Foto: Paul Harris

En general, nos gusta pensar en la internet como un invento milagroso y entretenido que, sin dudas, nos ha cambiado para siempre, sobre todo en cuanto a nuestro modo de comunicarnos.

A pesar de lo anterior, y de las numerosas bondades que tiene este recurso tecnológico, también es preciso reconocer la otra cara de moneda, lo cual tiene que ver con los fenómenos nocivos que se han propagado gracias a este medio virtual, y sus efectos directos en el mundo “real”.

Así las cosas, hay entonces pros y contras respecto del periodismo digital, por ejemplo. Lo cierto es que siempre suelen existir visionarios capaces de advertir tendencias futuras, como lo hizo George Orwell con el asunto de la vigilancia estatal por medio de su gran obra literaria consignada en la novela 1984.

Respecto de los efectos contraproducentes del fácil acceso a internet y la llamada democratización de la información, esto fue lo que el periodista y escritor Hunter S. Thompson advirtió durante una entrevista que data de 1997:

“Pues no lo sé, existe una línea entre democratizar al periodismo y hacer que cualquier persona sea un periodista. De todos modos, no podés creer realmente en lo que leés en los diarios, aunque por lo menos hay un espectro de confiabilidad. Quizá [el periodismo] se está convirtiendo en algo similar a los talk shows de TV o los tabloides, donde cualquier cosa es aceptable mientras sea interesante”.

Lo anteriormente expuesto puede explicar el origen de las fake news (noticias falsas) que también se conocen hoy con el término clickbait, que tienen alto nivel de viralización, o al menos uno mucho mayor que el de mucha información verídica pero con menos enganche.

Thompson además aborda el conocido afán por los “15 minutos de fama” que supo predecir Andy Warhol en décadas pasadas, y comentó cómo esa motivación es capaz de obsesionar a buena parte de la población en países como los Estados Unidos:

“Las personas hacen lo que sea para salir en la TV… No existís si no estás en ella. Es un proceso de validación”.

Thompson reconoce que, como los tiempos van cambiando, muchísima gente deseará luego protagonizar titulares en medios de comunicación virtual. Tal teoría la podemos actualizar comentando que ahora directamente el anhelo de muchos convertirse en el centro de atención de las redes sociales.

Según el citado periodista, esa intención ha acompañado desde hace mucho a la raza humana y se expresa de diversas maneras acorde con cada etapa. Brinda como ejemplo de ello las acciones de soldados norteamericanos durante la segunda guerra mundial, ya que solían dibujar en paredes de las ciudades lejanas en donde peleaban frases como Kilroy estuvo aquí.

Su conclusión sobre el asunto, que parece más psicológica que comunicacional, es la siguiente:

“Toda la historia de la humanidad es sólo el esfuerzo de personas, escritores, de escribir su nombre en el gran muro”.

Lo cierto es que, pese a que internet es un invento cuya influencia resulta infinitamente compleja, estas reflexiones pueden ayudarnos a reconocer ciertos aspectos de nuestra intricada naturaleza como animales racionales y echan luz sobre problemáticas propias de la era posmoderna. Lo más interesante de todo es que se trata de un análisis previo a la llegada de los smartphones, redes como Facebook y la arrasadora expansión de plataformas como Google.