A partir del auge del movimiento #MeToo en la industria del entretenimiento se ha comenzado a destapar una especie de “olla podrida” que ha involucrado a muchas personalidades y ha dejado en evidencia las prácticas abusivas que hasta el momento imperaban y que eran como un secreto a voces.

Quizá el personaje sobre el cual más hemos conocido testimonios es Harvey Weinstein, un afamado productor de la escena hollywoodense. Y es que ya son en total más de 80 las mujeres que declararon en contra suyo, detallando sus perversas conductas. Dentro de ellas podemos nombrar a Uma Thurman, Angelina Jolie, Salma HayekGwyneth Paltrow, Ashley Judd y Kate Beckinsale, entre muchas otras más.

Pues bien, por estos días ha trascendido que Weinstein ha reconocido de manera oficial algunos de los comportamientos que se les imputando, como por ejemplo, el de ofrecer trabajo a actrices a cambio de relaciones sexuales con él. En una entrevista con el medio The Spectator, admitió:

“Ofrecí trabajos a actrices a cambio de sexo, pero eso lo hacen todos – todavía lo hacen”.

Resulta entonces bastante inquietante su confesión, puesto que por una parte demuestra que no le parecía inusual o inapropiado el hacer aquello, así como hace referencia a que se trata de una práctica muy extendida aún hoy.

Durante su diálogo con la prensa, el magnate comentó que entre las artistas a quienes les hizo ese tipo de ofrecimientos se encuentran Asia Argento, directora y actriz, hija de Dario Argento y ex pareja del recientemente fallecido chef Anthony Bourdain; así como también Ross McGowan, parte del elenco de Charmed.

Lo cierto es que la justificación esgrimida por Weinstein para explicar sus acciones resulta bastante ridícula, puesto que busca escudarse en su origen étnico y en su falta de atractivo físico:

“Soy judío, nací pobre y feo. Tuve que pelear toda mi vida para alcanzar a obtener lo que conseguí”.

De cualquier manera, sabemos que en estos meses, además enfrentar procesos legales a causa de las múltiples denuncias por acoso y abuso sexual en su contra, Harvey fue despedido de su propia compañía y se declaró en bancarrota.