trees (Ft. Jay Rock)
06. Poetic Justice (Ft. Drake)
07. good kid
08. m.A.A.d city (Ft. MC Eiht)
09. Swimming Pools (Drank)
10. Sing About Me (Prod. By Skhye Hutch + Sounwave) I’m Dying Of Thirst
11. Real (Ft. Anna Wise)
12. Compton (Ft. Dr. Dre)