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Que el punk rock nacional fue cambiando su forma desde sus inicios no hay dudas. La necesidad de resistencia entre las generaciones le permitió el uso de otros lenguajes, armar otro camino pero sin borrar la huella. Hoy el punk rock se encuentra ramificado en varias cuestiones, algunos de sus referentes siguen en pie y otras bandas agitando el estandarte fiel al estilo original. Pero también hay otras marcas en músicos referentes de esta generación, que no se le puede discutir el haber bebido del mismo vaso de vino. Por un lado tenemos a Santiago Motorizado haciendo “Alguien como yo” de Embajada Boliviana, también Los Espíritus con “Pelea callejera” de 2 Minutos y a Mi amigo invencible con una extraña canción de sus comienzos llamada “Ajeno (con fragmentos de Ricky Espinosa)”. El punk puede cambiar de nombre y de forma, pero nunca morir, porque dejó una marca inquebrantable en quienes disfrutaban de aquella escena que hizo de nuestro punk, un sello como punk argentino, con sus propios gritos y un estilo particular.

Cuando creías que habías escuchado los covers más variados, sale un disco como éste para dejarte callado. Si creíste que el punk rock se había quedado solamente en el castellano, salen canciones de Flema, Embajada Boliviana, 2 Minutos, pero todas en inglés. A estos grupos también se le suman otros que también agitaron el frasco de pies a cabeza con pogo, smash y slam; sonidos como los de Cadena Perpetua, Superuva, Mal Momento y Expulsados, sin olvidar obviamente, a sus fundadores: Los Violadores. Todas estas bandas son homenajeadas en un nuevo compilado Invasión que se llama Play Punk For Me Argentina – Vol. I. Está compuesto por trece canciones interpretadas por distintos músicos y con participaciones de músicos de Los Violadores y Smitten, entre otros.

El primer compilado de Invasión fue Invasión 88, editado en 1988 y que fue una especie de debut para varias bandas que comenzarían a remarcar los límites del punk cuando se estaban generando sus inicios en Argentina. Muchas de las bandas luego se disolvieron con el tiempo, pero otras como Attaque 77 y Flema, continuaron con una larga trayectoria hasta hoy, donde ambas bandas sin su vocalista, siguen en actividad bajo el mismo nombre. Luego, una década después, apareció Invasión 99 y entraron al compilado Sin Ley, 2 minutos, Mal Momento, Cadena Perpetua, Doble Fuerza, Expulsados, por nombrar algunas. Bandas que no estaban debutando en la escena, sino más bien que ésta ya les pertenecía. Estos discos le sirvieron al punk para marcarse como un grupo que superaba la idea de bandas. Si bien había muchas y bastante variadas, la luz al fondo del pasillo que perseguían como generación era la misma para todas. Todas las bandas trabajaban de una forma similar, el punk siempre se caracterizó de ser independiente y de hacer todo a pulmón, haciendo que el punk nacional cambie de idioma pero no así su impronta de ir en contra de las grandes discográficas. El punk no cagó el sistema pero al menos lo intentó y en ese intento queda encendido el fuego entre las cenizas dispuesto a volver a arder para cuando alguien quiera tirar un poco de kerosene.

Pero ahora esta nueva edición de un disco Invasión cambia los parámetros completamente y hace una apuesta frontal. La premisa de que el punk puede variar su forma acá se acentúa y nos encontramos con canciones que van por otro lado, buscando versiones de hoy a los himnos de ayer. “Más feliz que la mierda” de Flema no con una intro con el bajo, sino una especie de riff country hace la transformación en “Happier than shit”. No pasa nada, en cualquier idioma, Flema nos hace felices. También hay una versión de “Caigo en un pozo”, canción del proyecto solista de Ricky Espinosa; con esto se sigue manteniendo al cantante de Flema, como una de las figuras máximas del punk rock nacional. En toda Invasión, Ricky Espinosa tuvo su lugar, ya sea con Flema, Flemita o Vida Espinosa. Su personalidad carismática y agresiva lo hizo emblema de una generación que con unos sucios tres tonos dejó la pisada por siempre fresca.

Entre las canciones también está “Piñas van, piñas vienen”, versión que no se aleja tanto de la original en cuanto al estilo, pero la voz del Mosca y la crudeza de 2 Minutos son difíciles de igualar. Esta canción se perfila como una lectura distinta hasta en el punto de rendirle homenaje al boxeo, pero no ya a Nicolino Locche, ni a Carlos Monzón, sino que a Tyson y Muhammad Ali. La propuesta era hacer algo diferente para seguir sumando a una resistencia frente a la muerte. Este sonido es más parecido a The Clash que a los Ramones, versiones que están más prolijas, sin la suciedad del punk argentino que le da tanta originalidad. Lo que sigue en pie es la historia, porque no dejan de ser canciones de quienes levantaron el puño a lo más alto, pero desde lo más bajo. Lo prolífero del punk es saberse establecer y hacerse su lugar, sin importar el año, ni el idioma.

El disco se publicó en julio y este es el primero de los tres volúmenes que tendrá. Escuchar la versión de “Pedro y Juan” de Embajada Boliviana en inglés, le enciende la chispa a cualquier aficionado al punk rock para que se ilusione con que cualquier cosa pueda pasar. Hay que saber esperar y nunca olvidar que punks not dead.

Podés escuchar el disco a continuación: