Foto: Marcelo Pedro

Somos más de las que aparecemos en la foto. Pero cuántas somos, somos muchas. Somos todas las que nos convocamos para una lectura, una feria, coordinar la distribución de nuestros libros. Somos las que sostenemos un proyecto editorial, quienes pensamos un catálogo, una publicación. Pero somos juntas y así nos hacemos grandes, al servicio de la palabra. Esta nota es un llamado a encontrarnos. Nosotras, las editoras.

Nos encontramos y nos reconocemos pares. Nuestras conversaciones oscilan entre “qué título sacás este año, qué onda las ventas” hasta el labial que no mancha, la crianza de nuestros hijos o los viajes que soñamos hacer. Nos ponemos incómodas con la pose para la foto, no sabemos posar, queremos seguir hablando de nuestros libros, de nuestros proyectos, queremos decir. Intercambiamos títulos, nos desesperamos por recibir ese gesto de generosidad, cuidamos esos objetos. Sabemos cuánto tiempo hay ahí de nosotras, no son un adorno sino el trabajo de una o un escritor que nos confió su obra.

Foto: Marcelo Pedro

Nos presentamos en primera persona del plural y nos regocija saber que somos protagonistas de un momento histórico, que nuestro trabajo está atravesado por una lucha que exige igualdad de derechos para las mujeres y que esos derechos sean respetados. No somos ajenas a la idea de que si nos encontramos juntas nos hacemos grandes. Por eso nos convocamos, aún desde nuestras diferencias, objetivos, aciertos y perspectivas sobre la acción y política editorial, con respeto y entusiasmo.

Tamara Domenech (Ediciones presente) y Valeria De Vito (Editorial El ojo del mármol) pensamos la posibilidad de un congreso de hacedoras literarias. Hicimos una lista y en un momento nos resultó interminable. Contábamos los ciclos literarios organizados por mujeres; los talleres de escritura, dictado por las mismas; las editoriales que llevamos adelante; las gestoras culturales; las periodistas; las docentes. Y además muchos de esos trabajos los hacemos las editoras. Asombradas nos mirábamos y nos decíamos: “Somos muchas”. Hicimos un instante de silencio y nos pusimos a pensar, diseñar ese encuentro de hacedoras a partir de preguntas relativas al trabajo que lleva a delante cada una, qué limitaciones encontramos, qué desafíos proponemos, qué acciones nos ligan para que nuestros trabajos recobren espesor.

Por otro lado, Nadia Sol (Escrituras Indie) y Gabriela Luzzi (Paisanita Editora) convocaron a un encuentro de editoras. Dice Gabriela: “Con varias amigas, venimos generando un debate en cuanto a mujeres editoras, en 2017 hubo un evento sobre el tema en la Feria del Libro, e hicimos una primera charla y acción ritual que se continuará en el tiempo. En la mayoría de los casos, no vivimos de la edición, pero muchas veces vivimos por y para la edición. Las editoriales independientes y autogestivas son una declaración de amor.”  Y esto lo confirmamos todas. Trabajamos a contra reloj cuando los hijos duermen, nostras editamos; mientras planeamos una clase, nos recomendamos una lectura feminista, nos acompañamos. Valeria De Vito dice: “No me olvido más del día que apareció el cuerpo de Santiago Maldonado. Estábamos tristes y teníamos la fecha del ciclo ‘Lo que tan rápido fuga’ que organizamos con Luciana Reif. Silvina Gruppo vino con sus alumnxs de la UNA y me dijo: ‘estamos acá y nos acompañamos entre nosotrxs’. Sus palabras sonaron a refugio, en ese momento tan desolador. Nunca se lo dije, pero lo sentí así.” La palabra que sana, diría Pizarnik.

Foto: Marcelo Pedro

Silvina Gruppo (Editorial 8 & 8). Licenciada en Letras (UBA). Escribe crítica y ficción en revistas digitales e impresas. Es docente del Taller de Escritura y de Morfología y Sintaxis en la carrera Licenciatura en Artes de la Escritura (UNA) nos cuenta: “Me interesan los proyectos colectivos, voy haciendo una especie de trabajo de campo en el que todo el tiempo tengo que aprender sobre la escena literaria. Para saber a quiénes convocar, primero leo mucho, voy a ciclos de lectura, busco antologías, consulto revistas digitales, me intereso por ferias, programas de radio y todo espacio en el que sea posible encontrarse con nuevos autores y con los que ya tienen una trayectoria. Ahora mismo, estoy trabajando junto a la fundación PH 15 con el objetivo de imprimir un proyecto colectivo e interdisciplinario que gestamos el año pasado. Se llama 3 historias en 1 clic. Los niños y adolescentes de barrios vulnerables que toman clases en la fundación aportaron cuarenta y cinco fotografías hermosas, distintos artistas argentinos hicieron una versión ilustrada y mi trabajo consistió en convocar a cuarenta y cinco autores para que escribieran un texto a partir de las imágenes. Este proyecto circula on line, pero ahora estamos con ganas de concretar una edición de papel”.

Nadia Sol (Escrituras Indie) tiene las cosas muy claras y es una maestra a la hora de descubrir nuevas voces en tierras limítrofes. Sus plaquetas tienen el color y el brillo de la poesía sin perjuicios. Afirma: “No creo que existan cosas propias de la edición hecha por mujeres, primero porque el término ‘mujer’ es una gran mito que se nos impuso desde el patriarcado hace miles de años, si ser mujer es lo que la sociedad me demanda: no soy mujer, si ser mujer es un construcción de identidad propia, estoy en ese camino y se llama feminismo. En segundo lugar, porque decir que existe una edición desde lo femenino implica volver a pensar en sentidos naturalistas, todo lo que surge de la mujer es femenino y eso me aburre bastante, prefiero pensar que soy editora como cualquier otro ser editor/editora/editore en el mundo, pero que como mujer me enfrento a un montón de circunstancias por las que muchas veces los editores varones nunca tienen que pasar, porque en la industria editorial como en el ámbito literario tanto fuera y dentro de la academia se siguen reproduciendo vínculos de dominación patriarcal, donde hasta el más inocente y bueno de nuestros mejores varones progres es capaz de ejercer violencias simbólicas de donde siempre trato de correrme y disputar espacios en pie de igualdad.

Foto: Marcelo Pedro

Nuestra charla se orienta hacia lo social, nos trasciende. Tamara Domenech nos cuenta de Ediciones Presente, mientras todas estamos maravilladas con su caja llena de sobres de regalos que contienen en su interior poesía. Vemos esos paquetes y creemos que son frágiles, que como todo papel de regalo fácilmente se puede romper, sin embargo tienen un poder amoroso: la ideología de Tamara en la elección de cada autor, nos ayuda a pensar: “qué autores conocemos y quiénes no, quiénes fueron publicados y por qué y a quiénes se les negó esa posibilidad; cuántas fueron mujeres, cuántas lo son; qué conocimiento tenemos de la poesía oral y escrita de los pueblos originarios cuyo silenciamiento atenta poner en duda nuestro idioma nacional; qué voces conocemos de América Latina; quiénes son los poetas locos, niños, jóvenes, ancianos, personas con quienes compartimos la vida cotidiana y creen que lo que ellos tienen para decir no es importante; en qué momentos nos marca la mente, la piel, la clase social”. En su libro Recolección aparece esta ideología con poemas e imágenes originalmente presentadas.

Nurit Kasztelan (Editorial Excursiones) nunca deja de sorprendernos. Su pasión por la literatura la llevó a ser una de las libreras referentes de los amantes de la poesía. (Librería Mi Casa). Dirige la editorial junto a Sol Echeverría. Cada libro que publican consta de una innovación irresistible. En 2018, publicarán Los oficios de Sara Gallardo y Glosa continua de Mercedes Roffé.

Esta nota terminamos de escribirla el 8 de marzo a las 00:37 AM, mientras suena de fondo “Some Girls Are Bigger than Others” la canción poderosa de The Smiths, en una versión aún igualmente increíble de Janice Whaley. Los tambores marcan el pulso. Es la víspera de la marcha. En pocas horas cientos de mujeres nos convocamos para reclamar nuestros derechos. El coro de la canción se asemeja a los ecos de sororidad de mujeres junto a otras mujeres. Y entonces reparamos que el título de la canción no es acertado. No sólo “algunas chicas son más grandes que otras”, sino que unidas somos grandes todas.

Con esta crónica plural iniciamos una sección de entrevistas a editoras argentinas, porque sabemos que somos muchas las que trabajamos en la palabra y las queremos conocer.