La visita de Radiohead al país nos trae una enorme sorpresa que no puede pasar desapercibida, una extraña joya que no se ha presentado en vivo tantas veces por su particular formación y eso le da otra vuelta de tuerca al misticismo que gira alrededor de Junun. Este proyecto tiene un flechazo directo con Radiohead, ya que Jonny Greenwood participa con todo su ingenio y vamos a poder verlo dos veces sobre el escenario, haciendo música totalmente diferente. Como alguna vez lo hizo George Harrison, el guitarrista de Radiohead también viajó a la India y se sintió atravesado por su cultura musical. Junun es un experimento multicultural que atraviesa los tiempos y ata a la modernidad con lo clásico.

Shyne Ben Tzur es un compositor israelí que se enamoró de la música india y se mudó al país para estudiar a fondo cada rasgo. Un día recibió las felicitaciones de Jonny Greenwood que lo había escuchado y él obviamente conocía a Radiohead, entonces se sintió atraído por la idea de trabajar juntos. Junun es el nombre del segundo disco de Ben Tzur, grabado en una especie de templo del siglo XV en la ciudad de Jodhpur y por si Greenwood ya no es demasiado, cuenta con un grupo de músicos de la región llamado The Rajasthan Express, conformado por más de quince personas. El disco está producido por Nigel Godrich, productor de Radiohead, y existe un registro documental de la grabación del disco, dirigido por Paul Thomas Anderson, amigo fiel del guitarrista británico. Greenwood trabajó haciendo la música en varias de las películas de Anderson y Anderson en algunos videos de la banda.

Junun tiene un sonido muy particular para el oído occidental, ya que pocas veces se llevó a cabo ese intercambio sonoro con Oriente. Pero Junun es una apuesta a fondo y no sólo un pequeño detalle escondido en una canción, sino en toda la propuesta. Es la experimentación de mezclar una especie de acercamiento a la iluminación con el mundo de las máquinas.

En esta particular agrupación suenan los más variados sonidos, desde distintos tipos de percusiones, más específicamente tambores como el dholak y nagara, hasta otra percusión más clásica. También tienen cuerdas muy particulares como el saragi, que es algo parecido a un violín (sólo por cómo se lo toca), también la kamaicha que es más pequeña en tamaño. Luego una tormenta de vientos, trompetas que marcan las ascendencias del ritmo y una combinación de voces increíbles, que van en espiral construyendo una escalera. En las letras se mezclan distintas lenguas como el hebreo, el hindi y urdu. Shye Ben Tzur es la voz principal, toca la flauta y a la vez es un director orquestal, es quien hace que la lluvia y la arena vayan a las profundidades de la tormenta, cada estruendo, cada corte, sean puntos primordiales en la partitura. Pero el giro fundamental lo da la inclusión de Jonny Greenwood, quien toca por momentos la guitarra y por otros el bajo, nunca nada que resalte, sino más bien adornos que van por el fondo con destellos fugaces. Su participación varía tanto que experimenta el uso de sintetizadores modernos y computadoras para alterar un sonido cultural antiguo que le es ajeno, pero también toca las ondas Martenot, un instrumento electrónico muy viejo y particular que se usa bastante en la música experimental. El salto de una nota aguda a una grave no omite lo que hay adentro sino que lo arrastra. Roza todo lo que hay en el medio entre la luz del relámpago y la explosión del trueno.

La última visita de Radiohead fue en el año 2009 y ahora nos da este regalo de poder apreciar un sonido que parece lejano, pero que quizás no lo es tanto. La canción con la que abre el álbum parece inmeditamente Radiohead hasta que se mezcla con los vientos del Oriente. Pero justamente en ese cruce es donde está puesto el foco de apreciamiento, esa flor diferente que se llama Junun, que hace de esta nueva llegada de Radiohead, un evento que nunca se van a olvidar esas miles de personas que agotaron todas las entradas varios meses antes del recital.