No son nada agradables las más recientes noticias sobre Maynard James Keenan, conocido como líder y vocalista de bandas de metal como Tool y A Perfect Circle. Lo que ha trascendido por estos días es que el citado músico fue señalado de cometer abuso sexual en una menor de edad durante una de sus giras en el año 2000.

El testimonio que ya le ha dado la vuelta al mundo fue compartido desde una cuenta de Twitter que lleva por nombre “Yo tenía 17, él 36”. Por medio de una serie de mensajes bastante detallados, la autora de los mismos narra cómo Keenan consiguió forzarla a mantener relaciones sexuales en las que era clara la falta de consentimiento de ella. Otro aspecto bastante fuerte de su historia es el hecho de que, según lo contado en esa serie de publicaciones, Maynard habría tomado ventaja de su estatus como estrella de rock e incluso se intuye cierta complicidad por parte de parte de su staff de entonces. El relato completo traducido vendría a ser el siguiente:

“Respiración profunda. Debo contar desde el anonimato esta historia porque traté de hacerlo desde mi cuenta real y no pude dar el nombre directamente por temor, así que borré los tweets. Aquí va: yo tenía 17 años y él tenía 36 años. Fui a ver A Perfect Circle y Nine Inch Nails en el año 2000 junto a mi novio de secundaria. Dejaré la ciudad en un intento por protegerme. Esperamos ese show todo el año, ya que los dos éramos grandes admiradores, adolescentes obsesionados con buena música.

Estábamos en primera fila y mi novio me abrazaba. La banda comenzó. Maynard me notó entre la multitud. No es que importara mucho lo que vestía, pero llevaba una camiseta sin mangas de NIN y pantalones anchos con botas de combate de suela plana. Maynard me vio y arrojó una botella de agua en mi dirección. Un hombre a mi lado la atrapó. Mi novio y yo nos reímos y pensamos que eso había sido genial. Minutos después, una mujer rubia, robusta, blanca, se nos acercó. Me miró y me preguntó: ‘¿Queres conocer a la banda?’. Le contesté: ‘¿Puedo ir con mi novio?’. La mujer corpulenta respondió: ‘Sólo tengo un pase. Podes conocerlos ahora si querés’. Le dije a mi novio que lo vería en unos minutos y la seguí a los camerinos. Ella me llevó de vuelta a la zona VIP y nunca la volví a ver.

Maynard estaba sentado en una mesa de picnic y me estaba observando. NIN aún no había salido al escenario, así que pensé que tenía suficiente tiempo para conseguir un autógrafo y regresar al recital, con mi novio. Como no tenía una hoja de papel, le pedí a Maynard que firmara mi mano. Estaba lista para regresar a donde mi pareja. NIN estaba comenzando y no pretendía perderme su show, pero Maynard continuó conversando. Me preguntó cuántos años tenía. Le contesté: ‘Tengo 17 años’. Luego me dijo: ‘No puedo hablar con vos aquí, vamos a ver una película’ y me alejó de todos y fuimos hacia un bus de la gira. Me llevó a una cama en la parte trasera del vehículo y cerró la puerta. Puso ‘Pánico y Locura en Las Vegas’. Decidí ver algunos minutos y siquiera tener una historia rara para contarle a mi novio más tarde. Sí, los jóvenes de 17 años pueden ser así de ingenuos. Ese es el motivo por el que los hombres adultos se dirigen a las adolescentes.

Él empezó a frotar mi cuello. En dicho punto guardé silencio. Comentó sobre la película, Johnny Depp, y Hunter S. Thompson, mientras comenzaba a sacarse sus pantalones. Todo lo que pude hacer fue sentarme ahí, mirando la película, paralizada. Me congelé, así que él debió mover mi cuerpo a la posición del misionero. Me quitó mis pantalones. Se ‘forzó a sí mismo’ porque no hubo ningún intento de ‘calentamiento previo’. Menciono eso porque no se trataba de tener sexo conmigo. Se trataba de violarme tan rápido como podía. Penetró mi vagina sin condón, moviéndose con rapidez, mientras yo estaba allí congelada y sumida en un aturdido silencio. Si sueno indiferente es porque ha pasado mucho desde entonces y he tratado de eliminar todo tipo de miedo o vergüenza derivados de una violación. No hubo consentimiento. Yo no estaba drogada, estaba sobria. Él no me sedujo, me forzó, se aprovechó rápidamente de mi estado de parálisis. Me tomó años procesar sus actos.

Eyaculó sobre mi torso y no me limpió. Había manchas en la parte superior de mi remera cuando salí. No me acuerdo de los minutos siguientes, pero sí recuerdo esto: mi novio estaba aguardando por mí en la entrada donde me habían llevado. Su cara estaba llena de preocupación. No quería alterarlo, así que no le conté nada.

Estoy segura de que esto no suena como una violación. Estoy narrando mi historia porque en el año 2000 el diálogo sobre el consentimiento no existía, por lo menos no en mi escuela. El límite de edad para tener sexo legal en mi Estado es de 16 años. Por suerte para él, en eso se salvó por 1 año. Han transcurrido 18 años y todavía estoy trabajando en el trauma de ese ataque. #MeToo y #TimesUp han sido una revelación para mí. Espero que todos tengan la oportunidad de curarse. Espero poder sanar yo. Quizá compartir tu historia es parte del proceso de curación de las víctimas de asalto sexual. Lo mantuve en silencio durante años porque sabía que su legión de seguidores no iba a creerme. Como él eligió no utilizar condón cuando me violó, además me contagió de una cepa del virus del papiloma humano, que por suerte no era del tipo canceroso.

Después de un tiempo, escuché de parte de un amigo que él hacía eso en cada ciudad, en cada recital. Prefería a las chicas menores (o lo más cerca posible de ser menor de edad). Es posible que lo mismo le haya pasado a muchas niñas menores a manos de este mismo hombre. Una advertencia para Maynard James Keenan y todos los tipos como él: dejen tranquilas a las menores de edad. No se aprovechen de la bondad y la confianza de una chica. Ella merece mantener su confianza propia y felicidad para siempre”.

En todo caso, y hasta estos momentos, Keenan no se ha pronunciado públicamente con relación a estos graves señalamientos. Tampoco parece quedar claro si se emprendieron o iniciarán acciones judiciales por esta situación. Esperamos de cualquier forma que crezca la conciencia sobre las acciones que implican violencia sexual, y que el respeto a la integridad de otros comience a ser tomado más en serio después de que cada vez más se hablan estos preocupantes temas de los cuales la escena del rock no se encuentra para nada exenta.