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Foto: Cortesía de Celeste Dieguez

El pasado martes 1 de mayo, en la Feria del Libro de Buenos Aires, en el stand de Oh Futuro! Espacio, que reúne las nuevas tendencias tecnológicas y variadas en torno a la literatura, tuvimos un encuentro de “Editoras que escriben“. Seis editoras reunidas para hablar del trabajo que desencadena cualquier otra tarea: escribir.

Las editoras y escritoras Marina Gersberg (Pánico el Pánico), Karina Maccio (Viajera Editorial), Eugenia Coiro (Viajera Editorial), Ana Ojeda (El 8vo. Loco), Marilina Wilkins (Heket Libros) presentamos nuestros proyectos, pero nos centramos en reflexionar sobre la importancia de que las escritoras queremos ser leídas sin rótulos, sin distinciones, sin clasificación. Esto hacemos y es por lo que trabajamos.

En una feria del libro hegemónica y coorporativa, donde el ministro de cultura actual acusa de “patoteros” a los estudiantes de los 29 profesorados que luchan por instituciones con más de 100 años de tradición en la formación de docentes, nosotras las editoras reivindicamos nuestro trabajo permanente.

Una de las editoras que participa de la Feria del Libro, en la sección Barrio Nuevo, es Celeste Diéguez, con quien tuvimos la oportunidad de conversar sobre Club Hem ediciones.

¿Cuándo, dónde y por qué Club Hem?

Estuve viviendo en La Plata unos años, del 2003 al 2008, en ese tiempo me crucé con Francisco Magallanes, estábamos en el mismo grupo de amigos ambos escribíamos. Años después, Francisco, su hermana Agustina Magallanes y Leonel Arance fundaron la editorial Club Hem y me convocaron primero como autora en 2013 y en 2014 me invitaron a coordinar la Colección de Poesía. Siempre me interesó el trabajo de una editorial. Lo que más me gusta tiene que ver con la literatura, con leer, escribir, pensar y trabajar sobre textos propios y ajenos. Escribo desde chica y edité mis primeros libros de manera artesanal. Distintas experiencias me llevaron a pensar que el proceso de hacer pública una escritura, es un largo camino donde la edición en papel es solo una entre tantas instancias; lecturas, publicaciones virtuales, talleres, el contacto con las distintas realidades del ambiente es necesario para desarrollar expectativas realistas sobre lo que significa escribir, circular, publicar. Me parece importante pensar en estas cuestiones del ambiente editorial y literario, como se conforma el gusto, las opciones, con que operaciones se levanta o se baja algo. Considero que la edición juega un papel muy interesante en cada época; muestra el ritmo de que se publica y que no, en qué forma circulan los textos y que estrategias de posicionamiento, no necesariamente mercantiles, se ponen en juego en cada caso . Todo en la escritura, desde el momento en que a unx le empieza a resonar la musiquita en la cabeza y se sienta a escribir hasta que sale un libro de imprenta y empieza a circular al encuentro de sus lectorxs, me resulta apasionante.

¿Qué editan en Club Hem? ¿Cuál es el criterio de selección?

Club Hem tiene tres colecciones, “Sinfonía emergente” de Narrativa, coordinada por Francisco Magallanes y Leonel Arance, quien también se encarga de la prensa; “Filo Surfer”, de Ensayo coordinada por Ana Carolina Arias; y “Ojo de Tormenta”, la Colección Poesía que está a mi cargo. El diseño y la edición gráfica de todo lo que hacemos están a cargo de Agustina Magallanes.

Nuestros libros de poesía son dobles, están integrados por dos autorxs cuyos textos dialogan, hay líneas que los conectan; temáticas, procedimientos, cositas que me interesa poner en contacto, para ver qué pasa. En cada presentación cuento algo de eso, no todo, porque la idea es que lxs lectorxs hagan su propio descubrimiento de lo que sucede entre esas dos escrituras que se tocan espalda con espalda, a veces desde la tensión, a veces en sincronía como en una danza o un acto amoroso. Publico lo que me gusta leer, lo que se destaca y me sorprende por alguna razón.

Me interesa que el catálogo dé cuenta de la diversidad y riqueza de estilos y voces que hay en lo que se está escribiendo en estos momentos; descubrir las coordenadas que cada texto te tira, como se construye la calidad en el interior de cada producción, y como eso varía en cada propuesta. Leer el texto en su ley. Por eso en el catálogo del Club vas a encontrar poéticas muy diversas, siempre con una búsqueda personal y en las que se puede ver como se afirma el oficio, se puede ver el trabajo. Este año vamos a publicar estéticas bien variadas como son las de Mercedes Araujo, Carlos Battilana, Francisco Garamona o Whasington Cucurto, poetas con una extensa trayectoria pero también autorxs que vuelven a las pistas como Ximena Espeche y Mario Nosotti o dos autoras jóvenes bien interesantes como son Rosina Lozeco y Larisa Cumin.

Me gusta pensar a los libros de Club Hem como objetos únicos, coleccionables, donde dos autorxs se cruzan en un presente de escritura y queda el libro como registro de eso; me parece algo interesante, un experimento divertido. Pasan cosas muy lindas en ese contacto y en las presentaciones, donde siempre hay muchos actores en escena, autorxs, presentadorxs, editorxs, es algo muy potente. El diálogo dinamiza un espacio que a veces tiende a ser más formal o rígido.

¿Qué festejás del mercado editorial independiente? ¿Qué te preocupa del mismo?

El mercado editorial independiente tiene reflejos rápidos y actualiza constantemente sus estrategias de supervivencia y circulación. Es un fenómeno nacido al calor de la crisis económica de los noventa y si bien ha tenido épocas en que las cosas se pusieron un poco más amigables debido a políticas culturales comprometidas , creo que tiene en su adn las herramientas para hacerle frente a la adversidad económica de este presente en que los huevos pasan de 15 a 25 pesos de una semana a la otra y lo mismo sucede con todos y cada uno de los eslabones de la cadena de producción de un libro: papel, imprenta, luz, internet, transporte, alquileres; canasta básica no? .Lxs editorxs independientes o autogestivxs ante estas condiciones, nos nucleamos, armamos ferias, construimos y consolidamos circuitos; mostrando una vez más que la fuerza puede ser reconducida sin seguir lineamientos mediáticos y que no dejamos que nos marquen la cancha ni los grandes grupos editoriales, cuyo prestigio se diluye con la misma velocidad con la que editan basura; ni políticas culturales y económicas que no dudan en asfixiar a los pequeños emprendimientos en pos del crecimiento de unos pocos. Pero esto es historia conocida, el que quiera recordar ahí la tiene, condiciones similares, aunque no iguales, dieron origen al fenómeno de la edición independiente en nuestro país.

¿Cuál es tu método de trabajo?

Escucho, leo, pregunto, presto atención. Investigo. Y luego convoco a lxs autorxs que me interesan, puede ser que ya tenga pensada una dupla para proponer, a veces surge a partir de los textos que me envían, me guío mucho por la intuición. Si el material lo requiere, lo trabajamos en una mini clínica de obra, que es un momento de gran aprendizaje para mí. Está buenísimo contribuir a que un texto pueda dar lo mejor de sí a todo nivel. En paralelo se va pensando cómo es la difusión particular que cada título necesita, en qué ámbitos se va a lucir más, a quien le puede interesar recibir el material para aportar una lectura crítica. Es un proceso en el que todo el tiempo se aprende, muy divertido y estimulante, pero también un momento de ansiedad y vulnerabilidad, que hay que contener y acompañar dentro de lo posible.

¿Qué es la lectura para vos?

Hay una idea muy interesante en una entrevista que hace Sergio Raimondi a Leónidas Lamborghini, cito: “¿Por qué una máquina? En el sentido de maquinar. Porque produce. Yo he trabajado con telares… Y claro: todo está trabado en la máquina. Todo está sincronizado. Está pensado como un movimiento de partes que se coordinan para un resultado total. Vos ves cómo se está moviendo el excéntrico en el telar, y ves que da tiempo para que se abran los cuadros, para que pase la lanzadera, para que cierre el batán… Y ahí sale el género: URDIMBRE Y TRAMADO. Las partes pensadas para un todo. Ahora es el conjunto. Por eso yo creo mucho en el poema que se levanta, que se empieza a levantar desde el último verso. Que crea de pronto una imagen finalizada la lectura, que vos la ves. Es una imagen. VES esa imagen”.

¿Si tuvieras que trabajar un deseo para nuestra sociedad, cuál sería?

Que podamos generar una opción política distinta y viable, una forma inclusiva de pensarnos que tenga en cuenta las necesidades reales de la población a nivel económico, cultural, educativo, un cambio de conciencia; creo que estaría deseando un salto evolutivo tal vez.

¿Cuál es la canción que suena cuando trabajás?

Ando escuchando mucho últimamente Pintura de Guerra, el disco de Los mundos posibles, la banda de Rosario Bléfari y Julián Perla, que recomendó el amigo Carlos Ríos, y tenía razón. Rosario es una poeta sutil, creo que llega a lugares de mucha profundidad. Disfruto y me sorprende con cada frase de letras como esta: “Ojala /los días resuelvan /mucho mejor /incluso que yo / lo que pasó/y lo devuelvan convertido. Convertido.” (De “Daba para más”)