Los relatos de abandono bien contados son una de las muchas formas de la seducción.En breve cárcel es un relato sobre encuentros y desencuentros, pero sobre todo de abandonos.

Una mujer que espera a otra mujer con la que alguna vez tuvo una relación amorosa, decide escribir o, más bien, reconstruir una historia, su historia, a través de sus recuerdos para “evocarla tal como la añora”. Y también por venganza.

Si bien el gérmen de la novela está en que alguien no está llegando, es el miedo a que ese alguien no llegue, esa interminable espera, la inexorable sensación de abandono, la que empuja el relato; su motor.

Lo que escribe es una manera de ir tachando para seguir adelante, no sabe hacia qué: a lo mejor hacia algo que ya, desde un principio, ha sido tachado.

Una voz que narra en el presente, pero tan intervenida, que parece un recuerdo. Una voz narradora que lo sabe todo de nuestro personaje, pero que nunca llega a la omnisciencia, porque decide no contarnos todo. Sólo desde la morosidad de los acontecimientos puede narrarse su evocación.

El pasado evocado, inmediatamente deja de ser un pasado inerte para ser un pasado actual y en constante movimiento.

Sylvia Molloy, con particular ritmo, con somnolienta cadencia, logra convertir una situación sencilla en literatura inabarcable, como una novela de aventuras. Arrastra locuras. Arrastra violencias. Arrastra dolores físicos y enfermedades.

Y arrastra a esta mujer, asaltada por detalles que cobran vida.

El recuerdo de la falla, hoy, es muy preciso –irritante- pero seguramente no miró entonces esa manga como la está mirando hoy.

Una mujer que sólo tiene las páginas que ha escrito. Que escribe un relato que nunca conoceremos (o quizás es este que leemos). Una mujer sola, una mujer que no quiere porque no sabe hacerlo, que no ama porque no sabe hacerlo.

En breve cárcel

Sylvia Molloy
2010 – Fondo de Cultura Económica