Una de las virtudes de Sobredosis, el disco nuevo de La Patrulla Espacial, es su eficacia. La banda de La Plata tenía que dar un golpe certero para convencer al público de que se puede mutar y salir ileso, de que vale la pena seguir. Por eso “Que no pare” es el primer tema del disco, y fue también el que abrió el show de presentación en Beatflow.

A escasos 100 metros, Pez y Nene Almíbar se ponían la camiseta de duros contrincantes de la noche, pero acá la propuesta bastaba. Mambo Surf y su rock blues clásico, Maxi Prietto acompañado solo por su guitarra, y finalmente La Patrulla Espacial, con álbum flamante y formación consolidada: Werner Schneider en bajo y voz; Lucas Borthiry en guitarra y voz; Fernando Naón en guitarra y Tulio Simeoni en batería.

Ajustados, ensayados y tapizados en cuero, tocaron Sobredosis en su orden estricto -“por si no se dieron cuenta”, aclaró Schneider al final de “Vértigo”-, y volvieron al pasado con canciones de su antiguo repertorio y un cover apatrullarizado de “Lunes por la Madrugada” de Los Abuelos de la Nada.

Foto: Martina Manuel

Uno de los agregados especiales de la noche, que elevó la cita al grado de gala, fue la compañía de un cuarteto de cuerdas compuesto por los músicos Katya Ávila, Juan Sebastián Erdmann, Laureano Ramayo, Alan Serué. Su aporte fue fundamental para trasladar al formato vivo todo el trabajo de estudio que se puede oír en el último disco de la banda platense.

El nuevo sonido de La Patrulla Espacial también se nutre de las armonizaciones de guitarra de Borthiry y Naón, un guitarrista de esos que no abundan, con disciplina de acompañante y destreza para ir al frente. En vivo se aprecia aún más la retroalimentación de esta dupla, fundamentalmente en temas como “Alas de Metal” o “Trueno Blanco”, que despiertan el headbanging y avivan el movimiento.

El tiempo trajo gente y la gente el marco para un show de rock and roll. Schneider, con perfil bajo y mirada esquiva, fue el único que habló con el público. Aunque a veces alterna roles con Borthiry -como ocurre, por ejemplo, en “Corazón de Fuego”-, hoy ocupa el centro del escenario y se hace cargo de las melodías que invaden el nuevo trabajo de la banda. Hard rock de voces afinadas y riffs necesarios, una fórmula efectiva para los que diagnostican la muerte del género.

Foto: Martina Manuel


Foto principal: Martina Manuel