discos 90

En el staff de Indie Hoy continuamos inspeccionando discos de la historia y esta vez el turno fue de la siempre polémica década del ’90, de la época en que Musimundo vendía discos, de cuando Ruth Infarinato presentaba videos en Conexión de MTV, de la convertibilidad, el antidoping del ’94, los WordArts, la preocupación por el Y2K y de cuando para conectarse a internet había que soportar un ruidito horrible. Mientras tanto, dos fuertes corrientes musicales se gestaban en las costas opuestas del Atlántico. Pero no solo de brit-pop y grunge está hecha esta lista de 50 títulos que, como siempre, deja afuera, injustamente, excelentes obras. De todas las listas que hicimos hasta el momento (’60, ’70 y ’80), la que hoy presentamos fue sin duda  la más reñida, quizás por la distancia generacional de la mayoría de quienes formamos parte del staff.

Desde el lunes hasta el viernes liberaremos 10 discos por día, cada uno con su reseña y link para escuchar en Spotify (dando clic en el arte de tapa). Hoy liberamos del 20 al 11, y mañana, la gran develación.

50. Daft Punk – Homework

1997 – Parlophone France

Daft Punk - Homework

Justo cuando la música electrónica había caído en desgracia y nada parecía remontarla, dos muchachos franceses reinventan el género a base de elementos disco, samples hip-hop y mucho acid. Homework es el trabajo debut de Daft Punk, proyecto de Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter que desde el inicio se mostró como un proyecto para nada amateur.  Aclamado tanto por la crítica como por los confundidos ravers de la época (lleva vendidas dos millones de copias), Homework fue producido por ellos mismos y guarda hits que aun hoy suenan frescos en las pistas: “Da Funk“, “High Fidelity” y el monumental “Around the World“. Todavía faltaba para los videos con dibujitos y para que sonaran en Radio Metro gracias a Pharrell, pero Homework era un debut más que promisorio de una banda que nunca bajó la vara. Rodrigo Piedra

49. Jaime Sin Tierra – El avión ya se estrelló y yo sigo volando

1998 – Ultrapop

Jaime sin Tierra - El avion ya se estrello y yo sigo volando

Luego de un año y medio de tocar por el circuito porteño y de editar un demo, en diciembre de 1997 los Jaime Sin Tierra se reclutan en un campo de Chascomús para grabar, en ocho canales, este disco debut editado cinco meses después por el sello Ultrapop (existe una reedición digital de 2013 de Estamos Felices) y que sería una introducción al universo Sin Tierra: aviones, melancolía, voces sampleadas, Chascomús y una tristeza infinita con la sentida voz de Nicolás Kramer que junto a Juan Stewart, Sebastián Kramer y Lucas Cordiviola (primera formación del grupo) generaban una perfecta sinergia a base de canciones de desamor y autodestrucción. Más adelante vendría Caja Negra y el adios al lo-fi con Autochocador, su disco bisagra que seguramente veremos en próximas listas. Rodrigo Piedra

48. Suede – Suede

1993 – Nude Records

Suede - Suede

Está el brit pop que todos conocen, el de Oasis y Blur. Con sus pleitos interminables, riñas de patio escolar y la versión inglesa de chetos contra obreros. Ese que creció en los ’90 a contrapunto del grunge norteamericano. Por suerte hubo otro britpop –una corriente alternativa con otras intenciones- en el cual se pueden encontrar bandas como Pulp, Heffner o Suede. Seguía siendo britpop pero tenía otros fundamentos. Otras curiosidades. Suede fue una banda muy oscura para la época pero su primer disco fue capaz de convertirse en el álbum debut de más rápida venta. Fueron capaces de una solidez que ruborizaría a los Gallagher o a Albarn. Con influencias más shoegaze y noise pero con un claro sentido de que lo importante era la melodía. Una tapa sexualmente ambigua y una controversia que el propio Brett Anderson se encargó de descartar: “Si hubiésemos querido crear controversia tendríamos que haber nombrado al álbum I Fuck Dogs“. Ernesto Pasarisa

47. Christina Rosenvinge – Cerrado

1997 – Warner Music Spain

Christina Rosenvinge - Cerrado

Cerrado es el primer disco que Christina Rosenvinge saca bajo su nombre y apellido. A pesar de que ella siempre fue la artífice detrás de la banda española Christina y Los Subterráneos, con esto quiso dar a entender que se cerraba y se abrían etapas en la carrera musical de la rubia. En el disco se puede apreciar cómo converge todo esto, hay ensoñaciones al disco Mi Pequeño Animal (1994), lugar para las más rockeras (“Solo”, “¿Qué se siente?”, “Máquinas de Fax”) pero sin pasar desapercibido lo experimental (“Lejos de casa / Amarillo“, “Lo siento”). Tanto en el sonido de la guitarra eléctrica (“Después de ti”) como la aparición de temas en inglés (“Easy Girl”, “Glue”) serían antecedentes del camino que tomaría. Hay una intimidad de por medio que resulta oscura pero atrayente (“Sábado”, el más destacable para los fans sudamericanos, y “Cerrado”). En mayor parte, se debe a que contó con la producción y guitarra de Lee Ranaldo (Sonic Youth). Es este, y con Steve Shelley, con quienes contaría para iniciar su trilogía anglosajona desde la ciudad de Nueva York. Un riesgo que tomaría para evolucionar tanto de forma personal como musical, a pesar de defraudar a algunos fans. No volvería a España y a su lengua natal hasta el disco a dúo Verano Fatal (2007), junto a Nacho Vegas. Zezé Fasshmor

46. Sparklehorse – Vivadixiesubmarinetransmissionplot

1995 – Capitol

Sparklehorse - Vivadixiesubmarinetransmissionplot

Quienes todavía lloran la muerte de Kurt Cobain probablemente nunca conocieron a Mark Linkous. El hombre que dio vida a Sparklehorse fue víctima de su intensa sensibilidad para experimentar el mundo, de aquel desgarrador don de acercarse a lo más oscuro de la vida y canalizar desesperanza en hermosura, en fuerza y optimismo. Vivadixiesubmarinetransmissionplot es el disco que inicia el recorrido del apabullante sentir de las guitarras de Linkous, aquel que obliga a su oyente a transitar un vaivén de emociones hasta enmendar todo lo que causa dolor. Agustina Checa

45. Dinosaur Jr. – Green Mind

1991 – Sire Records

Dinosaur, Jr. - Green Mind

Había mucha incertidumbre alrededor de Dinosaur Jr previo al lanzamiento de éste disco. Su bajista fundador, Lou Barlow, había dejado la banda y era el primer disco con un sello discográfico importante detrás. Muchas cosas podían salir mal. Es el momento en el que una banda puede pasar al olvido como la banda que se vendió al sistema o perdió un talento irremplazable. J Mascis se encontró entre la espada y la pared. Lejos de acobardarse, Mascis tomó al toro por las aspas y produjo uno de los discos más sólidos y contundentes de la banda completamente solo. Murph, el baterista, participaría solo en tres temas del mismo. Desde el comienzo, el disco tiene una contundencia impactante, resaltando como siempre la guitarra de Mascis y su voz tan característica. Mucha gente considera a J. Mascis como uno de los mejores guitarristas de su generación. Puede que tengan razón. No es un guitarrista muy técnico, de hecho es bastante sucio, pero eso jamás –salvo en algunas ramas bastante hedonistas de la música- fue algo relevante para un gran guitarrista. Es la capacidad de encontrar su sonido. Algo que –parece- Mascis tenía demasiado claro. Ernesto Pasarisa

44. The Cure – Wish

1992 – Fiction / Elektra

The Cure - Wish

Hablar sobre este disco sería como llover sobre mojado. Todo el mundo ha hablado ya maravillas de uno de los mejores trabajos pop de Robert Smith. Así que quiero proponerles un juego. Hagamos un ejercicio: Imaginate que tenés 14 años de nuevo, ¿podés? Vos, púber, inseguridades, acné, incomprensión y todas esas boludeces que atañen a la adolescencia. Bueno, trasladémonos a la época pre internet. Sé que es difícil, pero se puede. Ahora imagináte que llega a tus manos un cassette que dice Wish escrito en drypen en la tapa. Imaginemos que no conocés a The Cure y capaz que cazás algo de inglés pero no mucho. Ahora imaginate que llegás a tu casa, ponés el cassette en el radiocassettero al revés –el lado B- y empieza a sonar “Doing the Unstuck“. Loco, si eso no es felicidad habría que redefinirla. Ernesto Pasarisa

43. Blur – 13

1999 – Food / EMI

Blur - 13

Después del suceso que significó el trabajo homónimo de Blur, publicado en 1997, las cosas parecían estar raras: en ese disco el grupo salió de los cánones del britpop para hacer un disco más rockero, quizás para cumplir con su público norteamericano. Les salió bien, pero había que seguir innovando aunque el mundo personal de Albarn se cayera a pedazos. Luego del “espectacularmente triste final” de la relación de Albarn con su novia Justine Frischmann (líder de Elastica), Albarn compuso las canciones más oscuras y melancólicas del grupo: solo basta decir que “Tender“, ese puñal directo al corazón, abre este disco que también contiene, más al final, la desoladora “No Distance Left to Run“, cuyo título llama la atención al saber que parte de este disco fue hecho en Reikiavik, la capital islandesa, el reino de la desolación geográfica. Junto a “Tender“, canciones como “Caramel” y “Battle” son las más largas de todo el catálogo de los chicos de Londres, pasando los 7 minutos, que dejan algo en claro: su relación con el pop tal como lo conocíamos, también había caducado. No desesperen que también hay lugar para lo dulce, como “Mellow Song” y el hit “Coffe and TV” que, musicalmente, parece fuera de contexto. El arte de tapa es una pintura del mismísimo Graham Coxon, quien no sería tenido en cuenta para el próximo álbum: otra relación que se terminaba (por suerte, no para siempre). Rodrigo Piedra

42. Milla Jovovich – The Divine Comedy

1994 – Capitol Records

Mila Jovovich - The Divine Comedy

En 1994, la actriz y modelo ucraniana de nacimiento Milla Jovovich, obtenía la ciudadanía americana y lanzaba su disco debut, y oficialmente el único, The Divine Comedy. A pesar de lo primero, el disco titulado como la obra épica de Dante Alighieri, contenía sonidos tradicionales eslavos que remarcaban su origen. Pese a no haber llegado al top de los rankings, obtuvo muy buenas críticas. Con el tiempo se iría volviendo de culto para los fans, y no tan fans, de la llamada “Reigning Queen Of Kick-Butt”. El particular acento de Milla (solo bajo su nombre apareció el disco) le da color a sus propias poesías hechas canciones cuando ella solo tenía 15 años. La placa fue grabada a sus 16 años (aunque el disco vio la luz cuando tenía 18), contando en la producción y composición a Rupert Hine, Richard Feldman y al australiano Mark Holden. Aparecen los músicos Chris Brenner (Plastic Has Memory) y Eric Bazilian (The Others). El disco está envuelto en una atmósfera folk-rock experimental, donde se deja vislumbrar a Kate Bush (su mayor influencia), This Mortal Coi, Sinéad O’Connor, Cocteau Twins y hasta Martha Davis. Esta última hace los coros del destacable “Gentleman Who Fell”, el cual tuvo un video auto-dirigido pero influenciado por el corto Meshes of The Afternoon de Maya Deren. Para no olvidar de dónde viene, al final del disco aparece, en su lengua materna, la canción tradicional ucraniana “In a Glade”. Un año antes, en 1993, Milla apareció cantando “The Alien Song” en el filme de culto Dazed and Confused de Richard Linklater. Zezé Fasshmor

41. Tori Amos – Boys for Pele

1996 – Atlantic / East West

Tori Amos - Boys For Pele

Una colorada se mece en un pórtico, ella y un arma, con una polla muerta de un lado, una serpiente viva del otro, y una mirada tan incitante como amenazadora. Está furiosa. Tori Amos atravesaba el peor momento de su vida, pero la muerte de su relación con su alma gemela y co-productor Eric Rosse resultó en el nacimiento en 1996 de Boys for Pele, el tercer disco de estudio de la artista norteamericana. El título, más que una referencia maradónica a la virginidad de cierto futbolista brasilero, alude a una diosa volcánica hawaiiana, así que podés adivinar lo que le pasa a los muchachos que la lastimaron. El álbum es sobre cómo la pianista vivía del fuego de los hombres de su vida en lugar del suyo propio, el cual creía inexistente. Líricamente, esta colección de 18 canciones está repleta de las letras maravillosas, confesionales e intimistas por las que es famosa la oriunda de North Carolina, pero en esta ocasión están codificadas bajo un estilo críptico y poético que roza lo stream of consciousness. Boys for Pele funciona como una novela que relata el descenso de su autora hacia las tinieblas en búsqueda de su valor como mujer. En el camino hacia los rincones más ocultos de su corazón para enfrentar los fragmentos más incómodos y reclamar su femineidad, se topa con una serie de personajes pintorescos que remiten a una versión más oscura de Lewis Carroll: ella visita a Lucifer, conversa con deidades, interroga planetas y se cruza con zebras parlantes que hablan de estricnina. Es un trabajo metafórico impregnado de una atmósfera gótica sureña y un dejo de impresionismo, cuyo disfrute debe abarcarse instintivamente: que el oyente se quede en las imágenes coloridas o se compenetre con toda su sensibilidad es su elección, ya que el impacto de este mundo laberíntico será tan profundo como uno decida adentrarse en él. Como aserción de su restaurada independencia, la hija de un ministro exorcizó sus demonios nota por nota grabando el LP en una iglesia irlandesa (afrontando en el proceso tanto a la religión que la condenó durante su formación como al patriarcado en general) y produciendo el álbum por su cuenta por primera vez. Consecuentemente, se revela la versión sin adulteración de la cantautora: Boys for Pele es Tori Amos siendo más Tori Amos que nunca, con todo el delirio y la intensidad que eso implica. Lo que es indiscutible es su virtuosismo como pianista y su extraordinaria voz soprano, y aquí nos deleita con melodías sublimes. Musicalmente, es un paso adelante en ambición y experimentación. Se descarta toda estructura convencional a favor de arreglos intrincados y una instrumentación que ya no se limita sólo al Bösendorfer: se suman al arsenal una orquesta, vientos, un coro góspel y texturas de guitarra de Steve Caton. Pero el protagonismo se lo roba la abundancia del clavicordio, que suscita lo medieval en Tori Amos durante los cortes más viscerales: “Blood Roses” es como un concierto de Bach por una mujer que reclama sacrificio mientras escupe las frases más violentas de todo su repertorio, la arácnida “Professional Widow” es totalmente esquizofrénica, y el highlight “Caught a Lite Sneeze” está colmado de beats mientras Amos entra en un vaivén entre el piano y el clave. A pesar de esto, la cantante no abandona su estilo de cabecera, componiendo también algunas de sus mejores baladas: la onírica “Beauty Queen/Horses” es como estar en un trance de arpegios fluidos y progresiones inesperadas, la hermosura fúnebre de “Marianne” lidia con el suicidio de una amiga, y el centerpiece “Hey Jupiter” es una de las canciones más emotivas que hay. Boys for Pele, con sus guiños barrocos, es un clásico de culto y una de las experiencias musicales más ferales y catárticas que alguien puede atravesar. La obra maestra de Tori Amos, uno de los mejores discos de los ’90 y la evidencia de que un mal momento puede ser convertido en belleza. Bartolomé Armentano