Cuando los Varchetti solicitaron un delivery de pizza, seguro que no se esperaran que les entregaran algo que eso más al momento de recibir su pedido del restaurante Hungry Howie. Lo cierto es que el joven repartidor en cuestión, llamado Bryce Dudal, de 18 años, le preguntó a la familia de aquella casa lo siguiente tras haberles llevado la caja de pizza:

“Ese es un bello piano, ¿Puedo verlo?”.

Entonces los Varchetti accedieron, al tiempo que reconocieron que casi nunca se toca ese instrumento en su hogar, y con gusto permitieron que Bryce interpretara para ellos algunas melodías.

El talentoso chico entonces tocó con gracia y destreza el tercer movimiento de  la sonata “Moonlight del famosísimo Ludwig van Beethoven. Ante esa actuación, la familia entera quedó muy conmovida. Y eso incluye a hijo de los Varchetti, de apenas 10 años, quien dejó de jugar al Fornite con un amigo suyo para acercarse a escucharlo.

Según consta en un diálogo con el diario Washington Post sobre este peculiar suceso, Julie, otra integrante de la familia, comentó que había sido espectacular y que los había tomado por sorpresa. Como Dudal tocó sin partitura, resulta aún más inesperado que tuviese una puesta en escena tan impecable al tener en cuenta que debió hacerlo de memoria. De manera que, tras la publicación de un video en su perfil de Facebook, Julie recibió muchísimos comentarios que viralizaron la noticia, razón por la cual los medios contactaron al músico adolescente y a los Varchetti.

Al ser interrogado sobre esa experiencia, Bryce comentó:

“Mucha gente se sienta en el piano y entonces toca algo lento y hermoso. Pero cuando toco para alguien, me gusta ir por todo”.

Más adelante, al investigar sobre su trayectoria, se supo que el joven tocó por primera vez un piano a sus 6 años por iniciativa de su tía, y siguió practicando por su cuenta con un pequeño teclado en casa. Dentro de las melodías que consiguió aprender por su cuenta están las de algunos programas animados como Scooby-Doo, así como otras piezas más académicas de autores clásicos.

Su fijación por “Moonlight” data de cuando tenía cerca de 7 años, cuando su madre le regaló varios CDs de Beethoven. Ahí se enamoró de la citada composición, sobre ella señaló:

“Es una pieza entretenida, veloz e increíble”.

Dudal practicó tal sonata por más de un año antes de lograr tocarla con precisión. Acerca de esa tarea, confesó:

“Se trató de un proceso largo. Tenés que sentarte ahí, pensar y tratar de plasmarlo en el piano, nota por nota. No sabía leer partituras por entonces. Me sentaba allí, escuchaba durante  horas y trataba de resolverlo”.

De igual modo, reconoció que a veces también se guiaba con videos de YouTube. En vista de su don natural, sus padres, un policía retirado y una técnica quirúrgica, le contrataron varios profesores de piano, aunque la mayoría de ellos buscaban enseñarle canciones para principiantes. A sus 12 años, finalmente tuvo una maestra con la cual pudo entenderse mejor y que le auxilió en su afán por perfeccionar “Moonlight”, además de explicarle cómo leer partituras.

En años recientes, el virtuoso chico ha optado por dedicar sus tardes más que nada al béisbol y a otras actividades físicas. Respecto de esas aficiones, declaró:

“Los deportes se han apoderado bastante de mí. Me encanta ejercitarme todos los días en el gimnasio”.

De hecho, gracias a esas prácticas obtuvo una beca en el Macomb Community College, institución en la cual empezará una carrera dentro de unas semanas. Sobre la música, reconoce que aún le gusta tocar para otros, en especial sorprenderlos, según él apunta, normalmente la gente solo lo mira como un simple repartidor de pizzas.