El siguiente listado contiene tan solo diez, de un número muchísimo mayor de bandas y artistas, que conforman la nueva escena de la música francesa. Una escena que le escapa a lo mainstream, ligado por estos días al hip-hop y a artistas como PNL, Booba y Orelsan. El listado en cuestión y los artistas citados, mantienen entre sí una cercanía y afinidad estética y sonora, entre las cuáles se observa una referencia constante hacia la chanson française, Serge Gainsbourg, France Gall, Michel Berger, Cerrone e inclusive al french touch. Son artistas que enmarcan de manera extraordinaria lo mejor de los últimos años de la música francesa para convertirlo en algo propio, contemporáneo y singular. En ese marco, lo que también se destaca es el desarrollo de aquellos más jóvenes (parte de la Generación C) que han tenido su primer acercamiento con la música mediante dispositivos tecnológicos u otros que han saltado al éxito definitivo vía YouTube. Entre estos artistas existe una connivencia, convivencia y nivel de colaboración y respeto tal, ante lo cual se puede hablar de una comunidad musical inclusive antes y más allá de la escena en cuestión.

The Blaze

De una lejana niñez rodeados de música clásica, a contar ya con treinta años y ser protagonistas de un 2017 intenso. Los primos Guillaume y Jonathan Alric, han convertido a The Blaze en uno de los puntos altos de la escena electrónica, no sólo con su música, sino además con el trabajo realizado en sus videoclips. Con el videoclip de “Territory“, ganaron en 2017 el Grand Prix en la categoría Film Craft en Cannes. Episodio clave que se tradujo en la posterior edición de un EP de 6 canciones con una fuerte presencia de dub, bass house y un hipnotismo que traspasa lo sonoro y desemboca en lo audiovisual. Combo letal y catálogo sutil, que nos ofrece entrar en trance y dejar de lado cualquier represión probable en nuestros cuerpos y en nuestra conciencia.

Corine

Inmersa en un universo de puro brillo y glamour, Corine cuenta con un primer EP llamado Fille de ta région y acaba de lanzar “Cocktail“, track que la mantiene en ese universo de época, dentro del cual se autoproclama como diva espectacular y sexy, fascinada por Madonna, Sophia Loren y Brigitte Bardot. Dice ser además una dama delirante, que llama a la liberación de la moral inspirándose en los personajes femeninos del cine de Godard y Truffaut, retratando la vida cotidiana y dándose el gusto de crear una oda de amor puro al chocolate, el protector solar y el ceviche como lo es “Pourquoi pourquoi“. El sonido de Corine es setentoso, new wave y nos traslada automáticamente al espíritu y a la pista de baile de Le Palace.

Her

Compañeros y amigos del secundario en Rennes, Simon Carpentier y Victor Solf, saltaron a escena en 2016 con “Quite Like” y “Five Minutes“, dos gemas en las que logran capturar el más fino y seductor R&B. De ahí en más, estos portadores de una sensibilidad única, han logrado una evolución notoria a lo largo de sus EPs de la mano de composiciones con una referencia constante y enmarcada hacia una representación femenina atravesada por sueños, encuentros amorosos y el propio desamor. En 2017 la banda sufrió la desaparición física de Simon, lo que se tradujo en posteriores shows en vivo que cobraron magnitud de auténticas demostraciones del poder de la música a la hora de conmover y generar todo tipo de sentimientos y espasmos en forma de baile en cuestión de 90 minutos. Presente y futuro: Un corte reciente llamado “Neighborhood“, la salida de su primer disco el 30 de marzo y un próximo show el 25 de Abril en L’Olympia.

L’imperatrice

Con un primer EP editado en 2012, se mantuvieron como banda instrumental (a excepción de algunas colaboraciones) hasta el año 2015, cuando toman la decisión de sumar una voz de manera estable. Actualmente, la voz de Florence genera una especie de cónclave reflexivo y encuentro humano, que junto a un bajo en primer plano y en clave funk/disco y momentos instrumentales de una sensibilidad melódica única, lo sumergen a uno en una especie de viaje sideral, reviviendo la llama de la discoteca francesa de los ’70 y ’80 y el french touch de los 90. En L’imperatrice hay variaciones y estructuras por doquier y un imaginario de glam sofocante. Con una maleta de sonidos y una armonía sonora apasionante, darán a conocer su primer disco Matahari el próximo 2 de marzo y brindarán una doble presentación en el Casino de Paris durante el mes de abril.

Lewis OfMan

Influenciado por la música italiana de los ’70, Serge Gainsbourg y Frank Ocean, el músico confiesa haber tenido a los 8 años su primer acercamiento con la creación musical, mediante el celular de su madre. El paso siguiente, jugar con el GarageBand, descubrir la batería y comprar su primer sintetizador (el que aparece en la portada de su EP Yo Bene). Hoy, con 20 años, ha sido capaz de aplicar con sutileza los que podrían ser considerados “beats electro kitsch”, ahondando en sintetizadores y melodías tan pegadizas, que lo convierten en la nueva sensación de la música francesa. Con total elegancia y simpleza, elabora tracks sin dejar de lado la cotidianidad parisina. Caso puntual el de enamorarse en un supermercado como en “Un amour au Super U” o una gema instrumental y balada de-amor-ideal-para-cualquier-domingo-de-lluvia como “Quand tu danses le dimanche“. Además de su propio trabajo y remixes de Lana Del Rey y The Pirouettes, su talento como productor es único, dejándolo en claro en Marée Basse, reciente disco de Vendredi Sur Mer.

Pépite

Quizás se trate de la banda con mayor poder de síntesis experimental dentro de esta nueva ola. Thomas y Edy se conocieron en una playa de la Bretaña francesa jugando al fútbol y cantando canciones de The Strokes. Hoy, ambos conforman este dúo creador de melodías capaces de embarcarnos en un viaje ultraromántico y sensorial. Cúmulo de sensaciones que se ven reflejados en Renassaince, EP de 4 canciones que sostiene ese ideario sonoro entre el pop y lo experimental, por parte de otra de las gemas de Microqlima (sello discográfico del que forman parte junto a Isaac Delusion y L’imperatrice). Elucubrado entre viajes y días en el estudio que poseen en las afueras de París, confiesan que Renaissance los aleja de esa especie de viaje nostálgico del primer EP y los acerca un poco más a la ciudad.

Petit Biscuit

La escena electrónica francesa cuenta con su nuevo mesías. Este adolescente, de nombre real Mehdi Benjelloun, deja en claro que no sólo juega con máquinas sino que es un músico excepcional. Comenzó con sus estudios de violonchelo a los 5 años y a los 12 realizó sus primeras composiciones. Sí, un músico de conservatorio e hijo de la electrónica que a nivel musical se mantiene en la línea de bandas como Bonobo, Flume y Disclosure y con 18 años, cuenta ya con un pretexto suficiente como para hablar de él y seguirlo en lo que vendrá. Presence es el nombre de su primer álbum, en el cual uno se encuentra con un estilo particular basado en la unión de melodías y la variación de texturas sonoras construidas a la perfección.

The Pirouettes

Portadores de un lenguaje 3.0, Lou y Victoria alternan entre un pop ultrameloso y momentos sublimes cercanos al trip hop. La inventiva se celebra, ya que de aquel furor en YouTube generado en su Annecy natal a este presente (ambos con 25 años e instalados en París), dejan de lado las posibles divisiones entre géneros en favor de una escritura y composición libre. Poseen canciones que recuerdan a La Femme e influencias que van desde Booba a France Gall y Michel Berger. Son víctimas de la misma adoración tanto por los ’80 como por el auto-tune, y eso en su obra, queda claro. Se trata de uno de los proyectos más celebrados actualmente, con letras pegadizas, matices extraños y composiciones poco convencionales.

Rone

Erwan Castex es su nombre real, artista único, que detrás de esos circulares y enormes lentes se tambalea entre una timidez inquietante y una actitud y sonrisa que denotan una especie de juventud eterna que lejos están de dejar en evidencia sus 37 años. Mirapolis es el nombre de su reciente disco, que cuenta con una portada a cargo de Michel Gondry, en la cual somos testigos de una ciudad retro-futurista, iluminada sólo por el destello de un enigmático, conocido aquí como el artista. Más allá de lo que demuestra la portada, el disco es extremadamente contemporáneo. En Mirapolis, Erwan tiene mucho para decir y lo hace con colaboraciones como la del rapero Saul Williams o Baxter Dury. Siempre electrónico, se trata de todas formas de un álbum sutilmente pop en su formato y una demostración plena de la rendición de la mente al cuerpo.

Vendredi Sur Mer

Charline Mignot es suiza y actualmente tiene 22 años, de los cuales lleva dos viviendo en París y tan sólo tres y medio con la música. Ella es la voz detrás de Vendredi Sur Mer. Proyecto en el que cada canción forma parte de un relato inmerso en un universo tan propio, que Marée Basse (su primer disco, producido por Lewis OfMan) puede ser considerado como una seguidilla de creaciones con bases magníficas y relatos con destellos de amor, sexo, miedo y juventud que se conjugan perfectamente en una marea de ritmos y sensaciones. Charline se autoproclama fan de The Pirouttes, considera a Jane Birkin un ícono y se identifica con Serge Gainsbourg a la hora de escribir sus canciones. Aunque algunos consideran que en sus letras hay algo de rap, la artista le escapa a eso y al hecho de reconocerse en el género electro-pop, sumergiéndose constantemente y dejando en claro su adoración hacia la estética de los años ’60 y ’70.