Son casi las tres de la mañana cuando con sigilo y de a uno, Fiero copa el escenario de un Niceto Lado B estallado de gente. Nadie los ve entrar, nadie los ve subir ni enchufar los instrumentos. Antes con Súper 8 y ahora con los sonidos andinos y electrónicos de Dj Laucha, más de doscientas personas se dejan llevar de un trance a otro en la primera entrega de la Fiesta Fiera, una noche que tiene a Fiero no sólo como protagonistas, sino como organizadores; djs, bandas, Fiero en vivo, y más sorpresas.

Ya enchufados y con todos los ojos encima, Fiero arranca dando la pauta de lo que será el resto del show: no hay libreto, no hay lista de temas pegada en el piso ni hay un orden a seguir. Hay miradas cómplices, hay sonrisas pícaras y hay mucho fluir. Zapando entran en calor y conectan con un público que se entrega sin pensarlo a los solos de guitarra del Flaco (Mariano Abelenda) y a los loops y teclados de Pey (Sergio Vasermanas). Quienes nunca los vieron en vivo se sorprenden, Fiero no suena como en los discos y al sonido analógico de los equipos se suman texturas digitales y una fuerza difícil de captar en un estudio. Quienes ya los conocen, en cambio, sonríen extasiados, arquean para atrás la cabeza y otra vez cierran los ojos. Unos lo intuyen y otros lo saben, esto recién empieza.

Foto: Iván Dejenaro

“Íbamos a tocar uno lento pero me parece que hoy no es la noche”, dice el Flaco mientras empieza a tocar “Muerte”, uno de los cortes más rockeros de Sopa de Perdedores, su último disco. El tema termina con un par haciendo mosh, con algunos sobre los hombros de otros y con cientos de gargantas coreando la letra a los gritos y a capella. La pista se calienta y unos pocos temas después, en “Tomá puto” y con el bajo al hombro, Juan (Batista) se mezcla entre la gente. “Para abajo, para abajo”, pide, y durante casi dos minutos tiene a todo Niceto arrodillado, y adolorido, esperando el explote de la batería de Sebastián (Corso) para saltar del piso. Una vez más y como en cada uno de sus recitales, Fiero se hace uno con el público. Se bajan del escenario, suben a uno a cantar, invitan a músicos amigos a compartir un tema y hacen que todos los sigan, que arranquen, que frenen, que canten o que aplaudan. “Dale que tapamos el ruido del lado A” se lo escucha decir al Flaco entre tema y tema.

Esa conexión con su público es sello distintivo de la banda desde hace más de seis años. No sólo arriba, y abajo, de los escenarios en cada show, sino también por fuera. Para esta primera Fiesta Fiera fueron los mismos integrantes de Fiero los encargados de repartir las anticipadas a domicilio entre los seguidores, de tomarse unas birras con unos y con otros y de romper esa distancia músico-fanático para volverse todos personas, todos amigos y todos uno. No hay mejor prueba de esto que el final de la noche en el Lado B. Con los palillos todavía en la mano, Sebastián baja del escenario y empieza a juntar a todos en un único abrazo. Casi en ronda y con él al medio, Niceto entero se bambolea de izquierda a derecha coreando al unísono la melodía de “Flotando”. Sonrisas, más abrazos, aplausos y un final que deja a todos con ganas de más.

Suerte, porque la Fiesta Fiera no termina. Dj Urraca se encarga de que siga el baile y le da un respiro a los Fiero mientras entre saludos y cervezas heladas se preparan para volver al escenario con un nuevo proyecto paralelo en clave puramente electrónica. Sin guitarra y con un octapad en vez de batería, los Fiero se convierten en Caballos en la disco, una suerte de Dj con cuatro cabezas y ocho brazos y con instrumentos en vez de bandejas. Y así sigue la fiesta hasta que los primeros pajaritos, y los escobillones del personal de limpieza, dejan la pista vacía. Un broche de oro ideal y la mejor forma de recibir el amanecer en esta primera Fiesta Fiera.

Foto: Iván Dejenaro