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El 10 de enero fue uno de los días más tristes para el rock: murió David Bowie, víctima de un cáncer que databa de 18 meses. Las redes sociales estallaron, se colmaron de videos de todas sus épocas, de gifs, despedidas y homenajes, todo, todo era Bowie. Una de los aspectos más impresionantes fue cómo tan distintos sectores de la cultura lo veneraban y lo consideraban fundamental: la música, por supuesto, reclamado desde el rock, el glam y el pop; el ámbito de la moda lo erige como uno de los fundadores más rupturistas de distintas tendencias e inspiración para grandes firmas y diseñadores como Givenchy, Prada, Miu Miu, Gucci, Jean Paul Gaultier, Emilio Pucci, también siendo icónico en grandes tapas de Vogue representado por Kate Moss.

Por su parte, el cine también tiene razones para extrañar al duque blanco, ya que, si bien sus películas fundamentales son sólo algunas, sus participaciones como actor y en soundtracks son prolíficas. Desde “Changesen Shrek 2 a “Heroes” en la triunfal escena de The Perks of Being a Wallflower, las canciones de Bowie han sido elegidas por infinitos directores, de épocas disímiles para inmortalizar bellas escenas. No sólo eso sino que David también formó parte del cine como actor: principalmente en la icónica Labyrinth o The Man Who Fell to Earth, pero también en memorables films como The Last Temptation of Christ de Martin Scorsese, donde lo vemos a cargo del papel de Poncio Pilatos, o en la histriónica Zoolander, oficiando de juez de pasarela, en la biopic Basquiat interpretando nada más y nada menos a que a Andy Warhol, siendo uno de las mejores interpretaciones de este artista en el cine. También formó parte del policial de culto Twin Peaks: Fire Walk With Me dirigido por David Lynch en 1992.

A continuación nos detenemos en sus films más importantes:

The Man Who Fell To Earth (1976)

Su primer papel oficial en un largometraje. Corría el año 1976 y el director inglés Nicolas Roeg le otorgó un personaje que simbolizó mucho de aquel misticismo que rodeó a la figura del duque blanco, en especial cuando desde la nostalgia afirmamos que Bowie era de otro planeta. El film relata la historia de Thomas Newton, un alienígena que aterriza en la Tierra en busca de agua para la supervivencia de su propio planeta y que sucumbe a mucho de los vicios terrenales. Con una elegancia y una fisonomía hechas a medida para el papel, Bowie ofrece una actuación sublime en una película intimista que le da el espacio suficiente para jugar con esa apariencia ambigua y distante que tan bien supieron explotar junto a Roeg. Fue a partir de este film que crearía su ultimo alter ego, The Thin White Duke y se reinventaría con Station to Station, tal vez su mejor disco.

The Hunger (1983)

Con el gran Tony Scott detrás de las cámaras, The Hunger se conforma desde 1983 como una de las mejores películas de terror (y de culto) de la historia. Scott narra la historia de un oscuro triángulo amoroso entre una pareja de vampiros conformada por Bowie, Catherine Deneuve, y una mortal interpretada por Susan Sarandon. Narrada de una forma perfeccionista, la película presenta una estética gótica con una fotografía y un diseño de vestuario que remiten al nuevo romanticismo que surgió en la década de los ’80. Bowie interpreta a un vampiro moribundo y en decadencia con una fragilidad que contrastaba con el fenómeno de masas en el que se había convertido durante la etapa “Let´s Dance”. Para la historia queda la secuencia de créditos inicial en la que vemos a la pareja protagonista bailando en la discoteca más dark de la tierra al ritmo apabullante de “Bela Lugosi is Dead“, seleccionando a sus próximas victimas mientras los mismos Bauhaus realizan un cameo tocando en vivo.

Labyrinth (1986)

Tal vez la más recordada por aquellos que nos criamos en la cultura del videoclub y para muchos, nuestro primer acercamiento al icono. En Labyrinth, Bowie representa al extravagante pero adorable villano Jareth, The Globin King que tanto nos asustó y fascinó en partes iguales durante nuestra infancia. Inolvidable por el volumen exagerado de su cabello y su vestimenta andrógina, interpreta al malvado personaje que arrastra a una tierra desconocida y surreal a Sarah (interpretada por una adolescente Jennifer Connelly) en busca de su hermano menor. 20 años después, el film exuda nostalgia y ya forma parte del imaginario popular. A destacar el aporte de Bowie a la banda sonora con la canción “As the World Falls Down”.

Introducción por Julieta Aiello, reseñas por Federico del Val