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Siete de los redactores que nos acompañaron a lo largo del año, recomiendan lo más destacado del 2017.

Marcelo Díaz

Los mantras modernos, de Martín Felipe Castagnet. (Editorial Sigilo. Novela)
Seres queridos, de Vera Giaconi. (Anagrama. Cuentos)
Nuestro mundo muerto, de Liliana Colanzi. (Eterna Cadencia. Cuentos)
Géminis, de Gabriel Pantoja. (Ediciones del Dock. Poesía)
Cleofé, de María Teresa Andruetto. (Editorial Caballo negro. Poesía)
Lugares donde una no está (Poemas 1996-2016), de Laura Wittner. (Gog y Magog. Poesía)
Cuaderno de oficio, de Mirta Rosenberg. (Bajo la luna. Poesía)
Cuadernos de Lengua y Literatura X, de Mario Ortiz. (Eterna Cadencia. Poesía)
El empleo del tiempo, de Carlos Battilana. (Ediciones el ojo de mármol. Crítica)
Flechas lanzadas desde ninguna parte, de María Lucesole. (Ediciones Lomo. Autobiografía)

Los mantras modernos, de Martín Felipe Castagnet.

Romina Bedrossian

El 2017 estuvo cargado de ediciones interesantes. En cuanto a poesía, lo que más me cautivó fue The Sun and Her Flowers de la autora canadiense Rupi Kaur, experta en dominar la contundencia de la simplicidad. También me gustó La ruta del sol de Walter Lezcano, un libro de colección para los fans de Él Mató a un Policía Motorizado con una impecable introducción del escritor argentino. A lo musical agrego Touching from A Distance, la biografía de Joy Division e Ian Curtis escrita por Deborah Curtis y publicada en español rioplatense por Dobra Robota Editora, lectura indispensable para los amantes de la banda inglesa. Por último, recomiendo la novela distópica El camino de los perdidos, la primera tesina ficcional de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA escrita por Alejandra Zani y editada este año por Milena Caserola.

Touching from a Distance, de Deborah Curtis

Luciana Reif

De lo que más me gustó este año en libros, puedo nombrar de poesía: Hay leña, de Jimena Arnolfi y Kerosene de lo posible, de Leandro Gabilondo, ambos editados por Caleta Olivia; Frenesí, de Patricio Torne editado por La Gran Nilson y Hay tierra bajo mis pies, de Cecilia Carballo y Un año puede pasar sin que nos demos cuenta, de Matilde Méndez, ambos editados por El Ojo del Mármol. Y de narrativa disfruté mucho la novela Este es el mar, de Mariana Enríquez editada por Literatura Random House.

Hay leña, de Jimena Arnolfi

Augusto Munaro

Dentro de lo que tuve oportunidad en leer y pude apreciar en este 2017, me inclino, en primer lugar, si hablamos de poesía, por Todas cuerdas (Hekht), de Romina Freschi, Ello inseguro (Juana Ramírez editora), de Reynaldo Jiménez, y Flexión de la luz (Descierto), de Roberto Cignoni. Los tres autores entienden (y extienden) a la poesía más allá de los discursos binarios implementados por la lengua cotidiana. En narrativa, recomiendo V (Bajo La Luna), de Mariana Docampo, una autora que va a contramano de las formas. En materia de rescate, mi voto por la cuidada edición de La máscara del horror, y otras pesadillas fanta-bélicas (Ediciones Ignotas) del talentoso delirante Ernesto Bayma, a cargo de Mariano Buscaglia. Por último, vale mencionar la traducción de Opio. Diario de una desintoxicación, del mítico Jean Cocteau, realizada por Martín Abadia, a través de Nulú Bonsai.

Ello inseguro, de Reynaldo Jiménez

Manuel Pedrosa

La actividad forestal, de Federico Falco (Montacerdo Ediciones). Precisos, poéticos y sumamente bellos, los cuentos de Falco hacen mella en lo real para develar un costado fantástico.
Los mantras modernos, de Martin Felipe Castagnet (Sigilio). En su segunda novela, Castagnet nos vuelve a traer una imagen del futuro que funciona como reflejo de cómo la tecnología se está escabullendo y modificando nuestra experiencia del mundo.
La lectura: una vida…, de Daniel Link (Ampersand). A través de un recorrido por sus lecturas, Link nos otorga un mapa donde textos, personas y teorías sirven como puntos de referencia de una vida signada por la pasión por la literatura y la teoría.
Menciones honorificas: Luces de Navidad, de Francisco Bitar; Lagunas, de Milton Läufer; Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez.

La lectura: una vida…, de Daniel Link

Sofía Gómez Pisa

Poesía:
Hormigas – Bea Lunazzi – Modesto Rimba
Exilio – Carolina Giollo – Caleta Olivia
Hay Leña – Jimena Arnolfi – Caleta Olivia
Bouquet Garní Spam – Griselda García – La carta de Oliver
Inviernos – Valeria Sardi y Andres H. Allegroni – Ediciones Del Dock
La Sed de Heráclito – Marcelo Fagiano – Ediciones Del Dock

Narrativa:
Honrarás a tu madre – Ingrid Proietto – Ediciones Del Dock
Un tiempo – Santiago Rouaux – Modesto Rimba
El uso raro de nuestro lenguaje – Ale Díaz – Alto Pogo

Exilio, de Carolina Giollo

Nicolás Morelli

1) Nuestro mundo muerto, de Liliana Colanzi (Eterna Cadencia) es un libro enigmático e intenso. Los nueve cuentos que lo integran obligan al lector a preguntarse una y otra vez por los límites de lo real. Colanzi crea un universo personal mediante un uso extrañado del lenguaje y el moldeado minucioso de las voces de sus personajes. Con una escritura brillante y sensorial, la escritora pone en evidencia en estos relatos la tensión existente entre la cosmovisión de los pueblos ancestrales y el misticismo con la lógica de la vida moderna y urbana.
2) La protagonista de La habitación alemana, de Carla Maliandi (Mardulce), se exilia voluntariamente en Heidelberg, buscando escapar de su presente en Buenos Aires. Mientras deambula por esta pequeña ciudad alemana comienza a relacionarse con personajes que se encuentran tan a la deriva y desarraigados como ella. Si bien esta es una novela realista, existe una presencia fantasmal que va tomando cuerpo a medida que avanza la trama y genera una tensión creciente en la historia. Escrita en primera persona y con un tono vertiginoso, la primera novela de Carla Maliandi es una obra extraordinaria.
3) El lugar donde mueren los pájaros, de Tomás Downey (Fiordo), es un libro de narraciones que perturban o incomodan, pero que ejercen una fascinación que hace imposible abandonar la lectura. Dueño de un estilo despojado, Tomás Downey nos entrega diez cuentos con historias originales y tramas precisas, repletas de personajes que caminan al borde del abismo personal.

El lugar donde mueren los pájaros, de Tomás Downey