“Si algo puede fallar, va a fallar” reza una de las leyes de Murphy. Pero, por suerte para Alice Cooper, quien una vez casi muere ahorcado en vivo en uno de sus shows, esta máxima no siempre llega a concretarse.

Según le contó el cantante a Entertainment Weekly, el casi fatal incidente ocurrió en el Estadio Wembley en 1988 mientras intentaba un truco diseñado por el mago James Randi que consistía en elevarse sobre el escenario y que requería de tener a Cooper agarrado de un arnés que, a su vez, estaba sujeto a las vigas por un grueso alambre de piano.

Previamente, el nacido bajo el nombre de Vincent Damon Furnier había realizado el truco sin ningún problema hasta aquella noche en Inglaterra: “Todo tiene su límite por el desgaste y, después de hacer tantos shows, nunca pensé en cambiar el cable. Pensé que duraría para siempre”, contó el artista. Y continuó:

“El cable se rompe. Pude escuchar la cuerda golpear mi barbilla y en un instante eché la cabeza hacia atrás. Eso debe haber sido una fracción de segundo, porque si me hubiera atrapado la barbilla, habría sido un resultado diferente. Pasó sobre mi cuello y me provocó una buena quemadura. Caí al suelo y casi que me desmayé”.

Pese a la mala experiencia décadas atrás, el mítico músico de Detroit siguió realizando el truco noche tras noche y, al parecer, no tiene intenciones de dejar el factor “peligro” afuera de sus presentaciones: “Siempre quise eso en nuestro show: lo que están viendo podría ser la última noche de Alice Cooper”, sentenció.