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Si un texto político es una idea que avanza sobre la sociedad, en parte para entender sus mecanismos, y en parte para cuestionarlos, no solo La Divina Mímesis es un libro político, sino toda la obra de Pasolini en su conjunto entra en ese canon. Escrito entre1960 y 1965, Pasolini concibió este volumen como un diario, un documento de su tiempo en movimiento constante, un diálogo entre el pasado y el presente: “La forma magmática de la realidad” como dice en una de las notas.

Reconstruido en forma cronológica con cuadernos encontrados en su casa y hojas sueltas que aparecieron en un bolsillo de su saco después de muerto, La Divina Mímesis extrema la posición del escritor italiano, similar a lo que sucede en sus Cartas Luteranas, el libro se sitúa dentro de un territorio tan propicio para reflexionar sobre el fascismo, como para criticar la deleznable figura del pequeño burgués conformista a la que persiguió incansablemente.

En ese vía cruxis, Pasolini camina detrás de un poeta, una presencia fantasmal y románticamente exagerada, probablemente reflejo de él mismo. En ese recorrido asistimos al Pasolini mimetizándose con otros lenguajes, otros dialectos, mezclando materiales y procedimientos, para finalizar con un Poema Fotográfico, donde ilustra brevemente parte de la historia de Italia y la suya propia con fotos en blanco y negro, como si fuera el epílogo que da cuenta de su propia versión del infierno y el paraíso.

Pasolini murió la noche del 2 de noviembre de 1975, tenía 53 años. El paso del tiempo consolida la hipótesis de un asesinato por razones políticas.

La Divina Mímesis

Pier Paolo Pasolini
El cuenco de Plata – Extraterritorial – 2011