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Kurt Vonnegut

1. La parte que saben todos
Aunque conocido por sus experiencias en la segunda guerra mundial que lo llevaron a escribir Matadero 5, es Cuna de gato la novela que Vonnegut tuvo más próxima a su corazón hasta el final de sus días. Al recorrerla, se vislumbra un camino nada fácil, cero recto, lleno de baches, curvas y contra curvas. Un camino absurdo, barroco y pretencioso, cero minimalista, como debe ser. Promediando la lectura, se me insinúa esa especie de fascismo literario en la que suelo caer; “Estos son los libros que deben existir, los demás habría que quemarlos”.

2. ¿Qué mierda hacían los gringos el 6 A?
El caos mata y levanta. Y el caos Vonnegutiano, ni hablar.

La anécdota es sencilla, o no tanto. De todas formas a quién le importa la anécdota a esta altura del posmodernismo.

Cuando Jonas era joven empieza a compilar material para su libro “El día en que terminó el mundo”, ocurrencia que se resume en qué hacían los americanos más ilustres el día que tiraron la bomba atómica, la primera, la de Hiroshima, pero eso fue hace mucho, “hace dos esposas, hace 250.000 cigarrillos, hace 3000 litros de alcohol”. Por momentos, por ahí va la investigación, tratando de cercar a Félix Hoenikker, el padre de la bomba.

3. Carcinogénesis, mutagénesis y trastornos de fertilidad
No se han realizado estudios a largo plazo en animales para determinar su potencial carcinogénico y mutagénico.

Si al hielo que usamos corrientemente lo llamáramos hielo 1, podríamos suponer que es solo UN tipo de hielo, dice uno de estos típicos criminales a los que el progreso llama científicos. Ahora, supongamos que el agua siempre se congela como hielo 1, solo porque en nuestro planeta nunca hubo una semilla que formara hielo 2, hielo 3, hielo 4, y así sucesivamente hasta llegar a NUEVE, un cristal tan duro como Tony Montana. Siguiendo esos pasos, siguiendo los de Hoenikker, Jonás llega hasta la República de San Lorenzo; esto es solo la uña de la historia, una infinitésima parte, ya que el árbol es tan alto y tiene tantas ramas que según Bokonon es imposible captarlo en una sola foto.

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4. Frases bokononistas

Bokonon era negro y nació en 1891. “La madurez – decía – es una amarga decepción para la que no existe ningún remedio, a menos que consideremos que la risa remedia algo”

Otra:
“Las sugerencias inesperadas son clases de danza que nos da dios”

Y una última:
“Denso, denso, denso”, es lo que dice un bokononista cuando piensa en lo compleja e imprevisible que es la maquinaria de la vida”

5. Tapa
Aunque sea dedicarle un párrafo a la desafortunada tapa, qué decir, aparte de que los dibujos de Liniers no van ni a palos con Vonnegut, demasiada ternura. “La mano que abastece las farmacias domina el mundo. Iniciemos nuestra república con una cadena de farmacias,” así funciona todo.

6. Parafraseo obtuso, megalómano y rimbombante
“Ahora destruiré el mundo entero”, es lo que dice un bokononista antes de suicidarse.

7. La trágica muerte de un bokononista
Varón tierno, a veces algo descreído de la humanidad – al final quizás Liniers sí tenga que ver con Vonnegut y yo le esté pifiando – murió en Nueva York en el otoño del 2007, tenía 84 años, entrar en los detalles de su deceso no sería de buen bokononista.

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Cuna de Gato

Kurt Vonnegut
2012 – La Bestia Equilátera