Foto: Ethan Miller/Getty Images
Foto: Ethan Miller/Getty Images

Mary Forsberg, ex esposa de Scott Weiland y madre de sus dos hijos, publicó una carta abierta en Rolling Stone en la que agradece los mensajes de apoyo y los buenos recuerdos de Weiland, pero también solicita que no se glorifique su muerte.

Fue el pasado viernes que se conoció la noticia de la muerte de Scott Weiland, cantante de Stone Temple Pilots y Velvet Revolver, cuya vida estuvo sumergida por los excesos. El artista fue encontrado sin vida en el colectivo del tour de su banda actual, The Wildabouts, en un desenlace trágico que despertó las condolencias de todo el mundo del rock. Tenía 48 años.

A continuación pueden leer la carta que escribió Mary Forsberg:

“3 de diciembre de 2015 no es el día que Scott Weiland murió. Es el día oficial para llorarle, y fue el último día que se puso delante de un micrófono para su beneficio financiero o disfrute de los demás. El derrame de pésames y oraciones que se ofrecen a nuestros hijos (Noah y Lucy) han sido abrumadores, apreciados e incluso reconfortante. Pero la verdad, es que como otros niños, perdieron a su padre hace muchos años. Lo que verdaderamente perdieron el 3 de diciembre fue la esperanza.

No queremos menospreciar su increíble talento o su capacidad de iluminar cualquier escenario; incluso muchas personas han sido lo suficientemente amables para alabar su don, pero en algún momento, alguien tenía que señalar que sí, esto se veía venir, pues era un hombre paranoico que no podía recordar sus propias letras, y que fue fotografiado con sus hijos unas cuantas veces en 15 años de paternidad.

Escribir el libro Fall To Pieces: A Memoir Of Drugs, Rock N’ Roll, And Mental Illness me dolió, pero lo hice porque pensé que era lo mejor para Noah y Lucy. Sabía que algún día verían de todo lo que yo había estado tratando de protegerlos, y que con el tiempo serían lo suficientemente valientes para decir: “Que desastre era nuestro padre”.

Incluso después de que Scott y yo nos separamos, pasé incontables horas tratando de calmar sus ataques paranoicos, empujándolo a la ducha y llenándolo de café, para que estuviera consciente a la hora de dar un concierto o asistir a los concursos de talentos de Noah, o musicales de Lucy. Esos encuentros cortos fueron mis intentos de dar a los niños un sentimiento de normalidad con su papá, pero a menudo se convirtió en algo de miedo e incomodidad para ellos. Pasar tantos años inmersos en las múltiples enfermedades de Scott me llevaron a mi propia depresión; llegó un punto que yo estaba diagnosticada como bipolar, temí que lo mismo ocurriera con los niños. Hubo momentos en que los Servicios de Protección Infantil no le permitieron estar a solas con ellos.

Cuando Scott decidió pasar a otra relación, yo esperaba creciera. A menudo le había animado a salir con una chica “normal”, una mujer que también era una madre, alguien que tuviera la energía que yo no tenía para amarlo. En cambio, cuando se volvió a casar, olvidó a los niños, ellos no fueron invitados a su boda, los cheques de manutención a menudo nunca llegaron. En muchas ocasiones se negó a que los niños participaran en la víspera de Navidad porque él era ateo. Ellos nunca han puesto un pie en su casa, y no pueden recordar la última vez que lo vieron en el Día del Padre. No comparto esto con ustedes para emitir sentencia, lo hago porque lo más apropiado es saber lo que un hijo siente. Si usted tiene hijos, por favor, reconózcalos. Ofrezca acompañarlos al baile de padre e hija, o enséñeles a lanzar una pelota de fútbol.

Este es el paso final a nuestro largo adiós a Scott. En los últimos años pude oír su tristeza y confusión cuando él me llamaba a altas horas de la noche, a menudo llorando por su incapacidad de separarse de las personas negativas y de las malas decisiones. Estamos enojados y tristes por esta pérdida, pero estamos más devastados que él haya optado por renunciar.

Noah y Lucy nunca buscaron la perfección en su papá. Ellos sólo mantenían la esperanza con un poco de esfuerzo. Si eres padre, lo único que le pido es que intentes un poco más, no te rindas. El progreso, no la perfección, es lo que sus hijos están esperando. Nuestra esperanza para Scott ha muerto, pero sigue habiendo esperanza para los demás. Elijamos no glorificar una tragedia con la charla del rock and roll y los demonios que, por cierto, no tienen nada que ver con él. No compres la deprimente playera donde aparezca él con la leyenda “1967-2015”, utiliza ese dinero para llevar a un niño a un juego de béisbol o cómprale un helado.”