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La llegada de Lee Ranaldo a nuestras tierras conformaba uno de los shows más esperados del año, ya que, luego del hiato en el que se encuentra su banda Sonic Youth, el guitarrista venía a presentar Between The Time and The Tides, el disco debut de su nuevo proyecto Lee Ranaldo & The Dust. Esto atrajo curiosos, conocedores y obsesivos, siendo estos últimos los que desencajaron al indagar insistemente por su historia pasada como si el evento principal, la presentación de su último opus artístico, fuese anecdótico.

De cualquier manera, al apagarse las luces y observar a los protagonistas en el escenario, los vestigios de épocas pasadas quedaron atrás. Pasar de una improvisación en la cual el noise lindaba con el ambient por segundos, para luego mutar a un rock de garage apostando al formato canción más tradicional, fue una clara evidencia de que Lee Ranaldo & The Dust poseen una propuesta sólida y calculada, la cual demuestra con creces que pueden valerse por sí mismos.

Por eso el grupo no duda en poner a prueba sus hits – “Off The Wall“, “Xtina As I Knew Her“, “Lost” – para que la audiencia entre en un éxtasis de devoción por Lee y el feedback entre músico y público crezca progresivamente. El trabajo de frontman de Ranaldo merece un párrafo aparte; el histórico músico relata sus andanzas en NY rodeado de bandas y artistas legendarios como Television o Patti Smith, se emociona hasta la risa cuando rememora sus amistades en su pueblo natal o trata de esperenzarnos con el triunfo del amor en un mundo condenado por el odio y la violencia. El cénit de la actuación fueron las crudas y viscerales improvisaciones noise, en donde Ranaldo y el multifacético Alan Licht se aventuraban en una comunión de disonancias en donde las guitarras perdían sus cuerdas mientras eran mutiladas por un arco o cualquier implemento que ofrezca el mejor resultado sonoro. Todo esto mientras Steve Shelley atacaba con solidez y un dinamismo envidiable a su kit de batería dejando el camino ideal para que Tim Luntzel – bajista que lucía una remera de Pescado Rabioso – termine de formar una base que le otorgaba a The Dust una identidad particular; esa identidad que hace que los covers de Talking Heads y Neil Young – “Thanks For Sending Me an Angel” y “Revolution Blues”, respectivamente – se amolden perfecto a la suciedad de la banda y sean parte de un setlist impecable en donde, como adelanto, pudimos escuchar una nueva canción que formará parte del nuevo disco del grupo a editarse en Octubre. No fue una sorpresa que el novedoso tema siguiera la línea de sus predecesores, es más, resultó comfortable poder apreciar el desarrollo de un conjunto que se especializa en componer buenas canciones de rock.

A la salida del concierto Lee Ranaldo se tomó el tiempo que hizo falta para conversar con sus fans, firmarles autógrafos o sacarse fotos con ellos. Son pequeños gestos como éste en donde se aprecia la verdadera concepción de un músico humilde en el cual su obra refleja de manera exacta su forma de ser artística en base a honestidad, crudeza e innovación siempre a la orden de lo que su interior le dicte para dejar de lado acuerdos o convenios musicales.