Que la música se iba a morir, que el CD ha muerto, que la industria se viene en picada: todos escuchamos esas frases -y sus similares- en los primeros años de los 2000. Puede ser que a los grandes magnates de los sellos multinacionales se les haya movido el piso porque sí, es cierto, el mercado estaba cambiando (piratería mediante) y la venta de CD’s ya no rendían. Pero, en contra de todo pronóstico, el arte triunfó en esa pulseada y de a poco cambió el paradigma del consumo musical, pero eso no implicó el cese de la actividad musical. Todo lo contrario. El cambio de milenio trajo grandes sucesos, desde varios puntos de vista (todos recordamos dónde estábamos el 11 de septiembre de 2001, el 21 de diciembre de 2001 en Argentina, cuando murió Michael Jackson, entre tantos otros sucesos). Cambiaron nuestros hábitos de consumo musicales (el lanzamiento del iPod Classic fue en 2001 y fue una suerte de revolución tecnológica, con el mp3 acaparando todo) a medida que se publicaban grandes producciones, que en algunos casos resultarían una bisagra en cuanto a géneros y estilos. En el medio de todo esto nació Indie Hoy (2008), como testigos de la ascendente escena independiente local y del mundo.

El staff de Indie Hoy eligió los mejores 50 discos de la primera década del 2000 y durante toda esta semana iremos develando 10 nuevas posiciones cada día: el lunes vimos del 50 al 41, el martes del 40 al 31, y así hasta llegar al viernes con las primeras diez posiciones. Si hacés clic en las portadas de los discos, podés escucharlos en Spotify.

50. Charlotte Gainsbourg – IRM

2009 – Because Music

IRM es el más interesante y experimental de los discos de Charlotte Gainsbourg. El nombre del disco deviene de las siglas para Imágenes por Resonancia Magnética y esta denominación no pareciera ser la intencionada actitud snobista postmoderna de lo “distinto y extravagante” sino la huella de un momento de su vida, en el que Charlotte sufre un grave accidente y es sometida a diversas resonancias que inspiraron gran parte del repertorio del álbum. Lejos de ser una inspiración negativa, la cantante declara que le pareció una experiencia positiva y que “había musicalidad y universos desconocidos dentro de la máquina”. Pero sin dudas el valor agregado del disco es la producción y autoría del grandioso Beck que le ha dado el tenor de composición que necesitaba la artista. El disco resulta ser una delicia tras otra, en un bagaje de sonidos eclécticos y estructurados que transportan a quien lo oye por enérgicas atmósferas. Alegria, euforia, tranquilidad, calma, grises, negros, blancos, todo lo que IRM transmite y un antes y un después en la carrera de Charlotte.- Lucas Matías Alles Reseña completa

49. Anni B Sweet – Start Restart Undo

2009 – Columbia Records

Una de las chicas que encabezó la lista de artistas emergentes de la nueva escena española de cantautores a principios de la década pasada, que se arriesgan con guitarra en mano a mostrarnos canciones sencillas pero con sentimientos que se plasman entre las buenas melodías, voces armónicas (y en un inglés fluido) es Ana Lopez, quien se hace llamar Anni B Sweet (como un juego de palabras a lo Johnny B Good). Ese fue el sobrenombre que esta malagueña eligió para promocionar sus primeras composiciones, sin dudas una dulce elección de su parte, pero también una petición a que sea más dulce, porque al escuchar las letras de su Start, Restart, Undo iremos descubriendo que no son tan dulces como lo esperaban. Este disco, con aires de folk a lo Bob Dylan + Joan Baez pero con la gracia pop de Kate Bush + Feist, se lanzó en 2009 y tuve una reedición especial en 2010. Anni b Sweet tiene una suave pero gran voz, que lograr despabilar a más de uno, que sabe usarla y que seguro siempre nos acurrucará, nos hará estremecer o simplemente nos sorprenderá. – Zezé Fasshmor Reseña completa

48. Queens of the Stone Age – Rated R

2000 – Interscope Records

Después de una década con Kyuss podemos decir que los 2000 marcaron la consagración de Josh Homme como uno de las figuras más prolíficas y relevantes del rock alternativo contemporáneo. Estos años fueron, sin dudarlo, los más caóticos y fructíferos de los Queens of the Stone Age y dejaron, entre otras cosas, dos discos invaluables: Rated R (2000) y Songs For The Deaf (2002). ¿Cuál elegir para encabezar un ranking? La pregunta es una invitación a la discusión de sobremesa para cualquier fanático qotsero. Mi respuesta, con algo de sacrificio, es Rated R. En primer lugar porque el disco consolida el camino iniciado por las Desert Session a finales de los ’90, a la vez que nos presenta el inicio –y posiblemente el punto de complicidad más alto– de la relación Homme/Oliveri. Aunque la sociedad no demoraría en caer por su propio peso, la química creativa logró decantar en un estilo único que supo caracterizarse por una exquisita mezcla de salvajismo y seducción: 11 canciones que juegan al borde sin ver la roja y que, lejos de redundar en arreglos y artilugios de producción, nos pasean por una ruta distorsiva que conecta la energía autodestructiva de canciones como “Feel Good Hit of the Summer”, “Quick And To The Pointless” o “Tension Head” con la sutileza de “Better Living Through Chemistry”, la genial “The Lost Art of Keeping a Secret” o “In the Fade”, la canción donde Mark Lanegan se carga a la banda como si fuera propia. Sin lugar a dudas, uno de los mejores discos de rock del nuevo milenio y, si me lo permiten, de la historia de este noble género. – Calamar Xig

47. Bon Iver – For Emma, Forever Ago

2007 – Jagjaguwar

La historia la conocemos todo pero vale la pena revisitarla: Justin Vernon se internó en una cabaña en la zona rural de Wisconsin con su guitarra acústica para recuperarse de una separación (de una pareja y de su banda DeYarmond Edison). Allí cocinó, durante todo un invierno, las nueve canciones de su aclamado debut For Emma, Forever Ago que fue editado inicialmente de manera independiente, y un año más tarde por Jagjaguwar, sello en el que se instalaría por varios años más. Este primer disco es de una tristeza profunda, que suena íntima gracias, también, a los falsettos de Vernon. Un álbum de separación por excelencia, ideal para días grises. “Skinny Love” es el hit indiscutido, pero canciones como “Creature Fear” o el final desgarrador de “re:Stacks” le dan al disco ese halo de leyenda crooner que con el tiempo fue cultivando, como con su barba, Vernon. – Rodrigo Piedra

46. Jaime Sin Tierra – Lo que va a encandilar es el día

2002 – Discos Sin Tierra

Al sofoco que representaba el neoliberalismo de los años ’90 en el país, se le sumaba la frustración adicional de nuestra industria musical produciendo mayormente creaciones de poca contundencia sónica, confeccionadas para el consumo y descarte más masivo e inmediato. Este contexto provocó una reacción antítesis en la periferia, y pavimentó el camino para la gestación de una movida entera. Jaime Sin Tierra, junto a Suárez, fueron sus pioneros; un preludio sónico que definió la dirección que tomaría la contracara emergente en las décadas subsiguientes. La banda integrada por Nicolás Kramer, Juan Stewart y Javier Diz fue precisamente un punto de inflexión: hicieron todo antes, y lo hicieron mejor. Coqueteando con sus influencias de shoegaze y dream-pop, el momento cúspide de Jaime Sin Tierra vino de la mano de …Lo que Va a Encandilar Es el Día, una suerte de equivalente nacional de Loveless. En consonancia con la desilusión del recién entrado siglo XXI, el disco está teñido por un dejo de melancolía profunda, pero la principal virtud de sus autores es su aptitud para dotar a la obra de una inocencia juvenil, convirtiendo la tristeza en algo genuinamente dulce y hermoso. Es que cuando Kramer recomienda con su voz tan suave eso de no desanimarse, uno lo escucha acá y por unos minutos le hace caso. – Bartolomé Armentano

45. Kings of Convenience – Quiet is the New Loud

2001 – Source

Tras la publicación de un EP titulado Tom Tids Tale (1996), Eirik se centró en sus estudios universitarios de Psicología y Erlend Øye se trasladó a Inglaterra para probar fortuna en la escena rock de la capital británica. Años mas tarde regresó a su país y volvió a hacer equipo con Eirik para crear Kings Of Convenience. Es ahí cuando consiguen un contrato discográfico con Astralwerks, sello que editó el debut Quiet Is The New Loud, un álbum producido por Ken Nelson que incluía los singles “Winning A Battle, Losing The War” y “Toxic War”. En la portada de Quiet Is The New Loud aparece junto al dúo Ina Grung, modelo y novia de Eirik que volvió a mostrarse en su segundo álbum, Riot On Empty Street (2004). Si hicieran una encuesta entre los seguidores de Kings Of Convenience para ver cuál es su disco favorito, es muy probable que Quiet Is The New Loud resultara ganador ya que es el inicio y demuestra el camino escencial de la banda. El primer álbum del dúo fue también el que los hizo sonar fuera de su país, convirtiéndolos en abanderados de aquello que a principio de la década pasada se llamó New Acoustic Movement. Tiene sus momentos más destacados en “Singing Softy to Me” y “The Girl from Back Then“, que apuntan al bossa con tintes jazzeros. Canciones como “Summer on the Westhill” recuerdan el lado bossa por parte de Erlend quién en su ultimo disco de solista, Legao (2014) posee varias piezas con dichos aires. Por momentos suena sombrío o frívolo, pero igualmente cautivante, equilibrado y apacible. – Ricki Tassile

44. Scissor Sisters – Scissor Sisters

2004 – Polydor / Universal Motown Records

Con su disco debut, Scissor Sisters se configuraron a sí mismos como los máximos exponentes del revival glam de la primera mitad de la década de los 2000 y como la banda queer más cool y divertida del universo. Dándose a conocer con un cover en clave música disco del clásico de Pink Floyd, “Comfortably Numb“, dejaron en claro que su misión era derribar prejuicios y hacernos bailar con un álbum en el que se mezclan ecos del Elton John más radical de los ’70 y glam rock de Marc Bolan, con el electroclash de los 2000, a través de un filtro plagado de referencias a la cultura queer que iban desde El Mago de Oz a Paris is Burning. El encanto de este excelente disco debut reside en la forma con la que Scissor Sisters logró capturar la idea de rebeldía y libertad que caracteriza a la cultura LGBT con un mensaje profundo y directo pero transgresor, actuando como una carroza del orgullo gay irrumpiendo en el conservadurismo del mainstream. – Federico del Val

43. Coiffeur – No Es

2006 – Estamos Felices

En el 2006, Coiffeur lanzó su segundo álbum de estudio, No Es, consolidando con él su lugar en la escena independiente local. Expandiendo sobre las bases compositivas que había asentado en Primer Corte, el proyecto del excéntrico Guillermo Alonso ensambló una instrumentación más amplia para ornamentar su característica guitarra criolla: incorporó vientos, piano y hasta arreglos de cuerdas. Coiffeur dispone todos estos recursos en función de sus letras sutiles y maravillosas, cuyas narrativas logran decirlo todo en tan solo unas pocas palabras sugerentes. El resultado es un clásico moderno que encuentra su apogeo en la inolvidable sucesión “Vuelvas a Casa” / “Cataratas” / “Tan Atentos a que Nada“. Este LP puede estar titulado a partir de una refutación, pero cabe afirmar sin titubeos su puesto como una de las grandes ofertas nacionales de su década. – Bartolomé Armentano

42. Them Crooked Vultures – Them Crooked Vultures

2009 – Interscope / DGC

El todo no siempre supera a la suma de las partes… Ese es el karma de la mayoría de las superbandas. La historia es conocida, se repite siempre: tres o cuatro gigantes se juntan, los medios acompañan la previa haciendo señales de humo y cuando el disco sale nos encontramos con lugares comunes inconclusos y para nada originales (tipo partido amistoso que termina en empate 12-12 y no deja más que un puñado de gambetas exageradas). Ok. Si me lo permiten les digo que los Them Crooked Vultures son una de las excepciones de la regla. Aunque el encuentro entre Grohl, Homme y Jones (y nobleza obliga incluir al incomparable Alain Johannes) pueda leerse en clave recreativa, las canciones del disco tienen un giro auténtico y renovado que logra sintetizar la experiencia de cada integrante sin sonar a un copy-paste de lo que cada uno haya hecho antes (sin ir más lejos, el trabajo de Grohl en la batería es de los mejores desde Songs for the Deaf). El resultado: un disco de hard rock groovero, entre frenético y rabioso, plagado de guitarras y arreglos cancheros que se cruzan, fluyen, aceleran y se desvían por cortes y cambios de estructura que logran apostar por la riqueza sin resignar demasiado el equilibrio y el golpe de efecto que debe tener una buena canción rockera. Una de las joyitas mejores guardadas de la década. – Calamar Xig

41. Sonic Youth – Sonic Nurse

2004 – Goofin’ Records

Para aquellos que no están adentrados en la música de lo que fue el cuarteto de Nueva York, puede que este sea uno de los discos más fáciles de escuchar en comparación al material de tiempo atrás. Sonic Nurse se lanzó en junio de 2004 mediante el sello Geffen y fue el decimotercer trabajo de estudio de Sonic Youth y el antepenúltimo en la carrera de la banda antes de que se disolviera. Con la inconfundible mano de Thurston Moore en la producción, este fue un álbum bastante aclamado por la crítica y por los fans que continuaban sorprendiéndose y estando a gusto con la calidad del mismo. Sin descuidar el lado experimental y ruidoso, aquí encontraremos canciones y melodías para todos los gustos y podremos decir que hoy en día sigue siendo una influencia para muchísimas bandas alrededor del mundo. ¿Temas preferidos? “New Hampshire“, “Stones” y “Dripping Dream“. Florencia Garrido