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Foto: Gabi Salomone

¿Cómo comienza tu vínculo con la escritura?
Mi vínculo con la escritura lo remontaría a mi infancia y a la escritura de otros. La lectura me llevó a darme cuenta de esa relación especial que se daba con la letra escrita. Después, cuando empecé con mis propios escritos a nivel escolar me llamó la atención que tenían muy buena recepción de parte de los que los leían, docentes y demás, y ahora después de muchísimos años lo pienso como el inicio quizás: el darme cuenta del efecto de la escritura tanto la de otros en mí, como de la mía en los que la leen. Esa revelación fue lo inicial. Luego pasó mucho tiempo y siempre tuve alguna una historia en la cabeza pero faltaba ponerla en el papel.

En el libro hay una voz muy nítida de cada uno de los personajes… ¿Cómo fue el proceso de creación de los mismos?
Las distintas voces o personajes aparecen con bastante claridad y fluidez en una instancia previa a la escritura, en mi caso: es la parte de imaginar situaciones o personajes. Ese momento es sin esfuerzo. Lo que sí me resulta más trabajoso es pensar en que alguien leerá la historia y que tiene que entender lo que estoy tratando de transmitir. Encontrar el equilibrio entre lo que se dice y lo que no se dice. Lo que se va delineando con trazos sintéticos es lo que yo prefiero, no dar demasiados elementos, no cargar con situaciones, descripciones, no porque no me guste dar detalles sino porque prefiero sugerir antes de subestimar al lector. Eso es lo que más me cuesta a la hora de escribir: encontrar el punto en el que se incorpora al lector en lo que estoy escribiendo.

Existe una raigambre muy fuerte con el mundo animal y vegetal en estos 10 relatos…
Para mí fue un hallazgo también el encontrarme con la aparición de estos elementos: las plantas, los animales, y ver que podían agruparse o generar alguna especie de constelación a lo largo de los relatos. En mi caso fue sorpresivo, no planificado de antemano. En principio estas formas de vida me simpatizan mucho, me generan curiosidad, y en una lectura de lo escrito puedo decir que me parece que son elementos que tienen mucha fuerza simbólica y pueden convertirse así en sintetizadores de los relatos.

En el libro parece predominar una lógica onírica…
Los relatos tienen en común ese advenimiento de la emergencia de algo que se espera que permanezca en la profundidad, en las sombras, para no generar pánico. De aquello que se enmascara para permitir la construcción de la cotidianidad y que determina la realidad, pero genera un fondo inquietante aunque no salga a la superficie. En los cuentos hay momentos de más o menos encuentro (sospecha, intuición, enfrentamiento brutal) con eso que se intenta maquillar o desconocer y, como vos decís, el campo de los sueños es un terreno muy propicio para que aparezcan indicios de estas presencias que permanecen en otro plano hasta que bajan las defensas de la vida consciente. La evidencia del campo de lo onírico como una lógica creo que es una posible lectura de todos los cuentos.

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Menú fijo

(…) Ahora sólo quiere apagar esa imagen que él acaba de inocularle y a la que vuelve como a un imán: cincuenta pedazos marrones de carne reseca uno junto al otro en la heladera casi vacía (un sifón, aderezos, queso y dulce; una vez le habían convidado queso y dulce en esa casa). Los huesos horadados, la médula expuesta, la perra con su mirada húmeda, codiciosa.
—Bajó la tensión, ¿no? Lo único que falta es que empiecen los cortes, con este calor.
La carnicería del barrio de su infancia se llamaba “La 25 de mayo”. Tenía ese olor que a ella la ponía al borde de la náusea. En la pared principal se exhibía un dibujo de una vaca dividida en sectores. Palomita, cuadrada, manta, azotillo. Se pone a pensar en los tratados de anatomía: en el Testut los dibujos eran de colores antiguos y estaban firmados. La piel abierta y plegada, como la página de un libro, sujeta con un ganchito, dejaba ver los otros planos, de afuera hacia adentro. Músculos, huesos y vísceras.
Volvió a acordarse de Prieto. Sabía usar el bisturí con las dos manos. Le decía a sus estudiantes: “Cuidado: no te llevés por delante la arteria”. Cree saber dónde quedó su caja de cirugía de aquella época. Sonríe al pensar que siempre la guardaba esterilizada. Ese hombre y sus palabras justas: la clave es la arteria pero, esta vez, cada minuto será un minuto ganado. Lleva al baño la caja plateada. Piensa que hará falta concentración y pulso decidido por unos segundos. Después, abrir la ducha. Sonríe al imaginar que se irá, líquida, por el desagüe.

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¿Por qué contar historias?
Por placer. Me gusta que existan las historias, me gusta contarlas y me gusta que me las cuenten. Creo que cuando hay alguien que escribe o cuenta y alguien que escucha el mundo se hace más amplio, más rico… se multiplica.

Marisa Dominguez Coll recomienda:

Nick Cave and the Bad SeedsMurder Ballads
La razón por la que elijo este álbum es que -ya que hablamos de historias- este es un álbum temático que cuenta relatos bastante oscuros y macabros y además tengo el CD y su cuadernillo que viene con unos dibujos muy interesantes. Tienen una estética antigua con referencias siniestras que me resulta muy atractiva, además de ser objetivamente un muy buen disco.