El ingenio y el talento hacen posibles que una persona pueda hacer música aún sin contar con los instrumentos que rápidamente se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en el cuarto arte.

Testimonio de esto dan dos talentosisimos músicos callejeros cuyos nombres no trascendieron, pero que derrochan las dos cualidades mencionadas al comienzo, ya que re interpretan canciones famosas con copas de agua.

En el primero de los casos, un artista en Venecia lograr llevar a cabo una versión del tema principal de las películas de Harry Potter. En el otro, otro superdotado de la música hace emocionar a quienes recorren las calles de Austria al compás de “Hallelujah”, la canción que el canadiense Leonard Cohen lanzó en diciembre de 1984.

Sin lugar a dudas, dos genios que nos recuerdan que no hay límites para la expresión artística.