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México, uno de los países más grandes de Latinoamérica, se trata de contrastes y micro-escenas; en cada estado de la República hay al menos diez puñados de comunidades musicales que proliferan bajo banderas de rock, pop, folk, metal, hardcore, jazz, electrónica y experimentación sonora; indagar en la oferta mexicana actual es sumergirse en una jungla donde no precisamente se trata de ir a lo más profundo, sino de prestar real atención a los alrededores.

El encanto de México es que, de norte a sur hay enormes movimientos de colectivos, sociedades y disqueras que dispensan de medios, festivales y promotoras en pro de una real independencia; haciendo a un lado toda la basura que se puede ver a simple vista, a continuación se presenta un listado de propuestas emergentes, inteligentes y trascendentes que, como decimos en México acerca de los tamales, hay ‘de chile, de dulce y de manteca’, es decir, para todos gustos:

1. Coyoli

La oferta de Oscar Coyoli hoy día permanece relativamente subterráneo en la Ciudad de México desde su aparición en el 2007, ya que su propia naturaleza artística tiende a convocar pocas pero selectas personas en los distintos espacios donde ‘interviene’ con su música; a veces cuarteto, a veces quinteto y a veces todo un ensamble con dos vocalistas, chelo, saxofón y acordeón, sus presentaciones van más hacia el performance que al concierto.

Con base de las guitarras del folk pero con un sonido que crece hasta algo más allá, con apenas un EP y un LP, unos lo llamarían experimentación y vanguardia, otros arte sonoro, pero lo que queda claro es que se tiene un compromiso por algo complejo y muy exquisito que trasciende disciplinas y a veces lo llevan a residencias artísticas y apoyo de fondos o becas; a veces guitarra bohemia, a veces pedalera noise, pero siempre ‘sonorizando’ sus ideas, sean proyecciones de vídeo o sus propias pinturas, Coyoli es un ‘bicho raro’ en México que pocos han tenido la suerte de ver pero de alguna manera siempre se habla de él.

2. Los Explosivos

Sucio y glorioso garaje de la Ciudad de México y un esencial del género en cuanto a oferta latinoamericana se refiere. Nacidos en el 2000 y con un puñado de lanzamientos editados bajo importantes disqueras del género como Get Hip y Slovenly Recordings, este cuarteto que no teme a jactarse de ser ‘La más grande, salvaje y primitiva banda de garage punk de Mexico’ es prueba de que de la cochera al escenario no solo se trata de sonar bien sino de organizarte, trabajar y tener claras tus metas.

Además de clubes y tugurios de todas partes de Asia y Europa, se han presentado en enormes masivos incluyendo la legendaria edición del 2010 del Funtastic Dracula Carnival en que destruyeron completamente el escenario representando a México al lado de Los Peyotes, Davila 666, Wau & Los Arrrghs!!! y los mismísimos Saicos.

3. Maniquí Lazer

Maniquí Lazer comenzó en el 2005 en Mexicalli, Baja California como un trío punk con versatilidad hacia la electrónica y el dance autodenominado “Lazer Punk”, pero en un rápido proceso que les valió lanzar 3 discos consecutivos en 3 años, su sonido se fue haciendo más y más complejo, al grado de parecer estar en busca de la autodestrucción incluyendo el formato en vivo, ya que haciendo a un lado el bajo y la batería, eventualmente optaron por la experimentación sonora detrás de únicamente una enorme consola.

La relevancia del trío en México no solo es sonora sino meritoria, ya que sentaron las bases de toda la escena y oferta electrónica contemporánea del norte de México sin comprometer su calidad o sus metas, al grado que ahora la ciudad de Mexicalli es la principal exportadora de beats de toda la república mexicana y a su vez, los integrantes de Maniquí Lazer se mantienen vigentes con sus actuales proyectos que igualmente exploran formatos, géneros y conceptos en pro de la variedad aunque nunca descartan aparecer y reaparecer como trío sin previo aviso.

4. Sonido Gallo Negro

Nueve cabezas piensan mejor que una, y si entre esas cabezas se encuentran integrantes de consagradas y logradas bandas de garage y surf mexicano como Telekrimen y Twin Tones, más el célebre ilustrador santacruceño, el Dr. Alderete, lo que se tiene es un psicodélico e imponente monstruo de cumbia que con apenas dos discos y unos cuantos años de haberse formado, ha puesto a bailar a todo el mundo.

Sonido Gallo Negro toma sus influencias de la chicha y la cumbia peruana de los 70’s que más evocativa a junglas amazónicas que a salones de baile, ha ganado notoriedad por su puesta en escena que involucra no solo a sus integrantes ataviados de oscuros monjes, sino un enorme ensamble de equipo análogo que incluye flauta y theremin, y proyecciones de ‘dibujo en vivo’ por parte de Alderete mientras suenan hipnotizantes percusiones de ‘cumbia salvaje’.

5. Terror Cósmico

Nico y Javier son guitarra y batería en un proyecto capitalino de pesada y densa música instrumental que apenas cuenta con un par de años pero ya ha girado el país y está por probar su suerte con Sudamérica; la velocidad en su ascensión se debe a la sapiencia de previas experiencias en la conspicua y multifacética industria del metal en México y sobre todo a la organización que les infiere ser parte de un colectivo de géneros extremos conocido como Los Grises.

Un debut titulado Muerte y Transfiguración (2013) evoca géneros como el stoner y post-rock, así como oscuras atmósferas como las de If These Trees Could Talk, Pelican y Russian Circles.

6. Troker

Si en México y el mundo hay un circuito totalmente menospreciado por medios y promotoras, es el jazz, pero entre todos los grupos que han sobresalido no solo de su natal Guadalajara sino de todo el país, este sexteto es de los pocos que han logrado inmiscuirse en festivales, revistas y medios tanto mexicanos como extranjeros por su moderna oferta de jazz rock que oscila en el acid, el funk y el hip-hop imposible darle la espalda.

Independientemente de las apariciones en Jazz al Parque, Wassermusik, o Glastonbury, su mayor logro en más de diez años de trayectoria es el generar el interés en México por todo un circuito de clubes y foros que ofrecen jazz alternativo y una faceta mucho más compleja e inventiva de la oferta contemporánea mexicana.

7. Tungas

‘La banda más trabajadora del punk en México’ se le ha llamado, y si bien no será la primera ni la última en organizar sus propias giras por Norte y Sudamérica, el compromiso y conexión que hay entre banda y audiencia genera siempre de los shows más enérgicos y sudorosos que puede haber en los confinados foros o enormes predios donde comparte escenario con otras bandas no precisamente punk rock sino hardcore, post hardcore y metalcore trascendiendo escenas, etiquetas y sectores.

Se han ganado su lugar y respeto en todo el país gracias a la honestidad y entrega de sus integrantes que, tras años de batallar con su propia economía, este 2014 lanzaron su LP debut Vamos Perdiendo el Corazón que tiene tanto influencias de punk en español tipo 2 Minutos y Bulldog, así como la escuela californiana de Descendents, NOFX y Bad Religion.

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