El rock sigue cosechando todas las semanas nuevas denuncias de abusos hacia mujeres de distintas edades. Esta vez  aparece como culpable de violencia y abuso Franco Salvador, el baterista de Pez. Desde el blog Ya no nos callamos más, hace cuatro días, se dio a conocer el testimonio en primera persona de una chica que sufrió abuso por parte del músico luego de un recital en el sur de nuestro país.

En el dia de ayer, la banda finalmente ha decidido pronunciarse desde su página oficial de Facebook básicamente desmintiendo los hechos pero proponiéndose como empáticos del feminismo.

Recibiendo varios comentarios negativos en la publicación, la generalidad del público, fan o no de la banda, parece comenzar a pronunciarse siempre a favor de la denunciante, sobre todo ante la negativa de la banda sobre los hechos, que propone una postura feminista y comprensiva en su discurso pero niega las declaraciones de una mujer sin ningún tipo de fundamento más que: “sólo corresponde decir, de forma pública, que no existió“.

Al momento de publicar esta noticia, Pez dio de baja momentáneamente su página en Facebook. Acá el comunicado completo que estaba online hasta hace minutos:

Primero queremos pedir disculpas por tardar dos días en contestar. Pensamos mucho y hablamos entre nosotros, con familia y amigos, con nuestras compañeras.

Queremos ser claros y precisos.

Defendemos las luchas de las mujeres, queremos un mundo que reconozca sus derechos sin mediaciones y creemos que la cultura debe ser un ámbito más para lograrlo.

Es honesto decir que lo primero que nos sale como impulso es hablar de quienes somos como banda, de las ideas que expresamos en nuestra lírica y en nuestra vida cotidiana.

Sobre el hecho de abuso y violencia relatado en la publicación sólo corresponde decir, de forma pública, que no existió. Tampoco hubo relación sexual, ni consentida ni no consentida: no hubo relación sexual.

Gracias a largas décadas de lucha de las mujeres hoy como sociedad empezamos a cambiar el paradigma de la cultura machista. Los movimientos de esta naturaleza requieren demoler las viejas estructuras simbólicas y aprender a construir nuevas bases para el futuro. Los roles, las expectativas, las subjetividades y hasta lo que percibimos en nuestros vínculos con los otros sufren quiebres profundos.

No vamos a escondernos ni a mirar para otro lado. Sabemos que la relación entre músicos y seguidores, muy especialmente seguidoras, supone una base desigual que en muchos casos puede reproducir patrones patriarcales. El rock arrastra una larga historia de casos así. Asumimos el compromiso de revisar cómo se construyen estos vínculos y queremos aportar a este debate.

Estamos a disposición para lo que necesiten y esperamos que todo esto se aclare lo más rápido posible.

PAZ AMOR LIBERTAD RESPETO

PEZ