El jueves por la noche, gracias a una bella producción de Indie Folks, un Niceto agotado vivió una velada diferente: Simon Green, alias Bonobo, arribó a Buenos Aires para su debut en suelo argentino con un trance que difícilmente pueda ser olvidado.

En formato banda (a veces también gira en formato DJ set), el británico arrancó primero con timbres suaves y luces que describían círculos hipnóticos, a lo que pronto se sumaron esos beats graves que hacen temblar el pecho. “Primera vez en Argentina, gracias” dijo serenamente, mientras por detrás aparecía una cantante afroamericana que daría voz a los temas siguientes. Algunos espectadores, atentos y optimistas, comenzarían a hacerle señas al sonidista y a la banda pidiendo que se subiera el volumen de la voz —que es verdad que no destacaba sobre los instrumentos—, aunque quizás fuera esa la sonoridad que el conjunto buscaba.

Foto: Pablo Mekler
Foto: Pablo Mekler

Bonobo, como casi todo gran productor, es multiinstrumentista, máxime, él toca todo junto: con su mano izquierda punza el bajo mientras la derecha presiona botones que liberan distintos sonidos. Tres son los aparatos que lo rodean: un sintetizador, un kit electrónico de batería junto a un platillo metálico y, por último, una consola. Y no por ello olvidemos que lo acompañan otro tecladista, un guitarrista y un baterista que, si bien por momentos acompaña como base, en otros se vuelve el intrínseco protagonista de la melodía. Los golpeteos de bata que en un principio pasan desapercibidos van in crescendo hasta volverse la esencia misma de lo que se oye. Un despliegue casi insólito de primer nivel mundial, acá, a la vuelta de casa.

Foto: Pablo Mekler
Foto: Pablo Mekler

Durante su hora y cuarenta de show, varios matices de lo más diversos se suceden: timbres melosos masajean orejas, melodías tribales despiertan el comienzo de un baile que, una vez derivado en techno de dientes apretados, detona también el costado de fiesta que llevamos dormido adentro. Quien les escribe hace tres años visita Niceto al menos una vez por semana y puede decirles que las luces del lugar nunca fueron tan fantásticas como lo son ahora. Aquí un pequeño video que tampoco les hace justicia.

El británico no se guardó nada y coronó una presentación que dejó la vara muy alta para su esperado regreso: ¡Hasta siempre Bonobo!

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Foto principal: Pablo Mekler.