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Desde Venezuela nos llega una rareza musical llamada Laguna, de un musico emergente y vanguardista llamado Ulises Hadjis. Esta canción quedo fuera del proximo disco de Ulises Hadjis, Cosas Perdidas, aún sin fecha de lanzamiento especifica pero se esta haciendo esperar con ganas el sucesor de Presente (2008), el cual abrio su carrera solista a este músico de Maracaibo, de origen griego, y que posee ideas varias y abstractas pero con un sentido musical muy experimental pero que sabe llegar a plasmar lo que siente muy bien en un sonido pop rebuscado pero sin ser tan excesivo. Algunos habran conocido a Ulises Hadjis ya que anduvo hace poco por Buenos Aires presentandose con Rubin y los Subtitulados y anterior a eso ha compartido cartel con el Perro del Mar (Suecia), en una fecha anterior del Festival Nuevos Aires Folk y también con Siro Bercetche en Espacio Dadá.

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Sobre la canción rotulada como rareza cuenta una historia muy particular:

Una vez leí la reseña de un disco francés, y en la casilla de género decía “canción avant-garde”, nunca escuché el disco, ni recuerdo el nombre de la banda, pero ese concepto me marcó profundamente. ¿Por qué no podía llevar esos experimentos sónicos que hacía con mis amigos en la adolescencia al envase de una canción?. Cuando Ruth y Juan Pablo me invitaron a participar en la Velada de Santa Lucía 2011, ví el chance perfecto para finalmente desarrollar esas inquietudes.
La idea a trabajar era la de paisaje. Se me ocurrió conversar con la gente de la casa y preguntarles sobre paisajes de lugares remotos que siempre quisieron visitar y nunca pudieron. La casa del Sr. Daniel, a mi parecer es una ejecución de dicha añoranza. El Sr. Daniel es un reconocido Karateca, campeón nacional y docente de larga trayectoria, discípulo de otro gran maestro: Senzei Hiramatzu, oriundo de Okinawa. En el anuncio amarillo sobre la entrada de la sala (antiguo dojo) se lee en caracteres Japoneses “Okinawa”. Según el Sr. Daniel ( y mi persona, que tampoco he visitado Japón) Okinawa es un sitio rural; me comentó que de ahí nacieron las armas de combate japonesas, porque fueron herramientas de arado que los campesinos adaptaron para defenderse. Okinawa es a la vez un sitio de grandes guerreros que lucharon durante mucho tiempo su independencia ante Japón. Así que es un lugar de guerreros y campesinos. Al final de la casa pueden ver la plantación de auyamas y las gallinas del Sr. Daniel, y en una esquina de la sala un Sai (pequeña arma nipona). El papel que tienen en las manos es el origen de la música que (espero) estén oyendo. Hice 4 líneas de papel pentagramado y las restregué por diversas partes de la casa (la pared, el patio, pipotes, etc.). De las marcas resultantes saque las notas sobre las cuales armé la armonía y estructuré la canción. Aclaro: puse las notas que vi luego de llegar el martes a mi casa, hoy veo otras en las manchas, pero es como la prueba Rorschach, cada quién ve algo diferente.

Para la parte lírica junté letras de okinAGUA y saNta Lucía, y salió LAGUNA. La letra (creo yo) evoca a alguien que llega (o va ) de (o a ) pelear y reflexiona viendo el agua. Un paisaje posible en Maracaibo u Okinawa. La melodía vocal, la asignación rítmica de las notas del papel “restregado” y los arreglos los hice a voluntad.