El segundo y último día de la edición nº17 del Vive Latino se inauguró con un sol radiante que anticipó una jornada alegre e intensa. Comenzando el día con el show de los mexicanos Ampersan, la Carpa Intolerante vivió uno de los momentos más épicos gracias a la exquisita fusión de ritmos, texturas y géneros que proponen los oriundos de Guadalajara. En formato de quinteto y pasando por son, rock y electrónica, Ampersan hizo gala de su estilo híbrido y brindó una presentación fuerte, bailable y enraizada que, a pesar de algunos problemas técnicos, hizo que el público volara con brío y se viera envuelto en un halo de música trasportadora y elevadora de espíritu. Mejor comienzo, imposible.

El domingo continuó en el Escenario Claro con el dúo de hermanas cubano-francesas Ibeyi, propuesta que puso la nota diferente al festival con su musical mixtura entre la cultura yoruba y el hip-hop en canciones de tempo lento y hermosas armonizaciones vocales. Las chicas de 19 años que vistieron de overoles naranjas y mostraron su apoyo por la marcha contra la violencia a la mujer que se efectuaba en el DF ése mismo día, se ganaron de inmediato la atención del público gracias a hipnóticas composiciones con bases tanto electrónicas como también ejecutadas con el mismo cuerpo de una de las chicas, todos recursos que, sumados a la actitud de ambas y su conexión con el público hicieron vibrar a todo quien se acercara.

La tarde caía y las canciones de los puertorriqueños Cultura Profética se tomaban el Escenario Indio, mientras el rap-rock en inglés de los guatemaltecos Easy Easy se apoderaba de quienes buscaban la opción alternativa en la Carpa Intolerante. Por otro lado –pero a la misma hora- el pop de Carla Morrison arrastró a miles de fanáticos hacia el Escenario Tecate, lugar donde el amor se puso en primer plano con canciones que el público coreó con mucho sentimiento, provocando así la emoción de la mexicana. Entre las canciones que interpretó estuvieron sus éxitos “Déjenme llorar”, “Pajarito de amor”, “Esta soledad”, y los sencillos de su más reciente disco “Amor supremo”. Para concluir el show cantó “¿A dónde van los muertos?” en compañía de Gil Cerezo, vocalista de Kinky. Mientras tanto la Carpa Doritos se llenaba del folk psicodélico de la banda peruana Kanakuy el Tigre, lindo y amigable acierto del Vive Latino, pues mantuvieron atentos y bailando a un público que quizá no los conocía demasiado.

Escenarios llenos de música de distintos lados musicalizaban la tarde-noche: Nach con su hip-hop positivo y fuerte hacía agitar los brazos de sus fanáticos en el Escenario Claro, mientras la música latina de Vicentico colmaba de gente el campo del Escenario Tecate, en donde además de interpretar los éxitos de su carrera solista como “Solo un momento” y “Ya no te quiero”, entonó canciones de Los Fabulosos Cadillacs e hizo un tributo a Prince con “Purple Rain”.

Siendo las 21hrs llegaba el momento más esperado de la noche para muchos de los asistentes: Café Tacvba. La banda liderada por Rubén Albarrán se presentó con una gran escenografía que incluyó mucho brillo, increíbles juegos de luces y hasta un volskwagen colgado sobre las cabezas del cuarteto que celebraba 20 años de su disco “Avalancha de éxitos”. Con “Chilanga banda” como tema de apertura y una ovación de parte de las setenta mil personas que repletaban el Escenario Indio, el show de la banda ícono del rock latinoamericano fue una fiesta de principio a fin. “Ojalá que llueva” fue el séptimo tema de su setlist y fue acompañado por Celso en el violín y por Vicentico en la voz, invitado que a pesar de olvidar un poco la letra le brindó amistad y color al show. Los hits “Como te extraño”, “Las flores” e “Ingrata” no faltaron y encendieron al público a más no poder, haciéndolo bailar y recordar los añorados años noventa. Hacia el final de la presentación, Albarrán dio voz a un representante de la tribu yaqui en Sonora, quien denunció vejaciones hacia su tribu por parte del gobierno mexicano e hizo un llamado a la unión de los pueblos. El show concluyó con “El baile y el salón” y “Chica Banda”, entre aplausos y gritos ensordecedores.

El final de la diecisieteava edición del Festival Vive Latino tuvo broche de oro con las actuaciones de los británicos The Prodigy en el Escenario Indio y Gustavo Cordera en la Carpa Doritos. Con unos minutos de atraso salió Cordera al escenario para comenzar su presentación con “Mi Caramelo” y “El tiempo no para”, temas de su ex banda Bersuit Vergarabat. Le siguieron composiciones de su proyecto solista: “Canción para mi cabeza”, “Hablándote”, “Asalto de Cumbia” y “La bomba loca”. El show finalizó de manera emotiva con “Un pacto”, legendaria canción de la agrupación argentina que hoy sigue recorriendo escenarios de Latinoamérica, pero sin su liderazgo.

En una onda completamente distinta se encontraban quienes asistieron a la frenética y electrizante fiesta que ofreció The Prodigy a partir de las 23hrs. Con fuertes beats que hicieron bailar a todo el público asistente, la banda británica integrada por Liam, Keith y Maxim agasajó a sus fans con temas como “Omen”, “The day is my enemy”, “Smack my bitch up”, “Voodoo people”, “Take me to the hospital”, entre muchos otros que, junto a espectaculares juegos de luces, hicieron de su presentación en el Vive un momento alucinante.

Foto: OCESA/Lulú Urdapilleta